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Bienvenido a OR.Ser Judío no es pertenecer a una religión, es una misma forma de vida ante Di- y ante los demás...¡.La religión Islàmica domina la vida cotidiana. Ellos no hacen división entre lo secular y lo sagrado. La Ley Divina, la Shari´a, debe tomarse muy en serio.".. Somos una fuente de información con formato y estilo diferente.
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La educación bajo la ley mosaica

La obligación de educar a la juventud había sido delegada por la ley mosaica a los padres hebreos. El hogar debía ser la escuela v los padres eran los maestros. El Reglamento dice así:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu cora­zón: y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa y, andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes: y has de atarlas por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas" Deut. 6:6-9).
Las fiestas de la Ley tales como la Pascua estaban diseñadas en tal forma que los jóvenes no tenían más que hacer esta pregunta: “¿Que rito os éste vuestro?"  Ex. 12:26), dando así a los padres una oportunidad para explicarles su verdadero significado.

El tabernáculo, y más tarde el templo, debían ser lecciones obje­tivas de la verdad divina. Cada séptimo año, en la fiesta de los tabernáculos, el sacerdote leía la Ley al pueblo. De esa manera tam­bién lo sacerdotes y los levitas eran maestros en la tierra. Luego se levantó un orden de profetas, principiando con Moisés y continuan­do a través de una larga e ilustre línea, quienes fueron sin duda valiosos maestros de la juventud en la tierra. Fueron desarrolladas por ellos escuelas especiales para el entrenamiento de los jóvenes profetas, como luego lo veremos.

Por causa de la declinación moral del sacerdocio, Samuel tuvo la inspiración de formar una escuela de profetas, donde los jóvenes, mayormente los levitas, se entre­naban para enseñar la ley de Dios al pueblo. Había una de esas escuelas en la ciudad de Rama presidida por Samuel, y a la cual huyó David estando allí por algún tiempo cando Saúl le buscaba para matarlo (1 Sam. 19:18-21). Parece que había otra escuela en Gilgal donde Samuel menciona "una compañía de profetas" (1 Sam. 10.5, 10), en los días de Elías y Eliseo, se hacía referencia a "los de los profetas” (1 Reyes 20:35), que vivían juntos en Gilgal, Bethel y Jericó (2 Reyes 2:1, 3, 5; 4:38). Cerca de cien profetas comieron con Eliseo en Gilgal (2 Reyes 4:38-44). Puede haber existido tantos como esos en Jericó, porque se hace mención de "cincuenta varones de los hijos de los profetas" (2 Reyes, 2:7), que fueron buscar el cuerpo de Elías. Sin duda estas escuelas eran para la enseñanza y estudio de la ley y la historia de Israel, cultivando también la música y poesía sagradas. La escritura de la historia sagrada a ser una parte importante del trabajo de los profetas. A estos jóvenes se les estudiaba mental y espiritualmente para ver que estuvieran en capacidad para ejercer una mayor influencia para el bien sobre pueblo de su tiempo.
Cuando Jesús hubo crecido hasta convertirse en un joven, sin duda que concurría a la escuela de la sinagoga, en la villa de Nazareth). El niño judío era enviado a esta escuela cuando estaba entre el quinto y el sexto año de su vida. Los alumnos cada uno estaban de pie juntamente con el maestro, o se sentaban en el piso en un semicírculo, dando frente al maestro. Cuando los niños tenían diez de edad, la Biblia era su único texto. De los diez a los quince años la ley tradicional era la materia más importante, y un estudio de teología como se enseñaba en el Talmud era aplicado a aquellos mayores de quince años de edad. El estudio de la Biblia principiaba el libro de Levítico, y se continuaba con otros pasajes del Pentateuco, luego seguían con los Profetas, y finalmente las demás Escrituras Debido a la notable familiaridad de Jesús con las Santas Escri­turas, podemos estar justamente ciertos de que su hogar de Nazareth tenía una copia completa del Libro Sagrado. Sin duda él amaba meditar sobre sus páginas en su casa después de haber recibido sus enseñanzas en la escuela.

En tiempos de Pablo había dos escuelas rivales de teología rabí­nica, la escuela de Hilel a la que Pablo asistía en Jerusalén, y la escuela de Shamai. La primer escuela era el más liberal, como nos­otros pudiéramos pensar en la actualidad, y ponía un énfasis tremen­do sobre las tradiciones orales de los judíos. Como un joven de 13 años de edad, Saulo de Tarso fue a Jerusalén para principiar su entrenamiento, bajo el gran maestro Gamaliel. Pablo se graduó en esta escuela y vino a ser el típico rabí fariseo. De su entrena­miento, él mismo decía: "Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, mas criado en esta ciudad a los pies de Gamaliel, en­señado conforme a la verdad de la ley de la patria, celoso de Dios, como todos vosotros sois hoy" (Hech. 22:3).

El entrenamiento de Jesús cuando era joven había sido bajo la otra escuela, donde había menos conflicto sobre la tradición, y más sobre las enseñanzas espirituales de la Ley y los Profetas. En los días antes de su conversión, como Saulo había resentido lo que Jesús dijo de los fariseos, "¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición" (Mat. 15:3, 6).

Hoy se sabe que hubo veinte escuelas de gramática en Roma cuando el apóstol Pablo hizo su primera visita a la ciudad. A señoritas lo mismo que a jóvenes se les permitía ir a la escuela, pero hay evidencia que más jóvenes que señoritas aprovechaban este privilegio.

La referencia de Pablo al “ayo”  Gál. 3:24) de estas escuelas romanas, fue primeramente mal entendida por muchos, hasta que los escritos papiros arrojaron luz sobre su significado. El individuo llamado en nuestra traducción "ayo" realmente no era el jefe o maestro: más bien un esclavo fiel cuya obligación era llevar y a los hijos de su jefe a la escuela y cuidar de que no les sucediera algún mal. Pablo comparaba a Cristo con el maestro real, y la ley era semejante el esclavo cuya obligación era llevar al alumno al maestro.

Los descubrimientos arqueológicos en Efeso indican que la cuela de Tirano en la que Pablo discutía cada día, (Hech.19:9), probablemente era la escuela elemental, donde el maestro en algunas horas por la mañana y algunas veces por la tarde. Así el cuarto podía estar a disposición de Pablo cuando lo necesitase, de tal manera que los cuartos de escuela estaban situados adyacentes a la calle prestándose admirablemente a su propósito.




Los padres sacerdotes de la familia


En los días de los primeros patriarcas, el padre era el sacerdote de toda la familia, y este honor y responsabilidad de ejercer el sa­cerdocio comúnmente pasaba al hijo mayor a la muerte del padre. Esta práctica continuó hasta que la ley de Moisés transfirió si' derecho a la tribu de Leví de cuya tribu salieron los sacerdotes para Israel como nación.

El Altar. La religión en los hogares de aquellos antiguos tiempos se centralizaba grandemente en torno a un altar sobre el cual los animales sacrificados se ofrecían a Dios. Así cuando Abrahán llegó a la Tierra, levantó su tienda en la región de Bethel, la Escri­tura nos dice que "edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová" (Gen. 12:8) - Se dice que más tarde él mismo edificó un al­tar en Hebrón (Gen. 13 :18). Asimismo dice que Jacob edificó un altar en Síchem (Gen. 33:18-20). Después, en obediencia al man­dato de Dios, fue a Bethel, y como su abuelo, edificó un altar al Señor allí. Antes de hacer esto, dijo a su familia "Levantémonos, y subamos a Bethel; y haré allí altar a Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado” (Gen. 35:3). El altar en la vida del hogar en aquellos días antiguos ayudaba a producir el sentido de pecado, una realización de la autoridad de Dios, y un conocimiento de que el camino para acercarse a El era a través del sacrificio. El altar era el precursor de la vida familiar de oración en un hogar cristiano actual, que se basa en el perdón del pecado a través de la sangre de Cristo, de quien el sacrificio de los animales era símbolo.

El Terafín. En la tierra de Babilonia de donde originalmente llegó Abrahán, había adoración familiar a sus dioses, y el hogar su altar con figuras de arcilla de estos dioses, que se llamaban “terafin". Estos dioses familiares servían como ángeles guardianes en el hogar. A la muerte del padre, estos dioses del hogar, o terafín, siempre dejados al hijo mayor, en la inteligencia que los demás miembros de la familia tenían derecho de adorarlos.

Cuando Jacob dejó el hogar de Labán en Harán, nos dice el libro del Génesis, "Raquel hurtó los ídolos (terafin) de su padre.” (Gen. 31:19). Labán estaba muy perturbado por este hurto, siguió a Jacob con todo lo que éste llevaba y le dijo, "¿Por que has hurtado mis dioses?" (Gen. 31:30). ¿Por qué Labán tenía interés en descubrir el terafín perdido? Sir Charles Leonard Woolley, quien tuvo a su cargo las excavaciones en Ur de los Caldeos dice de un ladrillo de la región que revela una ley que arrojaba sobre el robo de Raquel. El Dr. Woolley dice que en la ley se afirma "La posesión de estos dioses del hogar confiere el privilegio de primogenitura". Así Raquel debe haber hurtado el derecho de su hermano cuando se llevó el terafín de su padre, y buscaba por medio que Jacob fuera el heredero legal de la riqueza de Labán forma antigua de la idolatría estaba ligada vitalmente a los asuntos familiares. Parecería que Raquel se trajo aquel serafín hurtado cuando la familia estaba para movilizarse de Sichem a Bethel, entonces Jacob dijo a su familia: "Quitad los dioses ajenos que están entre vosotros, limpiaos y mudad vuestros vestidos" (Gen. 35

La presencia de estas reliquias de antaño indicaban un esfuerzo para combinar la superstición y los maleficios paganos de una adora­ción idolátrica, con la adoración del Dios vivo y verdadero. El tera­fin apareció en distintas ocasiones en la historia postrera de Israel.

La ley de Moisés era muy diferente en los requerimientos que los padres debían entrenar a sus hijos en el conocimiento de Dios y sus leyes. Con relación a estas divinas enseñanzas dice: "Y ense­ñarlas has a tus hijos, y a los hijos de tus hijos”(Deut. 4:9). Y en lo referente al cumplimiento de los mandamientos, un escritor ha dicho: "La educación religiosa de la familia vino a ser, como ha continuado siendo, una marca especial del judaísmo". Vino a ser una obligación solemne de los padres hebreos enseñar a sus hijos los mandamientos de la ley, y también explicarles el significado real de las observancias religiosas. Sin duda ha sido este énfasis en la educación religiosa en la familia lo que ha contribuido grandemente a la permanencia del judío en la historia. También es cierto que cualquier fracaso de los judíos para llenar la misión dada por Diós en el mundo puede ser trazada en parte cuando menos a su fra­caso en el entrenamiento religioso de la familia.

La peregrinación en la familia hebrea


Una parte muy importante en la vida de la familia hebrea era la peregrinación que se hacía al santuario. "Tres veces en el ano será visto todo varón tuyo delante del Señoreador Jehová, Dios de Israel” (Ex. 34:23). La familia entera podía ir, pero se requería que todo miembro varón fuese en la peregrinación. Las fiestas del Señor se celebraban en esas tres estaciones del año. Los elementos de la acción de gracias eran muy enfatizados en la mayoría de ellos. El Señor hizo una promesa especial a los que iban en esas peregrinaciones a la casa de Dios. "Ninguno codiciará tu tierra, cuando subieres para ser visto delante de Jehová tu Dios" (Ex. 34:24), todos los hombres fuera de sus hogares, era la promesa de Dios cuidar de esos hogares contra cualquier ataque posible de algún enemigo, mientras la familia iba en la peregrinación.

La familia de Elcana tenía el hábito de hacer tales peregrinaciones. "Y subía aquel varón todos los años de su ciudad, a adorar y sacrificar a Jehová de los ejércitos en Silo" (1 Sam. 1:3), y en tales peregrinaciones que Ana oró por el niño, y en el tiempo debido nació Samuel.

El ejemplo más famoso de una familia en peregrinación a Jerusalén, es por supuesto la de José, María y Jesús. Lucas nos dice: "E iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Y cuando fue de doce años, subieron ellos a Jerusalén conforme a la costumbre del día de la fiesta" (Luc. 2:41, 42). Difícilmente podemos imaginar lo que aquel viaje a la Ciudad Santa significaba para el niño Jesús. Solamente la jornada era conmovedora para un niño, pero para el estar en la Casa de su Padre era lo que más emocionaba (Luc. 2:49).

Algunos lectores de la Biblia se han sentido perplejos porque Lucas dice que José y María caminaron la jornada de un día de descubrir que el niño Jesús no iba en la peregrinación con ellos. Pero la costumbre actual siríaca de las peregrinaciones de una familia religiosa arroja luz sobre lo acontecido. Lucas dice: “buscaban entre los parientes y entre los conocidos” (Luc. 2:44) esas peregrinaciones los parientes y conocidos viajaban juntos en grandes grupos, y los niños del grupo se consideraban completamente seguros mientras permanecían en el. En estos viajes los padres a menudo caminan varias horas sin ver a sus hijos. Es posible  que Jesús estuviera con la caravana cuando ésta salió, y después se separó de sus familiares volviendo a la ciudad al Templo.

El hogar lugar judío lugar de plegaria


En los días cuando Jesús crecía como un niño en su hogar de Nazareth, con cualquier parte de la Escritura hebrea que el joven deba haber conocido, ellos crecían para ver recitada la plegaria llamada "El Shemá".

 Esta plegaria era en realidad el resumen de tres pasajes del Pentateuco. Era repetida mañanas y tardes por los hombres. El niño judío, cuando llegaba a la edad de los doce años, ya debía repetir esta oración. Los tres pasajes que componían "El Shemá" eran: Deut. 6:4-9; Deut. 11:13-21; y Números 15:37-41. Es muy posible que Jesús después que retornó de la peregrina­ción a Jerusalén pidiera prestado el manuscrito de la Sinagoga de Nazareth (si es que en su hogar no tenían una copia de las Escri­turas) y estudiar en ésta especialmente los libros de Moisés y los Pro­fetas. En sus enseñanzas El siempre se refiere a estos escritores y sentía especial inclinación por Isaías y Jeremías.
El uso muy extendido de "El Shemá" en los tiempos de Cristo vino a ser con otros muchos, una mera fórmula, con muy poco y ningún significado. Es probable que esta oración llegase a ser tan vana como una oración pagana. Sin duda Cristo protestó por el uso inmoderado de ello cuando dijo: "y orando no seáis prolijos, como los gentiles" (Mat. 6:7). La práctica de las filacterias, de la cual los fariseos hicieron un uso muy grande, estaba basada en algunas de las Escrituras en "El Shemá" y como ellos hacían mucho uso de ellas Jesús las condenó.

En los días de los apóstoles, se daba mucha importancia a la obligación de hospedar a los compañeros-creyentes que llegaban a su pueblo. En los tiempos de la persecución, tal hospitalidad era de gran valor. Lucas alude a un tiempo de persecución así: “los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la palabra" (Hech. 8:4). ¡Qué bienvenido sería un hogar cristiano de refugio a quien tuviese que huir de su hogar por el testimonio de Cristo! El apóstol Pablo se hospedó en el hogar de Aquila y Priscila, mientras llevaba al cabo su trabajo misionero en Corinto (18:1-3). Una de las calificaciones de un buen prelado, la dio en las palabras "dado a la hospitalidad" (1 Tim. 3:2). Y a los legos les expresó la importancia de estar "siguiendo la hospitalidad” (Rom. 12:13). Pedro decía a los santos "hospedaos los unos otros sin murmuraciones" (1 Ped. 4:9). La palabra traducida hospitalidad" aquí quiere decir "amigables con los extranjeros". Pedro no pensaba en que los creyentes hospedaran a sus amigos cristianos, sino más bien de hospedar a los cristianos-viajeros que necesitaban alimento y techo. La hospitalidad entre los primeros cristianos movió a la camaradería cristiana, y así fortaleció el crecimiento fe. Debe haber ejercido una gran influencia entre la juventud que se levantaba en los hogares donde se practicaba. (Véase también el Cap. VII sobre "La Obligación Sagrada de la Hospitalidad")

Los primeros lugares en que se reunían los cristianos para adorar, era el hogar. Las primeras excavaciones en que se encontró una iglesia por los arqueólogos, donde se ha establecido una fecha, es un cuarto dentro de una casa que fue apartado para la adoración y fue amueblado como capilla. Data del siglo tercero D. C., difícil para los cristianos del siglo XX reconocer que la mayoría, si no todas las primeras iglesias, se reunían en los hogares. El Dr.A.T. Robertson hace una lista de algunos de esos lugares de reunión:

"La iglesia de Jerusalén se reunía en casa de Mana (Hech. 12:12), la de Filipo en la casa de Lidia (Hech. 16:40). En Efeso, en la casa de Aquila y Priscilia (1 Cor. 16:19), y mas tarde en Roma (Rom. 16:5); y de la misma manera había una iglesia que aparentemente se reunía en la casa de Filemón en Colosas (FiL 2). Seguramente estos hogares recibieron una bendición especial por este servicio. Había también gran­de responsabilidad".

La poligamia y divorcio en oriente medio



La ley mosaica permitía la poligamia entre el pueblo hebreo. Las esposas tenían cierta protección contra abusos, y había varios reglamentos en atención a esos matrimonios. Había entre los israelitas una tendencia muy marcada hacia la monogamia. Sin duda la razón principal para esto era que la costumbre de tener más de una esposa era muy costosa para la mayoría del pueblo.

La ley prohibía la multiplicidad de esposas en los reyes de Israel (Deut. 17:17). La causa de la mucha dificultad en las vidas de Da­vid y Salomón fue por seguir el ejemplo de los reyes paganos de sus tiempos de tomar muchas esposas, y especialmente esposas paganas, en lugar de obedecer la ley de Dios.

La influencia del Antiguo Testamento en favor de la monogamia, se ve de dos maneras. Primero, se pintaban cuadros de hogares desgraciados por causa de haber más de una esposa en él. Difícilmen­te entre las esposas rivales, como en el caso de Lea y Raquel (Gen. 30) y también Ana y Penina (1 Sam. 1:1-6) arguye fuertemente en favor de la monogamia. Segundo, la monogamia entre religiosos y de ciertos caracteres sobresalientes nos dan el eje recto para el pueblo en general. Hombres como Adán, Noé, José, Moisés y Job, tuvieron sólo una esposa. También el sumo sacerdote (Lev. 21:14) y los profetas fueron, hasta donde sabemos, monógamos.

Por centurias ha sido posible para un marido en tierras árabes divorciarse de su esposa, solamente por la palabra hablada. La esposa así divorciada tiene derecho a todos sus vestidos, y el marido no puede quitarle nada de lo que ella lleve puesta sobre su persona. Por esta razón, las monedas, su cofia, sus anillos y collares vienen a ser una riqueza importante en la hora de gran necesidad de la divorciada. Esta es una razón por la que hay tanto interés en el adorno personal de la novia en los países orientales. Estas costumbres de divorcio sin duda prevalecían en las tierras gentilicias en tiempos del Antiguo Testamento. Fue por esta razón que la ley de Moisés limitaba el poder del marido para divorciarse de su esposa, pues debía darle una Acta de Divorcio escrita (Deut.24:1). La costumbre judía del divorcio es superior a la arábica.

Es importante recordar que el pecado de adulterio no tenía nada que ver con el asunto del divorcio bajo la ley judía. Ese pecado era castigado con la muerte (Lev. 20:10, Deut. 22:22), por apedreamiento, Si un esposo encontraba algo indecente en su esposa, podía darle una carta escrita de divorcio, lo que hacía posible que se casara con otro hombre (Deut. 24:2). Un hombre culpado infidelidad era considerado como un criminal sólo cuando había invadido los derechos de otro hombre. A una mujer no se le permitía divorciarse de su marido. El profeta Malaquías enseña que Dios aborrece el divorcio y condena severamente a un hombre cualquiera que obró traicioneramente con la mujer de su pacto (Mal. 2:14.16). Tal fue la actitud del pueblo hebreo en el asunto del divorcio. El Señor Jesús quitó todas las causas del divorcio bajo la ley, e hizo la infidelidad la única causa para el divorcio bajo la dispensación cristiana  (Mat. 5:31, 32).

Selección de la novia en el oriente medio

Es bien sabido que en el Oriente, los padres de un joven selec­cionan la novia para él. Esta costumbre se remonta hasta los tiempos del Antiguo Testamento. Cuando Esaú se casó contra los deseos dc sus padres, les causó una gran amargura de espíritu (Gen. 26:34, 35).
Razones para este privilegio paternal. ¿Por qué los padres han insistido en el derecho de seleccionar las novias para sus hijos? Por­que la novia tenía que venir a ser un miembro del clan del novio, y por eso toda la familia estaba interesada en saber si ella conven­dría o no. Hay evidencia de que al menos el hijo o la hija debían ser consultados. A Rebeca se le preguntó si deseaba ir para ser la esposa de Isaac (Gen. 24:58). Pero los padres sentían que ellos tenían derecho para hacer la elección.

Amor después del matrimonio. Los orientales ven el amor entre marido y esposa casi de la misma manera que los occidentales ven el amor entre hermano y hermana. Está indicado que el padre debe amar a cada uno porque Dios los escogió el uno para el otro. Los orientales dirán que el marido y la esposa se aman porque Dios por medio de los padres los seleccionó el uno para el otro. En otras palabras, la idea común oriental es que el amor viene después del matrimonio. Cuando Isaac y Rebeca se unieron en matrimonio, nun­ca se habían visto antes. Y el Libro Sagrado nos dice que Isaac la introdujo en "la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer; y amóla” (Gen. 24:67).

Amor antes del matrimonio. Aun cuando es cierto que la mayor parte de las parejas orientales no tienen oportunidad para amarse antes del matrimonio, la Biblia da algunos ejemplos de esa clase de amor, que vale la pena tomarlos en cuenta. El caso de Jacob y Raquel es la ilustración más notable de ello. Este fue amor a primera vista (Gen. 29:10-18). El Génesis describe su amor por ella con estas memorables palabras: "Así sirvió Jacob por Raquel siete años: y parecieronle como pocos días, porque la amaba” (Gen. 29:20). Otro ejemplo de amor antes del matrimonio es el de Sansón que amó Timnah una mujer de las hijas de los filisteos" (Jue. 14:2), y Michal, la hija de Saúl, que amó a David, y después llegó a ser su esposa (1 Sam. 18:20).

Las costumbres árabes en ciertas regiones de las tierras cuando inician las negociaciones para asegurar la novia para su hijo, ilustra en muchos respectos las prácticas bíblicas. Si un joven tiene los medios suficientes para proveer una dote matrimonial, entonces sus padres escogen la joven y se da principio a las negociaciones. El padre llama a un hombre que actúa como agente para él y su hijo. El agente es llamado "el amigo del esposo" por Juan el Bautista (Jn. 3:29). Este hombre está perfectamente informado respeto de la dote que el joven puede pagar por su novia. Entonces junto con el padre del joven o algún otro hombre pariente, o de ambos, va al hogar de la novia. El padre anuncia que su agente hablará de parte de ellos, y luego el padre de la novia designará otro agente represente. Antes de empezar las negociaciones, se ofrece a los visitantes una taza de café, pero ellos rehúsan tomarlo hasta que su misión esté terminada. Así el siervo de Abrahán cuando se le ofre­ció alimento por los padres de Rebeca, dijo: "No comeré hasta que haya dicho mi mensaje" (Gen. 24:33). Cuando los dos agentes se encuentran, y las negociaciones dan principio en serio, deben consentir en la mano de la joven y deben ponerse de acuerdo sobre la cantidad de la dote que debe el joven pagar por la novia. Cuando ha habido acuerdo en esto, los agentes se levantan y cambian con­gratulaciones. Entonces se trae el café, y todos beben de él como un sello del convenio en que han entrado.

La dote como compensación en el oriente medio

Razón de la dote para la familia de la novia. En el Oriente, cuando los padres de la novia dan a su hija en matrimonio, están ciertamente disminuyendo la eficiencia de la familia. A menudo las hijas solteras atienden el ganado de sus padres (Ex. 2:16), o traba­jan en el campo, o prestan su ayuda de otra maneras. Así, sobre el matrimonio, se pensará de una joven que está aumentando la eficien­cia de la familia de su esposo y disminuyendo la de sus padres. De allí que un joven que espera tomar posesión de la hija debe estar en condiciones de ofrecer alguna compensación adecuada. Tal com­pensación sería la dote del matrimonio. No siempre se requería que la dote se pagase al contado; podía pagarse con servicios. Como Jacob no pudo pagar de contado, dijo: "Te serviré siete años por Raquel” (Gen. 29:18). El rey Saúl requería la vida de cien filisteos como dote para que filisteos como dote para que David asegurara a Michal como su esposa (1 Sam. 1S:25).
Razón de la dote para la novia. Era una costumbre establecida que al menos algo del precio de la dote sería dado a la novia. Esto era además de cualquiera otra dadiva personal de los padres a la novia. Lea y Raquel se quejaron acerca de la mezquindad de su padre Laban. Acerca de ello dijeron: “El nos vendió; y aun se ha comido del todo nuestro precio" (Gen. 31:15). Labán disfrutó del beneficio de los catorce años de trabajo de Jacob, sin hacer la debida compensación al menos por parte de ello como una dádiva para y Raquel.

Como una esposa divorciada en el Oriente tiene derecho a su guardarropa, es por esta razón que mucho dc la dote personal consiste de monedas, su cofia, o joyas de su persona. Esto viene a ser una riqueza para ella en caso de que su matrimonio termine en fracaso. Es por esto que la dote es muy importante para la novia y se pone sobre esto tal énfasis en las negociaciones que precede al matrimonio para sacar la mayor ventaja. La mujer que tenía dracmas y perdió una, se acongojó de tal manera por la pérdida pues que la dracma era sin duda parte de la dote de su matrimonio. (Luc. 15:8, 9).

Dote especial del padre de la novia. Es una costumbre que padres que están en posibilidades de hacerlo den a sus hijas dote especial en su matrimonio. Cuando Rebeca dejó la casa de su padre para ser la novia de Isaac, su padre le dio una dama de compañía y algunas otras damiselas para que la atendieran (Gen. 61). Y Caleb dio a su hija por dote un campo con manantiales de agua (Jue. 1:15). Tal era algunas veces la costumbre en el pos antiguo.

Diferencia entre una promesa y los desposorios. Una promesa de matrimonio entre los judíos de los tiempos bíblicos podía ser acuerdo sin compromiso formal. Podría haber varios compromisos de esta clase que se quebrantaban. Eran los desposorios los unían, más bien que una sencilla promesa. La promesa podía hacerse a un lado, pero el contrato de esponsales era considerado final.

Los desposorios como un pacto. Entre los antiguos hebreos los desposorios constituían un pacto hablado. Ezequiel representa a Dios como casándose con Jerusalén, y las siguientes palabras son las que él usa: “Y díte juramento, y entré en concierto contigo, dice el Señor Jehová. Y fuiste mía" (Ezeq. 16:8). Después del exilio de Israel los desposorios incluían un documento escrito y firmado de matrimonio.

Los desposorios se celebraban de la siguiente manera: Las fami­lias del novio y de la novia se reunían con algunas otras que servían de testigos. El joven daba a la joven ya un anillo de oro o algún otro artículo de valor, o simplemente un documento en que le prometía casarse con ella. Entonces él le decía: "Veis por este anillo (o esta señal) que tú estás reservada para mí, de acuerdo con la ley de Moi­sés y de Israel".

Diferencia entre los desposorios y el matrimonio mismo. Los des­posorios no eran lo mismo que el matrimonio. Por lo menos pasaba un año entre uno y otro. Estos dos eventos no deben confundirse. La ley dice: "¿Y quien se ha desposado con mujer y no la ha tomado?" (Deut. 20:7). Estos dos eventos se diferencian: desposar a una espo­sa, y tomarla, es decir, en matrimonio efectivo. Era durante este pe­ríodo de un año, entre el desposorio y el matrimonio, que María se halló haber concebido un hijo por el Espíritu Santo (Mat. 1:18).

La novia en el oriente medio



El adorno de la novia era un asunto muy costoso y primoroso. Se concedía mucho tiempo para la preparación de su persona, ponía todo el esfuerzo para hacer su rostro brillante y lustroso un lustre parecido al mármol. Las palabras de David deben sido el ideal de ella: que "nuestras hijas sean como las esquinas labradas a la manera de las de un palacio" (Sal. 144:12). Las guedejas oscuras de su cabello estaban siempre adornadas con perlas. Era ataviada con todas las piedras preciosas y las joyas la familia había heredado de sus generaciones pasadas. Las que muy pobres para afrontar todo esto, pedían prestado lo que podías de sus amigas.

Las festividades matrimoniales y especialmente el vestido de novia, siempre serían recordados por ella. El profeta Jeremías hace una referencia a este pensamiento. "¿Olvidase la virgen de su atavío y la desposada de sus sartales?" (Jer. 2:32). El apóstol Juan vio a la nueva Jerusalén “dispuesta corno una novia ataviada para su ritual” (Apoc. 21:2).

Algunas veces los parientes de la novia la llevan a la casa del novio donde va a estar su nuevo hogar. Pero más frecuentemente como fue el caso de las diez vírgenes en la parábola de Cristo, el novio mismo fue en persona a traerla a su hogar para que se efec­tuaran las festividades matrimoniales allí.. Antes de dejar la casa que antes fue su hogar, ella recibe las bendiciones de sus padres y parientes. Así los parientes de Rebeca la enviaron con una bendición típica oriental de matrimonio. "Nuestra hermana eres; seas en millares de millares, y tu generación posea la puerta de sus enemigos" (Gen. 24:60). La novia deja la casa de su padre adornada y perfu­mada y con una corona en su cabeza. La descripción que en la Es­critura hace Ezequiel de la novia, es muy apropiada, "Y te atavié con ornamentos, puse ajorcas en tus brazos, y collar a tu cuello; y puse joyas sobre tus narices, y zarcillos en tus orejas, y diadema de her­mosura en tu cabeza” (Ezeq. 16:11, 12).

El novio sale con la novia de la casa de su padres, y le sigue una gran procesión por todo el camino hasta su casa. Las calles de las ciudades asiáticas son oscuras, y es necesario que cualquiera que se aventura por ellas en la noche, lleve una lámpara o antorcha (cf. Sal. 119:105). A los convidados que no fueron a la casa de la novia, se les permite unirse a la comitiva por el camino, y van con todo el grupo a la fiesta del matrimonio. Sin lámpara o antorcha no pueden unirse a la procesión, o entrar a la casa del novio.

Las diez vírgenes esperaron la procesión a que llegara al punto en que ellas esperaban, y las cinco prudentes pudieron unirse porque ellas tenían reserva de aceite para sus lámparas. Pero las vírgenes Insensatas no tenían reserva de aceite y así, no estando preparadas, no pudieron entrar a las bodas (Mat. 25:1-13).

Las lámparas que llevaban estas vírgenes han sido descritas por el Dr. Edersheim de la manera siguiente:
“Las lámparas consistían en un receptáculo redondo para poner resina o el aceite para la mecha. Esta se colocaba en una taza, o en platillo hondo... que estaba afianzada por el cabo aguzado a un madera, con el cual era llevada en alto".

Al ir de la casa de la novia a la del novio, ella dejaba su cabello suelto flotando, y su cara estaba cubierta con un velo. Algunos de sus propios parientes le precedían en la procesión, y regaban mazorcas de maíz tostado para los niños a lo largo del camino. Había demostraciones de alegría en todo el trayecto hasta su destino. Parte de la procesión eran hombres que tocaban tambores y otros instrumentos musicales, y danzaban por todo el trayecto. Uno de los castigos profetizados por Jeremías para los judíos, por causa de su pecado, era el quitarles las alegrías del matrimonio. "Y haré cesar de Judá, y de las calles de Jerusalén, voz de gozo y voz de alegría voz de esposo y voz de esposa" (Jer. 7:34).

EL momento más importante de todas las festividades matrimo­niales, es aquel en que la novia entra en su nuevo hogar. Y como el novio y la novia generalmente usan coronas, el salmista debe haber captado este momento importante en el matrimonio del rey: "Con vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes en pos de ella: sus compañeras serán traídas a ti Serán traídas con alegría y gozo: entrarán en el palacio del rey” (Sal. 45:14, 15).

Después de haber llegado a la casa del novio, algunas de las mujeres más ancianas toman la tarea de arreglarle el cabello a la novia. Sus guedejas flotantes quedaron escondidas bajo el grueso velo. Desde este momento en adelante, la costumbre dicta que su cara no sea revelada en público. Se le conduce a su lugar bajo el dosel, que está localizado o sea en cl interior de la casa o si el tiempo lo permite, al aire libre. Su lugar esta al lado de su esposo, donde ambos escucharán nuevas bendiciones dadas por uno de los de sus padres, o por alguna persona importante que esté presente. En las bodas de Caná de Galilea, Jesús fue el invitado mas prominente que estuvo presente, y sin duda que a El se le pidió que pronunciara la bendi­ción sobre los recién casados. (Jn. 2:1.11).

A cada invitado que asiste a una fiesta de bodas se le exige usar vestido de bodas (Mat. 22:12). El banquete de bodas es presidido por cl maestresala (Jn. 2:8, 9). Es su obligación tener cuidado de los preparativos, y durante la fiesta, él anda en derredor y entre invitados, para ver qué les hace falta. El da orden a los sirvientes para que lleven al cabo todos los detalles necesarios. La expresión “hijos de la cámara nupcial" (Mat. 9:15), usada por Jesús (véase texto griego) simplemente quería decir los invitados al matrimonio. El maestresala de la fiesta daba gracias en la comida y pronunciaba la bendición en los momentos señalados. También bendecía el vino. Era costumbre decir enigmas en tales fiestas como lo hizo Sansón en su casamiento (Jue. 14:12-18). Durante la comida prevalecía jovialidad, y se esperaba que los invitados exaltaran a la novia.

No había ceremonia religiosa en la fiesta. En lugar de ella es dan las bendiciones de los parientes y amigos. La bendición de agentes de los arreglos de la boda de Ruth y Booz es un buen ejemplo de lo  que debe incluirse en tal bendición (Ruth 4:11). Esto corresponde a los buenos deseos de los invitados a los matrimonios occidentales. Después que terminaba la fiesta del matrimonio, el esposo era escoltado por sus amigos al apartamento a donde su esposa había sido conducida previamente. Las festividades matrimoniales con parientes y amigos duraban toda una semana (cf. Jue. 14:17), pero el número completo de días de lo que se llamaba días del matrimonio" eran treinta.

Celebración de tiempos especiales orientales



DEDICACION DE UNA CASA RECIEN CONSTRUIDA
Que había la costumbre aceptada entre los judíos de dedicar una morada nueva ya construida, se entiende por las palabras de la ley mosaica: ¿Quién ha adquirido casa nueva, y no la ha estrenado?" (Deut. 20:5). Sin duda que los elementos tanto sociales como devocionales quedaban dentro de la ocasión. Una costumbre similar había en algunas tierras antiguas y modernas del Oriente.

El encabezado del Salmo treinta dice: "Salmo cantado en la de­dicación de la casa de David". Esto parece revelar que David celebró la entrada a su casa con un servicio especial o fiesta de dedi­cación. Spurgeon cita a Samuel Chandler que nos dice en relación con esta costumbre:

"Era muy común que cuando una persona había terminado su casa y entrado en ella, hacer la celebración con gran regocijo, y hacer un festival, al cual eran invitados sus amigos, y llevar a cal:':' algunas cere­monias religiosas, para asegurarse la protección del Cielo".

El destetamiento de un niño es un evento muy importante vida doméstica del Oriente. En muchos lugares esto se celebra una reunión festiva de los amigos, festejándolo con una ceremonia religiosa, y algunas veces la formal presentación del arroz al niño.

Entre los árabes aldeanos de Palestina, a los niños se les alimenta por dos años, y algunas veces aun por cuatro o cinco años. Al destetado, se le dan al niño algunos bocados deliciosos para en sus encías y hacerle olvidar la leche materna (cf. Sal. 131:2).

Las antiguas madres hebreas también destetaban a sus niños tardíamente. Una madre dijo a su hijo: "Hijo mío, ten piedad de mí que te he llevado nueve meses en mi vientre y te amamanté tres años y te sustenté hasta que has llegado a esta edad" (2 Macabeos 7:27). Es probable que a la edad de los tres años, o aun tarde, cuando Ana destetó a Samuel y lo llevó al santuario de Dios para presentarlo delante del Señor, llevando las ofrendas reglamentarias (1 Sam. 1:23). El ejemplo escritural de la fiesta de destetamiento fue la que se celebró para Isaac.

La Escritura nos dice: "Y creció el niño, y fue destetado; Abraham hizo gran banquete el día que fue destetado Isaac" 21:8). Debe haber sido una fiesta de gran regocijo y dedicación al Señor.

En el Oriente, el tiempo de la cosecha es siempre un tiempo de grandes festividades. Para los judíos de los tiempos de la Biblia, era también un tiempo de gran alegría. El profeta dijo: “Alégrense delante de ti como se alegran en la siega" (Isa. 9:3). La ley estipulaba dos fiestas que eran también festivales de las cosecha 23:16). La primera de ellas se llamó en un tiempo “La Fiesta de la siega” Y más tarde llamada la Fiesta del Pentecostés. Esta fiesta se celebraba después de la cosecha del grano. Y era para dar gracias a Dios por la cosecha que se había recogido. Era tiempo de descansar del trabajo (Ex. 34:21). También eran tiempos de fiesta (Ex. 23:16). La segunda de estas fiestas era llamada de Recolección, y se celebraba después de recogidas las cosechas de grano, fruta, vino, aceite. Este también era el tiempo de dar gracias a Dios y alegría por las cosechas. Se le llamaba también Fiesta de los Tabernáculos (Lev. 23:39-43), porque la gente moraba en cabañas para recordar los días pasados en el desierto.

Parecería, por las referencias bíblicas, que la trasquila de las ovejas era otro tiempo especial para festividades en el antiguo hogar hebreo.

Fue en los tiempos de la trasquila cuando tuvo lugar el contratiempo entre David y el rico Nabal (1 Sam. 25:4). Referente a la fiesta de Nabal la Escritura nos dice: "Y Abigail se vino a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey". (1 Sam. 25:36). Otro ejemplo es la fiesta de la trasquila de Absalón, tiempo en el cual el asesinato de Amón fue perpetrado (2 Sam. 13:23). Los dos ejemplos de esta clase de fiestas indicarían por si mismos que éste no era sino tiempo sólo de festejar. Pero sin ninguna duda, en muchos hogares píos era tiempo de acción de gracias a Dios por la lana que obtenían de sus ganados.


Los hebreos frente a las enfermedades

Las promesas de salud por la obediencia a 1a ley. A través de las experiencias del pueblo en el desierto y después cuando ya estaban en la Tierra Prometida, las familias hebreas podían esperar las promesas que Dios originalmente les había dado acerca de la salud de su cuerpo.

“Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu Sanador" (Ex. 15:26).

La salud fue prometida con la condición de la obediencia a la ley de Dios.

Las enfermedades como castigo por la desobediencia. La ley también les enseñó a los israelitas que las enfermedades podían esperarse cuando la ley de Dios era desobedecida. El capítulo 28 Deuteronomio da una lista de las muchas maldiciones que vendrían sobre el pueblo de Israel por causa de la desobediencia. Entre ellas están las siguientes:

"Y hará volver sobre ti todos los males de Egipto, delante de cuales temiste, y se te pegarán. Asimismo toda enfermedad y plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la envían sobre ti, hasta que tú seas destruido" (Deut, 28:60, 61).

Las familias de Israel que conocían la Biblia hebrea, tenían la idea de que la salud era un premio por su obediencia, y las enfermedades eran el castigo por la desobediencia.

Ordinariamente los antiguos judíos no acudían a los médicos cuando estaban enfermos. Hay muy pocas referencias a los médicos en los días del Antiguo Testamento. Job menciona la existencia de los tales cuando dice: "Sois todos vosotros médicos nulos" (13:4). El rey Asa fue criticado por el escritor sagrado quien él: "No buscó a Jehová, sino a los médicos" (2 Cron. 16:12). El Profeta Jeremías preguntó: "¿No hay bálsamo en Galaad?¿No A médico?" (Jer. 8:22). Es muy probable que los médicos a que hace referencia en esos días eran extranjeros, y no judíos de la de la tierra.
Hay muchos ejemplos de oración al Señor por el sanamiento de las enfermedades bajo la dispensación de la ley. Moisés oró por la salud de los israelitas que fueron mordidos por las serpientes (21:7). El Salmo sexto es la oración de David en tiempos enfermedades, oración que Dios oyó. Uno de los salmos de acción de gracias tiene una parte en la que habla de la gratitud a Dios por sanar a los enfermos (Sal. 107:17.21). El rey en su oración de dedicación del templo, animó al pueblo a esperar la contestación de Dios a su oración para sanidad de los enfermos (2 Cron. 6:28.30). El rey Ezequías fue sanado en contestación a su oración (2 Reyes 20).


La actitud judía hacia las enfermedades


Los judíos del tiempo de Cristo no tenían mucho conocimiento científico de la medicina. El hecho se demuestra porque en su creencia de que las enfermedades eran causadas ya por el pecado del enfermo, o de sus parientes, y que venían en castigo por su pecado. Acerca del ciego, los discípulos preguntaron a Jesús: "¿Quién pecó, éste o sus padres, para que naciese ciego?" (Jn. 9:2). También se atribuían las enfermedades a los demonios. De allí que considerasen que la curación era el arrojamiento de estos espíritus malos. Entre ellos era el más pío, no el hombre más educado, quien tendría este poder. Jesús se refirió a esta práctica cuando los fariseos equivocadamente lo acusaron: "Y si yo por Beelzebub echo fuera los demo­nios, ¿vuestros hijos por quien los echan?" (Mat. 12:27). Estos hechos explican la falta de conocimiento médico de los judíos en aquellos días.

Marcos añade un hecho interesante en su relato cuando Cristo sanó a la mujer con el flujo de sangre. El dice que ella había sufrido muchas cosas de muchos médicos (Marc. 5:26). Un escritor cita el Talmud de Babilonia como autoridad por el hecho de que algunos de los mismos rabies se presentaban como médicos, y sin duda muchos remedios raros eran prescritos por ellos para una mujer con esta indisposición. Si un procedimiento no daba resultado para sanar la enfermedad, se sugería otro. Uno de éstos era el siguiente:

"Cavar siete hoyos, y quemar en ellos algunas ramas de parra que aún no tuviera cuatro años de edad. Entonces que la mujer, llevando una taza de vino en la mano, llegue hasta cada uno de los hoyo en sucesión, y se siente a un lado de él, y cada vez se le repitan las siguientes palabras: “Sé salva de tus enfermedades.”

Los relatos del Evangelio hablan de la presencia de una multitud de gente enferma en la tierra, y cómo eran traídos en gran número a Jesús para ser sanados.. "Y cuando fue la tarde... traían él todos los que tenían mal. . . Y toda la ciudad se juntó a la puerta y sano a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades” (Marc. 1:32-34). En los días que precedieron a la ocupación británica de la tierra, y antes que los judíos modernos tuvieran conocimiento médico suficiente para la curación de las enfermedades, la tierra de Israel estaba infestada de toda clase de gentes afligidas. Uno al viajar a través de la tierra escasamente podía sustraerse a los pordioseros ciegos, de los tullidos, leprosos, etc. Tal situación ha servido para ilustrar las condiciones bajo las cuales el ministro de Cristo se llevó al cabo tan efectivamente al solucionar las necesidades en los hogares donde había enfermos.

El Dr. Trumbull ha llamado la atención a una situación muy importante, que el descubrió en Oriente. El dice:

"Otro hecho que arroja luz sobre el trabajo de Jesús y sus discípulos en su ministerio de sanamiento, es la expectación universal, en Oriente, de la curación de enfermedades a través del poder supernatural de alguna persona reputada como representante de Dios. Así ahora, y así ha sido".
Una gran multitud de gente estaba tirada en derredor del tanque de Bethesda esperando que bajase un ángel a revolver las aguas para curarlas de sus enfermedades (Jn: 5:1.4). A un pordio­sero ciego se le dio una naranja y una cáscara de pan, pero señaló a sus ojos sin vista, y pidió al Dr. Trumbull que curase su ceguera. El pensaba que este viajero era un representante de Dios y que él podía curarlo. Tal es la fe que existe en el Oriente, en los tiempos actuales. Esta fe universal en el poder divino de sanidad, en los tiempos mesiánicos, les dio a Jesús y sus apóstoles la oportunidad maravillosa para demostrar el poder sanador de un Dios compasivo.

La muerte y su conformidad en el oriente

 

La actitud de la gente en Oriente hacia la muerte, y su confor­midad en tales casos, es tan sorprendentemente distinta a la actitud y comportamiento de los occidentales, que los estudiantes bíblicos harán bien en estudiar tales costumbres.

Tan pronto como la muerte se ha manifestado en el Oriente, un lamento se oye que anuncia a todo el vecindario lo que ha aconteci­do. Esto es una señal para que los parientes principien a demostrar su tristeza. A este lamento de muerte se refiere la Biblia en conexión con los primogénitos de Egipto, "Y levantóse aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios y había un gran clamor en Egipto, porque no había casa en que no hubiese muerto" (Ex. 12:30).

Tal lamento de muerte oído en el desierto oriental ha sido des­crito como "un chillido agudo que penetra las orejas". Este grito de espanto es seguido por prolongados lamentos. Cuando éste es oído por toda la gente sabe que ha ocurrido una muerte.
Desde que se oye el lamento de muerte, hasta que se realiza el entierro, los parientes y amigos continúan en su lamentación. El profeta Miqueas compara esto al grito de las bestias montaraces o         a los pájaros: “Haré gemido como de chacales, y lamento como de avestruces" (Miq. 1:8). Tales lamentaciones había en la casa de Jairo, cuando Jesús entró a ella; "Y vino a casa del príncipe de la sinagoga, y vio el alboroto, los que lloraban y gemían mucho" (Marc. 5:38).

En conexión con las lamentaciones, pueden ser usadas cien exclamaciones de tristeza. David lamentó en la ocasión de la muerte de Absalón: "¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!” (2 Sam. 18:33). Algunas palabras se repiten una y otra vez. Las explicaciones concernientes al profeta desobediente quien murió, fueron: "¡hermano mío!" Y al llorar la muerte de un rey, se usaban las palabras "¡Ay Señor!” y "¡Ay grandeza!" (Jer. 22:18).

Los profetas hebreos mencionan a los llorones profesionales, quienes se llamaban en la hora de tristeza para expresar el luto por los muertos. "Llamad plañideras que vengan;... dense prisa y levanten llanto sobre nosotros"  (Jer. 9:17, 18). Otra referencia a "los que endechar supieren” (Amos 5:16).

La presencia de ese grupo de lamentadores alquilados para ocasión parece impropia en la mente occidental, pero ciertamente tales lamentadores profesionales prestan sus servicios a los orientales tales como los cantores religiosos no profesionales ayudarían en un servicio fúnebre occidental.
Siendo los orientales muy demostrativos y emocionales, es difícil para aquellos que no conocen sus costumbres apreciar su método de expresar la tristeza, y sus esfuerzos para ser consolados. En tiempos de aflicción y tristeza, se usan sacos de cilicio, y con frecuencia rompen sus vestidos para mostrar a la gente cuán profunda es su aflicción (2 Sam. 3:31). El golpearse el pecho es otra demostración de tristeza (Luc. 23:48). Las lágrimas fluyen libremente en tales ocasiones y se considera que son medios definidos para traer consue­lo a los corazones entristecidos (Jn. 11:33).
En Siria prevalece la costumbre de envolver al muerto. Por lo regular se le cubre la cara con una servilleta, y entonces se envuelven las manos y los pies con lienzos de lino. Entonces se pone el cuerpo sobre el ataúd, con un palo en cada esquina, y así los hombres lo llevan a la fosa sobre sus hombros, para ser enterrado. La descrip­ción de Lázaro, cuando Jesús lo llamó de la tumba, indica que la misma costumbre era practicada en aquellos días: "Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario" (Jn. 11.44.). También sabe­mos que el cuerpo de Jesús fue así envuelto por José de Arimatea y Nicodemo: "Tomaron pues el cuerpo de Jesús, y envolviéronlo en lienzos con especias, como es costumbre de los judíos sepultar” (Jn. 19:40) - Las especias para embalsamar se usaban cuando estaban en condiciones de adquirirlas.

Costumbres funerales en oriente

El entierro sigue pronto a la muerte. El entierro de un muerto en Oriente se efectúa en seguida que acontece la muerte, usualmente el mismo día. Las gentes en esas regiones tienen la idea primitiva que el espíritu de la persona que muere, se queda cerca del cuerpo por tres días después que acontece la muerte. Los lamentadores piensan que el espíritu puede oír los lamentos de pena. Martha duda, pensó que no había esperanza de que reviviese el cuerpo de su hermano, porque hacía cuatro días que estaba en la tumba (11:39).

Entierros en cuevas, tumbas o fosas. Hay en la actualidad millares de tumbas excavadas en las rocas en la tierra de Palestina, recuerdan las décadas pasadas. Tales tumbas fueron excavadas los ricos. No estando en condiciones de proporcionar tal tumba, los pobres entierran a sus muertos en fosas. Algunas de estas tumbas tenían muchas cámaras. Estas se cierran por un rodillo de piedra que baja en un plano inclinado frente a la boca del sepulcro. En las vecindades de la antigua Gádara (Luc. 8:27), existen muchas tumbas actualmente, cavadas en la roca, trayendo a la mente la experiencia de Jesús cuando se encontró a los endemoniados que vivían en sepulcros.

Con frecuencia los muertos eran enterrados en fosas cavadas en la tierra, y como en el caso de Débora, la dama de Rebeca, enterrada bajo un encino en Bethel (Gen. 35:8). Las cuevas naturales eran algunas veces usadas, como en el caso de la cueva de Macpela, donde Abrahán, Isaac, Rebeca, Lea y Jacob fueron puestos. (Gen. 49:31); 50:13). Cuando tenían medios para procurárselo, las familias tenían su propio sepulcro. Gedeón fue sepultado en el sepulcro de Joás su padre (Jue. 8:32). Sólo los profetas y los reyes sepultados dentro de los límites de la ciudad, como Samuel, que fue sepultado en su casa en Rama (1 Sam. 25:1), y David (1Reyes 2:10). Un cementerio para la gente pobre estaba localizado fuera de Jerusalén (2 Reyes 23:6). Muchas de las villas tenían cementerios fuera de sus límites, como por ejemplo Nain, donde Jesús revivió al hijo de la viuda (Luc. 7:11-17). Aún existe allí un cementerio.

Costumbre de seguir el entierro. En los tiempos bíblicos era una costumbre para los tristes ayunar hasta el tiempo del entierro. Entonces, después del funeral, se les ofrecía pan y vino como un consuelo. Esta era llamada una fiesta de lamentos, que tenía como su pro­pósito, el consuelo de los tristes. El profeta Jeremías se refiere a esta costumbre: "Ni por ellos partirán pan por luto, para consolarlos de sus muertos; ni les darán a beber vaso de consolaciones por su padre o por su madre" (Jer. 16:7). Tal fiesta de lamentación puso fin al período de la más profunda tristeza y rígido ayuno.

El salmista, los profetas y los apóstoles a menudo hacían uso de la expresión que se refiere al lamento oriental. Algunas de éstas no se pueden apreciar por los occidentales, a menos que el carácter altamente emocional de los orientales se entienda, y también su afición por el lenguaje figurado. El salmista dice: "Ríos de agua descen­dieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley" (Sal. 119:136). El profeta exclama: "¡Oh, si mi cabeza se tornase en aguas, y mis ojos fuentes de aguas, para que llore de día y noche por los muertos de la hija de mi pueblo!” (Jer. 9:1). Fue a los orientales a los que Pablo dijo: "Llorad con los que lloran” (Rom. 12:15). Será bene­ficioso para el estudiante de la Biblia leer la Palabra de Dios desde el punto de vista oriental.

Oveja y pastor en oriente medio

Ovejas en la tierra de Israel. Desde los tiempos de Abrahán hasta la actualidad, han abundado las ovejas en la Tierra Santa. A través las centurias, los árabes de las tierras bíblicas grandemente dependientes de las ovejas para su vida. Los judíos de los tiempos de la Biblia fueron primeramente pastores y agricultores pero nunca abandonaron por completo la vida pastoril. El gran número de ovej­as que se crían en la tierra puede entenderse cuando se piensa que Job tenía catorce mil ovejas (Job. 42:12) y el rey Salomón en la dedicación del templo sacrificó ciento veinte mil ovejas (1 Reyes 8:63).

Ovejas cola-gorda, la variedad más común. La oveja cola gorda proveé una reserva de fuerza para la oveja, de la misma manera que la joroba del camello lo hace para este. Hay energía en la cola. Cuando la oveja es llevada al rastro esa cola gorda es muy apreciada. La gente comprará la cola, o parte de ella, para usarla en el guisado. Que esta variedad de ovejas se producía en los tiempos antiguos se ve por las referencias en el Pentateuco a la cola gorda de las ovejas.

"Luego tomaría del carnero el sebo y la cola, y el sebo que cubre los intestinos" Ex. 29:22). "La cola entera, la cual quitará a raíz del espinazo"  (Lev. 3:9).

Con  frecuencia el más joven en la familia es el pastor. El niño más joven de la familia viene a ser el pastor de las ovejas, especialmente cuando el labriego árabe es tanto pastor como agricultor de grano. Como el mayor va creciendo, transfiere sus energías de cuidador de ganado para el ayudar a su padre a arar, sembrar y levantar la cosecha, por eso pasa la tarea de pastor al niño más joven que él. Y así el trabajo se pasa del mayor al menor de todos y éste viene al pastor. Tal debe haber sido la costumbre cuando Isaí crió familia de ocho hijos. "Dijo Samuel a Isaí: ¿Hanse acabado mozos? Y él respondió: Aún queda el menor, que apacienta las ovejas" (1 Sam. 16:11). David, siendo el más joven de los ocho hijos vino a ser el pastor de la familia. Sus experiencias como menudo las usó para ilustrar sus hermosos salmos. El Salmo del pasor, escrito por él, ha venido a ser el más clásico de las edades.

El pastor y su vestido en el oriente medio




El vestido de un joven pastor árabe es una sencilla túnica de algodón con un cinto de cuero en derredor de su cuerpo, y su vestido superior llamado aba es frecuentemente de pelo de camello, como lo era el  de Juan el Bautista (Mat. 3:4). El aba mantiene al joven en calor, le sirve como impermeable, y por la noche lo usa como fraza­da en la cual se envuelve por las noches.

La bolsa del pastor. Esta es un saco hecho de piel seca. Cuando sale del hogar y se va a cuidar las ovejas, su madre le pone en él pan, queso, frutas secas y algunas aceitunas. Fue dentro de este saco que David puso las cinco piedras lisas cuando fue a la batalla contra Goliath (1 Sam. 17:40).

La vara del pastor. Esta es semejante a la macana de un gen­darme. A menudo se usan de madera de encino teniendo una bola en el extremo. En esta bola algunas veces se hincan clavos para ha­cer de ella una arma mejor. Es muy útil para la protección, y ningún pastor irá sin ella. Sin duda alguna David usó esa vara para proteger sus ovejas de los animales feroces (1 Sam. 17:34.36). El menciona a ambos, la vara y el cayado, en el Salmo del Pastor (Sal. 23:4).

El profeta Ezequiel se refiere a la costumbre de pasar las ovejas bajo la vara del pastor con el propósito de contarlas e inspeccionarías: "Y os haré pasar bajo de vara" (Ezeq. 20:37). La ley de Moisés habla de diezmar el ganado con un propósito específico en determi­nado tiempo. "Y toda décima de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, la décima será consagrada a Jehová" (Lev. 27:32). Para hacer esto, los escritores judíos nos dicen que el pastor permitía al animal venir hacia él como quisieran, bajo la vara en un paso angosto. La cabeza de la vara se mojaba en algún liquido colorante y se bajaba sobre cada décima que pasaba por ahí, marcando las que eran para sacrificar al Señor.

El cetro, que los antiguos reyes orientales llevaban usualmente consigo, tuvo su origen en la vara del pastor. A los reyes se les consideraba como pastores de su pueblo. Así el cetro, o vara del rey, venía a ser símbolo de protección, poder y autoridad. El señor Young, traduce a Miqueas 7:11. así: "Reina sobre tu pueblo con tu vara, el rebaño de tu heredad".

El cayado del pastor. David menciona el cayado así como la vara en su Salmo del Pastor  (Sal. 23:1) Esta es una vara cerca de dos metros de largo y algunas veces, pero no siempre tiene un gancho en cl extremo. Se usa como los occidentales usarían el bastón. Es muy útil al manejar las ovejas, y también para protegerlas.

La honda del pastor. Esta era una cosa sencilla, estando com­puesta de dos hilos de tendón, de soga, o de cuero, y un receptáculo dc cuero para colocar la piedra. Una vez colocada la piedra, se le daba vuelta sobre la cabeza una o dos veces, y entonces se descargaba soltando uno de los hilos. El pastor además de usar su honda en contra de los animales o de los ladrones, la tenía siempre muy a mano para dirigir a sus ovejas. Podía arrojar una piedra cerca de la oveja que iba descarriándose o quedándose atrás, para llevarla nuevamente con el resto del ganado. O si alguna se iba en cualquier dirección lejos del ganado entonces una piedra arrojada con su honda de manera que fuera a caer un poco delante de la oveja descarriada, de esa manera lograba regresaría. Fue su honda de pastor la que usó el joven David para matar al gigante Goliath (1 Sam. 17:40-49), En su petición hecha a David, Abigail sin duda estaba contrastando dos cosas del equipo del pastor cuando decía: "Con todo, el alma de mi señor será ligada en el haz de los que viven con Jehová Dios tuyo, y él arrojará el alma de tus enemigos como de en medio de palma de una honda" (1 Sam. 25:29). El "envoltorio de la vida" puede traducirse ya sea como "la bolsa de la vida" o el "saco de vida" y más probablemente se refiere a la bolsa del pastor. Los en enemigos de David serían como piedras de la honda, siendo ellos los que serian arrojados lejos; en cambio, el alma de David sería como las provisiones de su bolsa, que serían guardadas y cuidadas por el Señor mismo.

La Flauta del pastor. Una flauta de dos tubos de caña, general­mente constituía una de las cosas que el pastor llevaba siempre consigo, cierto que la música que se producía en estas flautas era en tono menor, pero el corazón del pastor se anima, y las ovejas del rebaño se refrescan con la música revigorizadora que emite ese instrumento sencillo. No hay duda que David usó tal instrumento cuando cuidaba su rebaño, y lo mismo han hecho los pastorcillos por siglos en Belén. Es interesante saber que la palabra en lenguaje arábigo que equivale a la palabra hebrea "salmo" es mazmoor, que quiere decir "música tocada en una flauta de tubos".

El redil y su función en el oriente


Anticipando el alimento para el ganado. Una de las principales obligaciones en todas las estaciones del año es que el pastor piense en el alimento para su ganado. En la primavera hay abundancia de verde pasto, y por lo general se deja a las ovejas pacer cerca del pueblo donde está la casa del pastor. Después que se recoge el grano, y los pobres han tenido la oportunidad de rebuscar lo que es dejado para ellos, entonces el pastor lleva a su ganado, y las ovejas se alimentan de ciertas plantas recientemente nacidas, o de las hojas secas, o de alguna mazorca de grano que los cosechadores puedan haber dejado, o no se fijaron en ella los rebuscadores. Cuando esta clase de alimento se acaba, entonces el pasto se escasea en otros lugares. El de­sierto de Judea que queda al lado occidental del valle del Jordán está alfombrado en la primavera con cierta cantidad de hierba, y ésta se convierte en heno cuando viene el tiempo de los calores, convirtiéndose en alimento para las ovejas durante el verano.

La Escritura a menudo se refiere a los pastores que buscan pasto para sus ganados. “Y llegaron hasta la entrada de Gador hasta el oriente del valle, buscando pastos para sus ganados” (1 Cron. 4:39). El salmista da gracias a Dios por los pastos que el Señor como Pastor provee para su pueblo: "Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu dehesa, te alabaremos para siempre" (Sal. 79:13).

En la última parte del verano o en los meses de invierno, hay ocasiones cuando el pastor no encuentra los pastos necesarios para su ganado, y entonces él es el responsable de alimentar a los animales. Si el rebaño es pequeño, puede encerrarse en la casa del labriego, y la familia vive en cierta clase de mezanine o piso superior. En esas estaciones del año el pastor debe proveer el alimento. Y en algunas regiones de Siria, los rebaños son llevados en esta estación a lugares montañosos, donde el pastor se afana cortando ramas de los arbustos que tienen hojas verdes, o retoños tiernos, que las ovejas y las cabras pueden comer. Esto es lo que Isaías quiso decir cuando expuso: “Como pastor apacentará su rebaño" (Isa. 40:11).

Proveyendo agua para el ganado. Al seleccionar los pastores los pastos para su ganado es una necesidad absoluta que se provea agua, que ésta sea accesible. A menudo los pastores llevan a sus rebaños a descansar cerca de un arroyo de aguas corrientes. Pero las ovejas se asustan al tomar agua que se mueve aprisa, o que esté agitada. De allí que los pastores busquen charcos de agua, o se provean de un lugar quieto donde ellas puedan calmar su sed. Qué apropiadas son las palabras que se refieren al divino Pastor: "junto a aguas dc reposo me pastoreará" (Salmo 23-2). Pero cuando tales lugares se encuentran secos en el verano, como suele suceder en Palestina entonces se usan los pozos. Por lo regular se pone en la boca del pozo una piedra grande y ésta tiene que removerse, como lo hizo Jacob, antes de dar agua a  las ovejas (Gen. 29.8.10). El medio día es por lo común el tiempo de abrevar las ovejas Cuando Jacob estaba en el pozo, dijo: "He aquí el día es aun grande, abrevad las ovejas” (Gen. 29:7). Este asunto del agua tiene una parte muy importante al buscar los pastos para el ganado.

Un redil simple o improvisado. El tal es algunas veces hecho pastor, el pastor cuando se encuentra a alguna distancia del hogar,  y especialmente cuando está en terreno montañoso. Es una construcción temporal que puede desbaratarse fácilmente cuando llega el tiempo de moverse a otra localidad. Se hace una cerca de arbustos espinosos enmarañados o una ramada ruda; Esto es todo lo que se ne­cesita para protección, ya que los pastores casi siempre duermen con sus ganados cuando el tiempo lo permite. Ezequiel hace mención dc un redil cuando predice el futuro de Israel.

“En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Is­rael será su majada" (Ezeq. 34:14).

Corrales conectados con cavernas,  hay muchas cavernas en la Tierra Santa, y cuando se encuentra una de éstas, se utiliza como corral. Durante el tiempo tempestuoso, y por las noches, las ovejas se retiran a la caverna, pero otras veces éstas se encierran en corrales localizados inmediatamente a la boca de la caverna. Este corral se construye generalmente con piedras sueltas apiladas en una pared circular, con espinas en la parte superior. La cueva en la que el rey Saúl fue a descansar. y en la que David y sus hombres se encontraban, era una caverna con un corral construido en conexión con ella. "Fue en busca de David y de los suyos, por las cumbres de los peñascos, donde había una cueva; entró Saúl en ella a cubrir sus pies" (1 Sam. 24:34).

Rediles más permanentes. Tales abrigos son usualmente construidos por el pastor en un valle, o en las laderas asoleadas de lomas, donde halla protección de los fríos vientos. Este redil es una construcción con arcos enfrente, y una pared formando el cerco exterior unido a la construcción. Cuando el tiempo está apacible, las ovejas y cabras se les permite estar en el cerco durante la noche, pero, en tiempo tempestuoso, o si las tardes son frías, entonces el ganado se encierra en la parte interior del redil, con su protección de techo y paredes. Las paredes del cerco son como de un metro de ancho la base, y se adelgazan a medida que llegan a la parte superior. Tienen de metro y cuarto a dos metros de altura. Al construir la parte exterior de la pared se usan grandes piedras, y también se colocan la parte superior, y entonces el centro se rellena con pequeños pedazos de piedra, de la que se consigue mucha en la tierra. En la parte superior de la pared también se ponen arbustos espinosos para proteger a las ovejas de los animales rapaces. Tiene también el redil puerta que es vigilada por un velador.

Jesús se refirió al redil familiar de Palestina cuando habló palabras: "De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en  el corral de las ovejas, más sube por otra parte, el tal es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A este abre el portero” (Jn. 10:1-3).


Cuidado y pastoreo de las ovejas

Algunas veces se permite que más de un rebaño se guarden en el redil y con frecuencia los rebaños se revuelven cuando se les lleva a tomar agua en el pozo. Por lo pronto no se hacen esfuerzos para separarlos. Jacob vio tal clase de mixtura de rebaños: "Y siguió Jacob su camino, y fue a la tierra de los orientales. Y miró, y vio un pozo en el campo: y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él” (Gén. 29:1,2).

Habilidad para separar las ovejas. Cuando se hace necesario separar varios rebaños de ovejas, un pastor tras otro se paran y gritan: "¡Ta júuu! Ta ¡júuu! u otra llamada similar propia de ellos. Las ove­jas levantan la cabeza, y después de una revoltura general, principian a seguir cada una a su pastor. Están enteramente familiarizadas con cl tono de la voz de su pastor. Algunos extraños han usado la misma llamada, pero sus esfuerzos para que les sigan las ovejas siempre fracasan Las palabras de Cristo son exactas respecto a la vida de los pastores orientales cuando dijo: "Las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, antes huirán de él: porque no conocen la voz de los extraños” (Jn. 10:4, 5).

Se juntan las descarriadas. El pastor sabe cómo recoger las ovejas que andan descarriadas. Es especialmente necesario esto cuando las ovejas deben ser llevadas al redil, o cuando han de ser guiadas a otro pasto. Esto se consigue poniéndose en el centro de las ovejas descarriadas y dándoles la llamada que sirva como las notas de una trompeta a un ejército de hombres. Dirige sus piedras en su dirección con su honda y aun mas allá de las ovejas que no han oído su voz para llamarles la atención y así se regresen. No empieza a guiarlas hasta que está seguro que todas están allí. Ezequiel profetizó que el Señor como pastor de Israel un día juntaría a su pueblo, que ha sido descarriado, y lo regresará a su propia tierra de Palestina.
“Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las librare de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad. Y los sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tie­rras, y las meteré en su tierra, y las apacentaré en los montes de Israel" (Ezeq. 34:12, 13).

Uso de perros. Algunos pastores utilizan en su trabajo a los perros. Cuando se tiene perros, éstos son de mucho valor para manejar el ganado. Cuando van de viaje, el pastor por lo general va a la cabe­za del ganado, y a los perros se les permite ir a la zaga. Ladran furiosamente si algún extraño se introduce entre las ovejas, y avi­san de un posible peligro en el rebaño. Cuando las ovejas están en el redil, entonces los perros son los guardianes contra cualesquier ataque del enemigo. Algunos enemigos de las ovejas han sido asustados por el desafiante ladrido de estos animales. El patriarca Job dice de los perros pastores: “Mas ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí: cuyos padres yo desdeñaba ponerlos con los perros de mi ganado" (Job. 30:1).


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