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El asno desde tiempos antiquísimos


El asno como animal de carga, desde tiempos antiquísimos. La albarda que se usa con este animal difiere algo de acuerdo con la carga que lleva. Cuando se usaba para transportar leña, se le ponía un fuste rústico en forma de cruz. Sin duda que Abraham cargó su asno de esta manera con leña para el sacrificio que iba a ofrecer (Gén. 22:3). Cuando en un asno se transportaba rastrojo, una especie de cuna era suspendida de la cruceta o de la silla plana. La silla tenía en su parte baja un forro afelpado y su forro superior era de tela de pelo, con un material de paja o espadañas en medio. Cuando se transportaban costales de grano o paja, éstos se ponían sobre la silla, atados con cuerdas que pasan bajo el pecho del animal. Los hijos de Jacob probablemente cargaron sus asnos de esta manera. (Gén. 42:26, 27). Para transportar pan y otras provisiones se usaban grandes canastas. Si se transportaba fruta, se colgaban dos cajas de manera similar. Isaí y Abigail sin duda cargaron sus asnos de esa manera cuando enviaron sus presentes (1 Sam. 16:20; 1 Sam. 25:18). A los niños a veces se les llevaba en cajas grandes sobre los asnos. Algunas veces los costales de grano se ponían sobre el espinazo desnudo del animal.

El asno algunas veces se usa para arar. El buey ha sido el más generalmente usado para este trabajo, pero en ocasiones el asno viene a ser el animal de tiro en el arado oriental. El profeta Isaías habla de un buey y un asno usados conjuntamente: "Dichosos vosotros los que sembráis sobre todas aguas, y metéis en ellas pie de buey y de asno” (Isa. 32:20). La ley de Moisés prohibía el yugo desigual, es decir, combinación cualquiera. (cf. Deut. 22:10).

El asno algunas veces se usaba pura moler el grano. Aquí otra vez, el método usual de moler el grano es tarea de las mujeres, quienes usan piedras más pequeñas en sus molinos. El molino más grande es elevado de manera que un balancín venga a ser apropiado para el trabajo. Puede usarse un camello en lugar de un asno. Esta fue la clase de molino en donde los filisteos pusieron a Sansón a moler (Jue. 16:21). Jesús se refirió a este tipo de piedra de molino cuando dijo: “cualquiera que escandalizare a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le anegase en el profundo de la mar” (Mat. 18:6). El tamaño y peso de esta piedra hizo que el uso ilustrativo de Jesús fuera más potente.

El asno usado para cabalgar. Antes del siglo décimo A. C., el asilo se usaba más que cualquier otro animal para este propósito. Por ese tiempo principió a usarse la mula, especialmente entre los ricos, pero el asno ha continuado usándose por muchas gentes a través de los siglos.

Cabalgar en un asno no es considerado como una señal de humildad. La gente rica e importante cabalgó en este animal. De Abraham la Escritura nos dice: “Abraham se levantó muy de mañana, enalbardó su asno” (Gén. 22:3). En lo que concierne a los jueces se dice: "Tras él se levantó Jair, Galaadita, el cual juzgó a Israel veintidós años. Este tuvo treinta hijos que cabalgaban sobre treinta asnos, y tenían treinta villas” (Jue. 10:3, 4). También Axa, la hija de Caleb (Jue. 1:14), y Abigail, la esposa del rico Nabal (1 5am. 25:23), cada quien cabalgaba en un asno.

Los asnos blancos asados por personas de alto rango. "Vosotros los que cabalgáis en asnas blancas, los que presidís en juicio, y vosotros los que viajáis, hablad” (Jue. 5:10). Estos asnos blancos se usan hoy en muchos lugares en el Oriente por gente de alta posición social. Por lo general son animales más grandes y se consideran ser más ligeros.

El asno usado como símbolo de tiempo de paz. El caballo ha simbolizado los tiempos de guerra, y el asno, tiempo de paz. En tiempos del Antiguo Testamento fue especialmente cierto, desde los días del rey Salomón. Este hecho nos ayuda a explicar las palabras del profeta acerca del Mesías, las cuales se cumplieron durante la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén "Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén: he aquí, tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde y cabalgando sobre un asno, así sobre un pollino hijo de asna” (Zac. 9:9. cf. Juan 12:15). El uso que Jesús hizo aquí de un asno fue para significar que El era el Príncipe de Paz, más bien que el capitán de un ejército, cuando El entró en la Ciudad Santa.

Los asnos a veces tenían sus arrieros. Cuando las mujeres cabalgaban sobre asnos, era costumbre que una persona guiara el animal. Así se dice referente al viaje hecho por la mujer de Sunem: “Después hizo enalbardar uno borrica, y dijo al mozo: Guía y anda; y no mehagas detener para que suba, sino cuando yo te lo dijere” (2 Reyes 4:24). En la jornada llevada a cabo por Moisés y su familia (Ex. 4:20, su esposa e hijos iban montados en sus asnos mientras Moisés sin duda caminaba al lado del animal. Por causa de este arreglo de viaje para la jornada de Moisés y su familia, se cree por mucho que María y su hijo Jesús cabalgaban en un asno. (Mat. 2:13, 15). Y José caminaba al lado de ellos en su huida a Egipto. De cualquier manera en el oriente, muchas veces el esposo y la esposa se han visto cabalgando ambos en los lomos de dos asnos.

Sillas especiales para cabalgar en un asno. Aquellas usadas en el Oriente en la actualidad son bastante grandes. Una tela de lana doblada varias veces se pone sobre el lomo del animal. Sobre ésta se pone una almohada de paja que se cubre con una carpeta. Entonces el asiento esta plano en vez de redondo. El pomo de la silla es alto, y una tela o carpeta de colores brillantes a menudo se pone sobre la silla. Esta usualmente tiene franjas con borlas. Es muy seguro que la que la silla de los tiempos bíblicos era más sencilla en su arreglo. Probablemente eran sólo una cubierta de tela o piel, la que se usaba para conveniencia del viajero, y especialmente para proteger al animal de escaldaduras.

Las mulas en los tiempos bíblicos


Las mulas son usadas por los árabes en las tierras bíblicas. Ellos difícilmente crían una mula, pero en vez de ello las importan del distrito de Líbano, de Siria, o de Chipre. Los árabes raras veces usan la mula en la agricultura; la usan más bien para montarla o llevar cargas particularmente en lugares rocallosos.

Las mulas usadas sólo en los últimos tiempos del Antiguo Testamento. La mula no es mencionada en la Biblia sino hasta el reinado del rey David. La ley de Moisés prohibía la cría de cualquier ani¬mal que fuera el resultado de la unión de especies diferentes (Lev. 19:19). De manera que los judíos nunca criaban mulas, pero evidentemente pensaban que la ley no prohibía usarlas. Desde los días del rey David, vinieron a ser usadas como bestias de carga y para la silla, importándolas de otros países, especialmente de Egipto, incluidas en el tributo que el rey Salomón recibía de otras naciones, venía una cantidad de mulas, año por año (1 Reyes 10:24, 25; 2 Crón. 9:24). La primera referencia escritural referente a la mula, se hace en conexión con la fiesta de la trasquila planeada por Absalón en el complot contra Asmón. Nos dice: "Levantáronse luego todos los hijos del rey, y subieron todos en sus mulos, y huyeron” (2 Sam. 13:29). Cada príncipe tenía una mula para su uso personal al viajar, y así estos animales tomaron el lugar de los asnos para tal uso. La mula fue usada par el rey David cuando viajó en gran pompa, y el montar sobre la mula del rey se consideraba ser igual a sentarse sobre el trono del rey. Así dijo David de Salomón cuando él quiso que le sucediera en el trono: “Tomad con vosotros los siervos de vuestro señor, y haced subir a Salomón mi hijo en mi mula, y llevadlo a Gihon” (1Reyes 1:33). Cuando Adonía que atentó usurpar el trono contra las deseos de su padre, halló que Salomón había montado la mula de David, y así supo que había un nuevo rey (1 Reyes 1:44). Por el tiempo de Isaías la mula ya era de uso común. El profeta dice: "Y traerán a todos vuestros hermanos, de entre todas las naciones, por presente a Jehová, en caballos, en ca¬rros, en literas, y en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén (Isa. 66:20). Los reyes especialmente hacían uso de ellas, como Acab que deseaba mucho mantener con vida sus mulos en los tiempos de sequía y de hambre (1 Reyes 18:5). La Biblia no menciona en ninguna parte la disposición obstinada de la mula. Una referencia que hace el salmista dice: "No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento: con cabestro y con freno su boca ha de ser reprendida, para que no lleguen a ti” (Sal. 32:9). Pues esta no es una referencia a esa forma de carácter por el cual la mula es conocida actualmente en el Occidente. El Nuevo Testamento no menciona a la mula.

Los caballos en los tiempos bíblicos


El caballo de los tiempos bíblicos es igual al caballo arábigo de hoy. Así indican las escrituras Asirias y Egipcias. En aquellos días el caballo se usaba principalmente con propósitos guerreros, aunque Isaías habla del uso del caballo en conexión con la trilla (Isa. 28:28), indicando así que al menos en un grado limitado los caballos se usaban en la agricultura. Pero en la actualidad los árabes los usan mucho para montar. El caballo es considerado como parte de la familia árabe. Aunque le ponen un freno muy pesado, las riendas sin embargo raramente se usan. El caballo es controlado por la voz del que lo monta. Cuando se llega al campamento o al oasis, los caballos son desguarnecidos o desensillados y se les deja andar libres. Pastarán al derredor del lugar y vendrán al ser llamados. Las pezuñas de los caballos árabes nunca son recortadas, no teniendo objeto esta practica, debido al clima caliente. En los tiempos antiguos se hacía lo mismo. En la Escritura, la calidad de un caballo se juzga en parte por la dureza de sus pezuñas. Isaías dice: "Las uñas de sus caballos parecerán como de pedernal” (Isa. 5:28). Miqueas escribió: "Tornaré tus uñas de metal” (Miq. 4:13).

Cuidado de los caballos. En los días del Antiguo Testamento los caballos eran cuidados así como por los árabes en la actualidad. Además del uso de la hierba para pasto, el caballo era alimentado con cebada y paja cortada. Así ambos alimentos "cebada paja para los caballos” (1 Reyes 4:28), se usaban mucho en días del rey Salomón. El salmista indica el uso de la bita y el freno: "No seáis como el caballo... su boca ha de ser reprimida" (Sal. 32:9). Y el libro de los Proverbios habla de "un látigo para el caballo” (Prov. 26:1).

Caballos y carros usados en Egipto desde tiempos antiguos. José iba en "el segundo carro de guerra" que tenía el rey Faraón (Gén. 41:43). Cuando los israelitas se escaparon de la esclavitud de Egipto, fueron perseguidos por "toda la caballería y carros de Faraón, y gente de a caballo, y todo su ejército” (Ex. 14:9). Años más tarde Egipto fue el principal proveedor de caballos para los reyes de Israel (1 Reyes 10:28, 29).

Reglamento de la ley mosaica con respecto a los caballos. El libro de Deuteronomio es explícito acerca del uso de los caballos por los futuros reyes de Israel. Acerca del gobernante decía: "Empero que no se aumente caballos, ni haga volver el pueblo a Egipto, para acrecentar caballos: Porque Jehová, os ha dicho: no procuraréis volver más por este camino” (Deut. 17:16).

El uso del caballo y del carro de guerra impráctico en gran parte de Canaán. Esto se debe a lo montañoso de gran parte del país. Esto especialmente en Judea y Samaria, excepto por los caminos principales a través del territorio. Esto es la razón por la que los carros no se hallaron en las batallas que libraron allí.

En la conquista de Canaán no se usaron caballos ni carros. No hay ninguna noticia de que Josué hubiese usado ni caballería ni carros de guerra en su carrera militar. Pero Moisés había predicho que Israel se enfrentaría a enemigos con caballos y carros de guerra. "Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, y viereis caballos y carros, un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, que Jehová tu Dios es contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto" (Deut. 20:1). Cuando Josué fue contra tales enemigos y los conquistó, le fue mandado por Dios que desjarretara los caballos capturados y quemara los carros que habían tomado. La Biblia nos habla de su obediencia a este mandato (Jos. 11:6-9).

Los enemigos de Israel usaron carros de guerra en tiempos de los jueces. Cuando los cananitas oprimían a Israel en aquellos días “los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquél (rey de Canaán) tenía novecientos carros herrados” (Jue. 4:3). Pero el Señor dio a Israel la victoria sobre esos carros de guerra sin que los hebreos usaran tales implementos.

El rey David usó, a veces, los caballos en las batallas. En oca¬sión de su victoria sobre Hadadezer, rey de Soba, "tomó David de ellos mil setecientos de a caballo... excepto cien carros de ellos que dejó” (2 Sam. 8:3, 4). Sin duda él deseaba esos carros y sus caballos para pelear en tierra plana en su país.

Uso excesivo de los caballos por el rey Salomón. El hizo caso omiso de la ley de Moisés y comenzó a importar gran cantidad de caballos y carros de la tierra de Egipto. "Y sacaban caballos a Salomón de Egipto. . . y venía y salía de Egipto, el carro por seiscientas piezas de plata, y el caballo por ciento y cincuenta” (1 Reyes 10:28, 29). Mandó construir muchas caballerizas para el gran número de caballos para carros, y su caballería. Estos animales estaban estacionados en ciudadelas, donde se habían construido las caballerizas (1 Reyes 4:26; 2 Crón. 1:14; 9:25). Los arqueólogos han descubierto la antigua ciudad de Megiddo, que era una de las ciudadelas del rey Salomón, y allí en la esquina sureste del (montículo de ruinas) se descubrió la evidencia de que allí existían los establos del rey Salomón. Entre cuatrocientos y quinientos de estos establos fueron descubiertos con habitaciones cercanas para los caballerangos. Un pesebre estaba localizado frente a cada caballo. Había enormes postes de piedra para engancharlos, que aún quedan con los agujeros en ellos donde se insertaba el cabestro.

Los carros antiguos


Uso de los caballos y carros de guerra por los reyes de Judá e Israel. Siguiendo el ejemplo de Salomón, los reyes que siguieron durante la historia del reino dividido, usaron los caballos y los carros. El rey Acab murió en un carro de guerra en batalla con los sirios (1 Reyes 22:35). El profeta Isaías advirtió a los reyes de su tiempo de no ir a Egipto por ayuda consiguiendo de ellos caballos para el día de la batalla. "¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en caballeros, porque son valientes; y no miraron al Santo de Israel” (Isa. 31:1).

Uso de los caballos y carros en tiempos de paz. Eran principalmente los reyes y las personas ricas o de posición los que usaban carros tirados por caballos en tiempo de paz. Como príncipe, Absalón iba en un carro, y el rey Rohoam y el rey Acab tenían sus carros en los cuales viajaban con pompa (2 Sam. 15:1; 1 Reyes 12:18; 1 Reyes 18:44). Jeremías hizo esta profecía referente a la ciudad de Jerusalén: "Entrarán por las puertas de esta ciudad, con carros y con caballos, los reyes y los príncipes que se sientan en el trono de David, ellos y sus príncipes” (Jer. 17:25). En tiempos del Nuevo Testamento el uso de los carros era para los hombres prominentes. El eunuco etíope de la reina Candase caminaba en su carro cuando Felipe se juntó a él y lo ganó para Cristo (Hech. 8:28). En el Apocalipsis, el ruido de las langostas del juicio se compara con "el ruido de carros que con muchos caballos corren a la batalla” (Apoc. 9:9).


Descripción de los carros antiguos. Ha habido varías representaciones pictóricas de carros antiguos descubiertos por los arqueólogos. Estos dan una idea más o menos adecuada de lo que realmente eran. Estos implementos. tan a menudo usados en la guerra, eran muy sencillos en estilo y a la vez muy incómodos para los ocupantes. Fran cajas semicirculares sobre ruedas y su tamaño era pequeño. Eran muy bajos, de manera que los ocupantes pudieran entrar y salir sin dificultad. No tenían resortes, pero el piso estaba hecho de una combinación de cordeles estirados, de manera que resultaran elásticos y así evitar el efecto de los saltos. Dos caballos tiraban de un carro. Al entrar en combate era costumbre que fueran dos hombres en cada carro. Uno para guiar los caballos y el otro para pelear.

Una figura de carros y caballos blancos. Frecuentemente se usaron carros y caballos blancos como figuras de retórica en la Biblia. Se hace referencia a los carros como símbolo de poder. Así Dios, "pone a las nubes por su carroza” (Sal. 104:3). Se dice que el Señor tiene ejército de ángeles y de muchos carros: "Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles” (Sal. 68:17). Acerca de la venida del Señor, Isaías profetizó: "Jehová vendrá con fuego y sus carros como torbellinos” (Isa. 66:15). Está profetizado que en la venida de Cristo para pelear en el Armagedón, vendrá en su ca¬ballo blanco, y los ejércitos que le seguirán del cielo estarán sobre caballos blancos (Apoc. 19:11-14). Se sabe que algunos generales, al mandar sus ejércitos, han montado sobre caballos blancos. Y así como el general de un gran ejército, Cristo montará tal animal; y ya que sus santos tomarán parte con El en la victoria, es muy propio que ellos también montarán caballos blancos.

Los animales en el tiempo antiguo

EL GANADO

El ganado doméstico en Palestina ha sido semejante al que se cría en el Occidente, sólo que no hay tantas clases de crías. En el tiempo de la prosperidad de Israel, los ganados eran mucho más numerosos de lo que han sido entre los árabes de hoy, y probablemente estaban mejor desarrollados los animales. Los antiguos judíos usaban el ganado para los sacrificios, y con este propósito, tenían que ser sin defecto. Los árabes no usan mucho el ganado para carne, y más bien comen la carne de cabra o de oveja. En la Biblia, se usan varias palabras para indicar el ganado. La palabra "buey" a menudo se usa, y algunas veces se indica que este animal fue engordado para la mesa. "Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio” (Prov. 15:17). Las palabras "toro" y "novillo" se usan en la Escritura para designar un animal macho. El novillo era uno de los animales que podían ofrecerse bajo la ley de Moisés como ofrenda quemada. (Lev. 1:5). Las vacas que daban leche, algunas veces llamadas "vacas de leche" eran de uso común (1 Sam. 6:7; Deut. 32:14). Los becerros a menudo se usaron en tiempos bíblicos para comer. Pero el principal uso de los bueyes era para la agricultura en sus varias actividades, los judíos usaban los bueyes donde el agricultor moderno usa el caballo. A los bueyes se les ponía bajo el yugo y se les hacía tirar del arado. Se usaban tanto las vacas como los toros, éstos últimos habiendo sido castrados. "Eliseo. . . que araba con doce yuntas delante de sí” (1 Reyes 19:19). Se usaban también los bueyes para trillar cl grano. "No pondrán bozal al buey cuando trillare” (Deut. 25:4).

En Palestina, durante parte dcl año, al ganado se le deja pastar. En las secciones mas habitadas, un joven servirá de pastor para ver que no hagan daños. Pero en las partes menos pobladas algunas veces los agricultores dejan suelto el ganado dejándolo buscas su propia pastura. Al hacer esto, toman las características de un animal salvaje. La Biblia hace referencia a algunos de estos hábitos. El salmista decía: "Hanme rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado. Abrieron sobre mí su boca como león rapante y rugiente” (Sal. 22:12). El profeta Joel se refiere a la costumbre de soltar el ganado para que busque su propio alimento. “¡Cuánto gimieron las bestias! ¡Cuán turbados anduvieron los hatos de bueyes, porque no tuvieron pastos”(Joel 1:18). Bajo las espantosas condi¬ciones descritas por cl profeta, el ganado no podía encontrar pastos.

Uso especial del becerro gordo. El “becerro gordo” como lo usaban los judíos, servía un propósito especial. Este becerro se engordaba en el pesebre como lo indica el profeta Malaquías: "Y saldréis, y saltaréis como becerras de la manada” (Mal. 4:2). Al animal que sólo se le deja comer todo lo que desea, sino que se le fuerza a comer más. Toda la familia y especialmente los niños, se interesan en alimentarlo. Es engordado para matarlo en alguna ocasión especial. Hay dos ocasiones en que puede matarse este animal. Primero, si se va a recibir y honrar a un huésped especial, entonces se mata el becerro. Cuando la pitonisa de Endor agasajó al rey Saúl con una comida, el relato dice de ella: "Y aquella mujer tenía en su casa un ternero grueso, al cual mató luego” (1 Sam. 28:24). Y el bien conocido ejemplo del Nuevo Testamento era cuando el padre del Hijo Pródigo dijo a sus siervos: “Traed el becerro grueso, y matadlo y comamos y hagamos fiesta” (Luc. 15:23). Era costumbre matar cl animal y cocinarlo, luego comerlo en sucesión rápida. Abrahán, Gedeón, Manon, la pitonisa de Endor, lo mismo que el padre del hijo Pródigo, son ejemplos de ello. Los árabes beduinos hacen lo mismo cuando inesperadamente les llega un huésped. Los orientales parecen ser expertos en el arte. Segundo, el "becerro grueso" era muerto algunas veces como un sacrificio especial al Señor. El profeta Amós lo menciona: "No los recibiré, ni miraré a los pacíficos de vuestros engordados” (Amós 5:22).

P E R R O S

Hay dos clases de perros a los que se refiere la Biblia. Primero, hay uno semejante al lobo, criatura de pelo corto, que hace guardia sobre la tienda o la casa, y que ladra fieramente a los extraños que pasan por allí. Estos animales comen cualquier basura que se les arroja, y por las tardes se les oye ladrando por la ciudad (cf. Sal. 59:6). Algunas veces se le permite estar bajo la mesa listo para recibir las migajas que le den (cf. Mat. 15:27). Segundo, hay también el perro pastor que sale con el pastor y ayuda a juntar las ovejas. Job habla de estos animales como "los perros de mí ganado” (Job 30:1). Ya que estos perros se conocen como basureros, la Biblia no usa la palabra "perro" como los occidentales lo conceptúan es decir, (como animal domesticado y mimado). El precio de un perro nunca se llevaba a la casa de Dios (Deut. 23:18). El llamar a cualquier individuo "perro" era considerado muy despreciable (Apoc. 22:15). La actitud del oriental hacia los perros debe tenerse en la mente al interpretar las Escrituras en lo que a ellos se refiere.

Las implicaciones de los viajes antiguos

El gasto, la molestia y el peligro de viajar. En oriente, donde las costumbres occidentales no han desplazado los métodos antiguos, el viajar es un gasto alto, implica mucha molestia y hay un gran peligro. De allí que se haga cuando es absolutamente necesario. Cuando un viajero sale en una jornada, "debe pagar todas sus deudas, proveer para los que de él dependen, dar dádivas de despedida, volver todos los artículos bajo su custodia, llevar dinero y buen temperamento para el viaje, entonces, despedirse y ser misericordioso con el animal que monta". El viaje del apóstol Pablo enfatiza las dificultades de viajar en el Oriente. "En caminos, muchas veces, peligros de ríos, peligros de ladrones. . . peligros en el desierto... en hambre y sed... en frío y en desnudez” (2 Cor. 11:26, 27). Dondequiera que fuere posible, los hombres deben viajar en grandes grupos para que puedan ayudarse unos a otros en caso de encontrarse con ladrones o animales feroces en el camino. El guía no solo debe conocer el camino, sino especialmente la localización de pozos o manantiales de agua u otros lugares donde se encuentre agua; así será de gran valor a los viajeros. Algunas veces dependen de un manantial de agua. Y luego descubren al llegar que éste se ha secado. Isaías habla de “manaderos de aguas cuyas aguas nunca faltan” (Isa. 58:11).
El salmista (Sal. 107:4-7), dice de una caravana de viajeros que perdió su camino en el desierto, acabándoseles el alimento y el agua. Después de orar, el Señor los guió a una "ciudad de población".

Métodos de viajar. Algunas veces se hacen los viajes a pie, pero con más frecuencia a lomo de animales, caballos, mulas, asnos, y cuando se viaja por el desierto, se usan camellos generalmente. Para evitar cl calor intenso, y para evitar averiguaciones de las tribus ladronas, el viaje se hace por las noches. El guía torna su dirección por las estrellas. El verano es el mejor tiempo para viajar a fin de evitar los muchos inconvenientes que se tienen en los meses de invierno.

Alimento que llevan los viajeros. Los viajeros que van en un viaje largo, llevarán su alimento consigo, el que incluirá: pan, grano tostado, olivas secas, higos secos y dátiles. La mayoría de los viajeros en el Oriente ahora, corno en los días de Jesús, no saldrán a nunca a una jornada larga sin llevar pan de cebada, comida o grano tostado, suficiente para que les dure uno o dos días. Cuando Jesús hizo el milagro de alimentar a los cuatro mil. dijo: "Tengo lástima de la gente, que ya hace tres días que perseveran conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos ayunos, no quiero porque no desmayen en el camino" (Mat. 15:32). De acuerdo con la costumbre, la multitud llevaría suficiente alimento para un día o dos, cuando siguieron a Jesús. Pero para el tercer día, sólo quedaban siete panes, y unos cuantos pececillos.

Cómo se miden a menudo las distancias en el Oriente. Al viajero por las tierras bíblicas, se miden con frecuencia las distancias por unidades de tiempo más bien que por términos de espacio. Se dice que una villa está a tres horas de distancia de otra, porque se nece¬sita ese tiempo para viajar de la una a la otra. En los días del Nuevo Testamento las distancias al viajar se calculaban de una manera similar, era viaje de "tres días”, "camino de siete días”, etc. (Gén. 30:36; 31:23). En los tiempos del Nuevo Testamento, "camino de un día” se menciona y también "camino de un sábado” (Luc. 2:44; Hech. 1:12). Entre los judíos, el viaje de un día era de treinta a cuarenta y cinco kilómetros, pero cuando la compañía era grande era sólo de quince kilómetros; "la jornada de un sábado" era como de tres kilómetros.

Las posadas en los tiempos bíblicos

Posadas del Antiguo Testamento. Las posadas de los días del Antiguo Testamento eran sólo parajes para que los viajeros pasaran la noche. En los dos primeros libros de la Biblia la palabra "mesón" o "posada", en la versión común, sería traducida mejor "lugares de alojamiento" (Gén. 42:27; 43:21; Ex. 4:24). La palabra se refiere sólo a un lugar de descanso por la noche, y una tienda o quizá una cueva puede servir para este propósito.

Posadas en el Nuevo Testamento. Las posadas en tiempos del Nuevo Testamento no se asemejan a los hoteles occidentales. Y esto era porque la hospitalidad se consideraba como una obligación religiosa, porque los hoteles de tipo moderno no se conocían en aquellos días, tampoco existen en la actualidad en muchos lugares de las tierras bíblicas. Si los grupos de viajeros no son muchos en numero pueden ser agasajados en un campamento beduino o en cuartos de huéspedes en las villas. Cuando José y María llegaron a Belén, nos dice Lucas: "No había lugar para ellos en el mesón” (Luc. 2:7). Algunos expertos bíblicos han pensado que este mesón era entonces una cámara de huéspedes, porque la misma palabra se usa para tal lugar en otra ocasión (Marc. 14:14; Luc. 22:11). Pero seguramente, con tantos visitantes de fuera de la villa, los cuartos de huéspedes deberían estar agotados. Este mesón era, probablemente, un lugar donde los viajeros pudieran acampar durante la noche, y así tendrían que llevar su propio alimento, utensilios de cocina, y otras provisiones. Pueda, y puede no haber habido un mesonero. Pero no había lugar para María y José en este mesón. Véase también "Casa y Pesebre en Belén", Cap. 2.)

Algunas veces el mesón tenía un mesonero. Lucas nos dice como el buen samaritano trajo al pobre hombre a quien ayudaba "al mesón, y cuidó de él". En este caso se menciona un "huésped" o un mesonero (Luc. 10:31, 35). Era obligación de este hombre suplir algunas provisiones necesarias para los viajeros que pasaran la noche allí La caravanera oriental, o mesón turco, es probablemente el equivalente al menos de algunas "posadas" de los tiempos del Nuevo Testamento. El edificio para las caravanas es grande, y por lo general se localiza dentro de la ciudad, aunque algunas veces sirve de abrigo en el desierto. El patio de este edificio sirve para desmontar o descargar los animales, y cl suelo viene a ser lugar para cuidar las bestias, mientras los viajeros son acomodados en los altos dcl edificio. El mesón turco es un lugar más pequeño que tiene los mismos usos, pero está localizado en una villa. La mayoría de ellos son de un solo piso, donde los viajeros duermen cerca de los animales. Muchas de estas posadas orientales no tienen muebles ni mesonero ni alimento, ya sea para los hombres o para los animales. Al viajero en estas condiciones se le provee sólo de techo, y él mismo tiempo debe proveerse de todo lo demás. Cuando el mesón tiene un mesonero, el venderá a los viajeros café, y otras provisiones; además proveerá el fuego y los medios por los cuales pueda cocinar su propia comida. También puede proveer la pastura para los animales. Cuando el mesón está en un centro importante, de tal manera que las caravanas de ruta se crucen una con la otra, puede venir a ser un lugar de reunión pública a causa de estar cerca de los bazares y los mercados. Algunas veces se matan animales y la carne se vende en estos lugares, y con frecuencia los viajeros pueden adquirir muchas otras cosas en las posadas.

Las salutaciones

Cuando los viajeros orientales se encuentran uno a otro en el camino, les encanta entablar conversaciones, que para los occidentales parecen complicadas, tediosas y una pérdida de tiempo. Se preguntará en forma muy verbosa, cada uno a su vez buscando informaciones como éstas: ¿De dónde viene Ud.? ¿Para dónde va? ¿Cómo se llama? ¿Cuántos niños tiene? ¿De cuántos hombres consta su clan? ¿Qué enemigos tiene su clan? etc., etc. Mientras tales salutaciones se llevan al cabo, los negocios cualesquiera que ellos fueren, podían esperar. Por esta razón, cuando Jesús envió a los setenta discípulos en una misión de sanamiento y predicación, les dijo: “A nadie saludéis en el camino” (Luc. 10:4). El entrar en tan extensas salutaciones, como era la costumbre, habría interferido en los negocios urgentes del Señor.

Los viajes por mar de los antiguos

La actitud de los antiguos hacia el mar. Los pueblos antiguos tenían un gran temor al mar, y verdaderamente había razones para tenerlo ya que los ya que los marineros no tenían cartas náuticas de los mares, o brújula para guiarse. El viajero por mar tenía sus inconvenientes, y las tempestades con frecuencia causaban grandes demoras en el arribo al puerto deseado. Ordinariamente el Mar Mediterráneo estaba cerrado al tráfico marítimo durante los meses de invierno. El barco en el que Pablo va a Roma, tuvo grandes dificultades, porque los que mandaban se arriesgaron llevando el barco a otro puerto antes que el invierno se estableciera. "Y no habiendo puerto cómodo para invernar, muchos acordaron pasar aún de allí, por si pudiesen arribar a Fenice e invernar allá” (Hech 27: 12) El salmista nos ha hecho una descripción gráfica de una tempestad en el mar y el modo de librarnos Dios de ella (Sal. 107:25-30). La descripción inspirada del apóstol Juan acerca del cielo fue originalmente dada a los hombres que andaban en grandes peligros y errores de las experien¬cias marinas, y a ellos les escribió lo concerniente a la nueva tierra: "Y vi un cielo nuevo...; el mar ya no es” (Apoc. 21:1). Viajar por mar en los primeros tiempos era una empresa que sólo se acometía cuando era absolutamente necesario.

Rutas de los barcos. Es importante recordar que en los tiempos bíblicos, los barcos que transitaban por el Mediterráneo se guardaban tan cerca de la costa como les era posible. Así es que las rutas del tráfico marítimo eran a lo largo de las costas, o de un promontorio a otro. Cuando el apóstol Pablo volvía de uno de sus viajes misioneros, viajó por mar de Efeso a Cesárea. Su barco se guardaba cerca de la costa e iba de puerto a puerto y Pablo algunas veces tenía tiempo de visitar a sus amigos (Hech. 21:1-8). En aquellos días el tamaño pequeño de los barcos a menudo hacía necesario que los pasajeros bajasen a tierra para pasar la noche, y encontrar un lugar dónde dormir, e ise al barco a la mañana siguiente.

Naciones marítimas. Los barcos egipcios fueron de los primeros que navegaron en el Mediterráneo y barcos ligeros de papiros (Isa. 18:2). Estos barcos eran piloteados tanto por egipcios como por etíopes en el río Nilo. Los fenicios fueron los más famosos comerciantes, marinos y viajeros de los tiempos antiguos. El barco en que Jonás hizo su viaje era sin duda manejado por estos marineros (Jonás 1). Las islas de Creta y de Chipre vinieron a ser centros famosos de embarque, y los filisteos antiguos tenían sus barcos sobre las aguas del Mediterráneo. En tiempos del Nuevo Testamento eran los griegos y los romanos quienes eran especialmente famosos por sus actividades marítimas. Pero ¿qué acerca de los hebreos? El patriarca Jacob hizo sus predicciones acerca de la tribu de Zabulón: "en puertos de mar habitará” (Gén. 49:13).

Pero la costa Palestina no siempre estaba ocupada por el pueblo hebreo. Otras naciones vinieron a ser navegantes, y por la mayor parte, los judíos probablemente se contentaron con alquilarse ocasionalmente a aquellos capitanes extranjeros como marineros. El salmista dice: "Los que descienden a la mar en navíos, y hacen negocios en las muchas aguas” (Sal. 107:23).

Israel sí tuvo una grande experiencia con los barcos en los tiempos del rey Salomón. David había conquistado a los edomitas y así estuvo en posesión de los dos puertos de Eloth y Ezión-geber en el Mar Rojo. Así Salomón heredó buenos puertos para sus barcos. Se hicieron arreglos con Hiram rey de Tiro, para que enviase carpinteros que construyesen barcos para Salomón. "Los cuales fueron a Ophir, y tomaron de allí oro. . . y trajéronlo al rey Salomón” (1 Reyes 9:27, 28). Años más tarde el rey Josafat de Judá se unió al rey Ochozías de Israel en una expedición náutica similar, pero no aprobó el Señor esta alianza, y así no fueron porque se rompieron los barcos en Ezión-geber (1 Reyes 22:48). Mientras tanto el rey Joram, sucesor de Josafat reinaba, los edomitas se libertaron a si misinos del yugo hebreo, y entraron en posesión de sus puertos en el Mar Rojo. Con esto terminaron las experiencias navales en aguas del océano por muchas generaciones por venir, aun cuando Elotli ha venido a ser puerto importante de la moderna nación de Israel. En tiempos del Antiguo Testamento se usaban botes para cruzar las aguas del Mar de Galilea.

Cómo eran impulsados los barcos. Se usaban dos métodos. Barcos de guerra, aunque provistos de velas, eran impulsados principalmente por medio de remos. Los barcos mercantes dependían la mayor parte, de las velas, pues muchos de los navegantes acudían a los remos cuando se hacía necesario. Así los hombres que piloteaban el barco de Jonás, el cual era un barco mercante, "trabajaron por tornar la nave a tierra; mas no pudieron” (Jonás 1:13). La tempestad era muy grande para ellos. El barco en que Pablo viajaba cuando se desató la tormenta en el Mar Mediterráneo, era uno de vela, y sin remos, para que los marineros no remaran (Hech. 27)

El barco fenicio en que iba Jonás. El primer capítulo del libro de Jonás nos da una interesante descripción acerca de los barcos antiguos. El barco navegaba de Jope a Tarsis como barco mercante; porque cuando se desató la tormenta los hombres "echaron a la mar los enseres que había en la nave” (Jonás 1:5). Eran pocos los barcos exclusivos para pasajeros en aquellos días, ya que la mayor parte de la navegación, si no toda, se hacia en barcos mercantes. Los pasajeros, por supuesto, pagaban sus pasajes por sus viajes, como lo hizo Jonás (verso 3). Cuando llegó la tormenta, los marineros descubrieron que "Jonás empero se había bajado a los lados del buque” (verso 5). Esto quiere decir que había "bajado a la cubierta", a la parte baja del barco. La palabra "maestre de la nave" usada en verso 6 quiere decir el principal de los marineros, o como decimos nosotros, el capitán del barco. El verso 13 menciona el uso de los remos cuando el barco estaba en medio de la tormenta, en un esfuerzo inútil para traerlo a tierra.

Los barcos en el viaje de Pablo



Relato de Lucas del viaje de Pablo a Roma. El relato de Lucas sobre el viaje del apóstol Pablo en Hechos 27 y 28 es la mejor relación de un viaje por mar que haya llegado hasta nosotros de los tiempos antiguos. Sacamos mayor conocimiento de estos barcos por esta historia que de cualesquiera otra fuente. En la segunda mitad del siglo diecinueve el señor James Smith hizo un estudio detallado del viaje de Pablo, viajando por barco él mismo, yendo hacia la misma ruta que siguió el barco del Apóstol. Por medio de cartas del almirantazgo y de un estudio de las mareas, etc., él estuvo en condiciones de probar lo admirablemente acertado que estuvo Lucas en lo que escribió. El lugarteniente Edwin Smith del Canadá estuvo en las aguas del Mediterráneo en los años de 1918-1919, comandando un barco de servicio especial. También tuvo la oportunidad de probar la exactitud y hacer un estudio de los navíos en tiempos del apóstol Pablo. ¿A qué eran semejantes los barcos antiguos? El lugarteniente Smith contesta:

“Las líneas generales no diferían mucho de los barcos de vela de hace cincuenta años, especialmente en sus partes bajo el agua, con la excepción de que en la proa y la popa eran muy semejantes... Quizá la más grande diferencia entre estos barcos antiguos y toda clase de barcos modernos, está en los arreglos para dirigir el barco. Estos barcos antiguos no eran guiados como los de los tiempos modernos, con un sencillo timón angoznado al palo de la popa, sino con dos grandes remos o paletas, una a cada lado de la popa: por eso Lucas hace mención de ellos en numero plural (Hech. 27:40). Estos se operaban a través de dos escobones, uno a cada lado, los cuales eran también usados para los cables cuando se anclaba el barco por la popa".

Santiago habla sólo de un timón en un barco (Sant. 3:4). Pero esto es porque el piloto sólo usaba uno de estos dos timones a la vez.

En Hechos 27:17, Lucas nos dice que los marineros bajaron la vela durante la tormenta, y el verso 40 nos informa que alzaron la "vela mayor" al viento. Esta última era más bien el trinquete, una vela pequeña que los marineros substituían por la vela mayor en las tormentas. El verso 17 dice: "usaban de remedios, ciñendo la nave”. Cuando se hacía necesario, se ponían en derredor del casco, cadenas y cables a ángulos rectos y a lo largo del barco, y luego se restiraban. El lenguaje marítimo llama a este proceso, atortorar.

Lucas nos da los nombres de los oficiales del barco en que viajaba Pablo (verso 11) El centurión romano estaba al mando del barco. Luego venían el piloto y el capitán.

Los barcos antiguos, como los de ahora, tenían su propia insignia individual. Así el barco en que Pablo hizo la última parte de la jornada a Roma, se llamaba "Castor y Polux" que quiere decir: "los hermanos gemelos". Eran personificados todos los barcos antiguos, y así vino la idea de pintarles un ojo a cada lado de la proa del barco. Esta costumbre ha persistido hasta los tiempos modernos entre los barcos del Mediterráneo. Lucas evidentemente se refirió a esta costumbre cuando escribió "Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo resistir contra el viento, la dejamos” (Hech. 27:15). Literalmente traducido, esto sería: "No podíamos mirar el viento en la cara”.

POZOS MANANTIALES Y FUENTES

Pozos y su localización. En Palestina, en muchos casos se ha estado dependiendo de pozos para el agua, y a través de los años. A menudo los pozos se encuentran localizados fuera de los muros de la ciudad, pero otras veces el pueblo tiene la fortuna de tenerlos dentro del pueblo. Los arqueólogos han descubierto al menos dos de las ciudades antiguas, además de Jerusalén, que traían el agua a la ciu¬dad por medio de un túnel. La ciudad de Gezer tiene un túnel que llevaba el agua de dentro de la ciudad a un aljibe subterráneo. Y los cananitas de Megiddo, antes de ir fuera de la ciudad por agua, hundían fuste de columna hacia abajo hasta el nivel del manantial y luego cavaban un túnel horizontalmente hasta encontrarla.

Obteniendo agua para el uso del hogar. Ya hemos visto (Cap. 8) que era obligación de las mujeres acarrear el agua necesaria para los usos de la familia. Esta la llevaban en jarras de barro, ya sobre sus hombros o sobre la cabeza. Si se necesitaban grandes cantidades de agua entonces los hombres la acarreaban en “botellas”, hechas de cuero de oveja o de cabra.

Pozos y fuentes de fama en la Escritura. Los primeros patriarcas cavaron pozos en distintos lugares de la tierra de Canaán. Al pueblo de Beerseba se le llamó así por el acontecimiento de un evento en tiempo de Isaac. Sus siervos cavaron un pozo allí. El nombre quiere decir: El Pozo del Juramento, conmemorando el convenio hecho entre Isaac y Abimelec, que se hizo pronto después de las dificultades por la posesión del poso de Gerar (Gén. 26).

El pozo de Jacob, en Sichar, se hizo famoso por el incidente de que Jesús habló con la Samaritana allí. Nada se deja junto a estos pozos que pueda usarse para sacar agua de su profundidad. Cada mujer que venía por agua traía con ella, además de la jarra en que llevaba el agua, una cubeta de cuero duro portable, con una soga para bajar la cubeta hasta el nivel del agua. La mujer samaritana había traído todo esto consigo, pero Jesús no disponía de tal equipo, fue allí que ella le dijera después que El le hubo pedido de beber: "Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo” (Juan 4:11). La respuesta a esta solicitud ella sacó agua del pozo y le dio a beber.

Fue por el agua de un pozo de Belem por la que David suspiraba en el desierto. Para apreciar su deseo, uno tiene que experimentar lo que es tener sed en el desierto, y también conocer la frescura del agua de los pozos y cisternas de Belén. En las laderas de las lomas en derredor de Belén hay bancales con viñas, y la mayoría de ellas tiene una cisterna cavada en la roca y localizada en ellas, la cual colecta el agua de lluvia en los meses de invierno y la preserva en condiciones de una frescura deliciosa durante los meses de verano. Los hombres de Belén se jactan de la frescura de su agua. A un hombre una vez se le dio a beber, pero expresó tal deseo por el agua de la viña de su padre, diciendo que estaba tan fría que no había podido beberse todo un vaso sin despegarlo de los labios por lo menos tres veces. Así David, estando en la cueva de Adullam localizada en el costado desierto y cansado de pelear dijo: "Quien me diera de beber del agua de la cisterna de Bethlehem, que está a la puerta” (2 Sam. 23:15). Cuando tres de sus hombres arriesgaron su vida en peleas con los filisteos para traerle de aquella agua fresca del pozo de Belén, David "derramóla a Jehová” (2 Sam. 23:16). Esto era de acuerdo con una antigua costumbre de la ofrenda de libación, o sea el derramarla en la tierra como un acto de adoración, vino, o aceite, o agua, o leche, o miel. Algunas de estas ofrendas de bebidas eran derramadas por los hebreos sobre el animal sacrificado al Señor. Al hacer esto, David estaba dando al Señor la bebida del agua que tanto había costado a los hombres, traerla.

A través de los siglos el pueblo de Nazareth había tenido sólo un medio de suplirse de agua, un pozo o fuente que se encuentra en la extremidad noroeste del pueblo. Podemos estar casi seguros que María vino aquí con su jarra a sacar el agua para los usos de su hogar, y que aquí el niño Jesús frecuentemente calmaba su sed.

Uno de los principales manantiales en Palestina es el que está en Jericó. Esta agua viene de una montaña en el desierto de Judea localizada atrás del pueblo. Este manantial contribuye a formar una represa de agua cerca del montecillo de ruinas en el viejo Jericó, y que ahora se le llama "fuente de Eliseo". Se cree que son las aguas sanadas por el profeta hace muchos siglos (2 Reyes 2:21). Aun cuando el nivel de esta agua baja en tiempo de calor, muy raramente se seca por completo, y es un medio de agua para hombres y animales, y para el oasis, donde crecen los plátanos, higos y palmeras de dátiles de la región.

La Cisternas o pozo


Para los nativos de Palestina la palabra "pozo" ha querido decir "manantial" o "fuente", pero en los relatos bíblicos a menudo significa "cisterna". En la actualidad la cisterna ha sido el medio más común para el abasto de agua de Palestina, que la del pozo. Beber agua de la cisterna familiar era el deseo proverbial de cada judío, Y esa fue la promesa que el rey Senaquerib de Asiria usó para proceder a tentar a los judíos a hacer la paz con él. El les dijo: "Haced conmigo paz, y salid de mí, y cada uno comerá de su vid, y de su higuera, y cada uno beberá de las aguas de su pozo” (2 Reyes 18:31; cf. Isa. 36:16). Estas cisternas familiares eran a menudo cavadas en medio del patio de cosas como fue el caso del hombre que tenía un pozo cisterna en su patio. En el tiempo del año a que se hizo referencia esta cisterna se secó y así dos hombres pudieron esconderse en ella muy fácilmente (2 Sam. 17:18, 19). Durante la estación de lluvias el agua es conducida desde los techos y por medio dc canales a estas cisternas. Por lo regular se saca el agua usando una cuerda que pasa por una rueda, y una cubeta de piel, se asegura en un extremo de la cuerda. Jeremías usó el cuadro de una cisterna rota que chorreaba agua, para ilustrar uno de sus sermones. "Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas rotas que no detienen aguas" (Jer. 2:13).

El agua en Jerusalén

ORIGEN DEL AGUA DE JERUSALEN

Charcos de agua en medio y en derredor de la ciudad. A través de la mayor parte de su historia, la Ciudad Santa ha dependido grandemente de cisternas privadas, las que sus habitantes han man¬tenido para acaparar el agua de lluvia. La ciudad misma no ha tenido a través del tiempo fuentes vivientes o manantiales dentro de sus muros. El manantial de Gihon, ahora llamado "La fuente de la Virgen", está localizado en el valle de Cedrón, apenas afuera de la ciudad de los jebuseos o Ciudad de David. El rey Ezequías cons¬truyó un acueducto o túnel desde el manantial atravesando la roca bajo la ciudad hasta un lugar en el valle de Tiropeo, donde se construyó un tanque para recibir las aguas (2 Reyes 20:20). El estanque ha llevado el nombre de "Estanque de Siloe". El proyecto del agua fue emprendido principalmente para dar suficiente agua a la ciudad en tiempos de sitio. El estanque ha sido importante fuente de agua para Jerusalén a través de los siglos. Aquí se reúnen para lavar sus ropas las mujeres árabes de la vieja ciudad, o sus vestiduras, a sus niños. Y más allá en la boca del túnel, llenan sus jarras para llevar el agua para las necesidades familiares. A este estanque oca¬sionalmente viene algún pastor a lavar sus ovejas.



Otros estanques localizados en y en derredor de la ciudad que han proporcionado agua, incluyen el pozo de Ezequías, localizado dentro del muro y alimentado con agua a través del acueducto subterráneo desde el Estanque de Mamilla. Este último estanque queda a unos seiscientos cuarenta metros al oeste de la puerta de Jafa fuera del muro, y está en el valle de Hinom recibiendo las aguas que escurren de ese valle. El estanque del Sultán queda apenas fuera de la esquina suroeste del muro en este mismo valle. El Estanque de Bethesda se encuentra dentro del muro oriental entre la puerta de San Esteban y el muro norte del cercado del templo. Fue aquí a donde muchos enfermos concurrían a bañarse en el tiempo de Cristo, creyendo que las aguas tenían propiedades curativas. Allí fue donde Cristo sanó al hombre impotente (Juan 5).

El Estanque de Salomón y el área de depósito del templo. A tres kilómetros al sur de Belén, se encuentran tres depósitos de agua, que por siglos se les ha llamado los Estanques de Salomón. porque por lo general se cree que él los construyó. Josefo indica que fue probablemente Poncio Pilato quien los reconstruyó y ensanchó. El agua de estos estanques era llevada a Jerusalén por medio de un acueducto cavado en la roca y la depositaba en un gran receptáculo localizado en el área del templo. Aun en la actualidad el agua de este manantial se lleva a la superficie a un punto entre la Cúpula de la Roca y la Mesquita el-Aksa, con una cubeta de piel asegurada a una cuerda y pasándola por una rueda. Los aguadores usaban "botellas" y venían aquí a llevar su agua a muchas partes de la ciudad de Jerusalén.

Durante seis meses del año, cuando no llueve, el agua se escasea en muchas partes de Palestina, especialmente durante la última parte de la estación, cuando una tras otra, Tas cisternas se han ido secando y los pozos permanentes y los manantiales que siempre fluyen de los cuales se depende para el abastecimiento de agua. En tales tiempos el aguador irá a un pozo o depósito, y luego lleva su agua a aquellos que la necesitan. El puede ir por las calles de la ciudad o por el mercado gritando: "a todos los sedientos, venid a las aguas". Ha habido tiempos en que una persona filantrópica ha pagado al aguador por el agua que él necesita y luego le deja ofrecerla sin precio a los que la necesitan. Entonces él llamará: "¡a todos los sedientos venid y bebed sin precio, sin precio!” Tales palabras nos recuerdan la invitación profética de Isaías: "A todos los sedientos, venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, sin dinero y sin precio” (Isa. 55:1).

Agua para la Jerusalén moderna. La porción de Palestina ahora incluida en la nueva nación de Israel ha sufrido una maravillosa transformación en lo que respecta a su acopio de agua con propósitos de irrigación lo mismo que para los usos de los hogares. Las costumbres primitivas están rápidamente desapareciendo y las cos¬tumbres modernas están tomando su lugar en las secciones judías de la tierra. La parte judía de Jerusalén tiene ahora un nuevo acopio de agua que viene de una distancia de cuarenta y ocho kilómetros de la antigua Antipatris, o el Ras el Em, localizado en la Llanura de Sarón. El agua viene de muchos manantiales allí localizados y se lleva por medio de estaciones de bombeo de relevo por una larga tubería hasta la cresta de las montañas, y de allí hasta donde está la Ciudad Santa.

La Jerusalén bajo el control de Israel se ha accidentalizado mucho con tuberías de agua en las casas. Pero en mucho de la antigua ciudad porción árabe de Jerusalén, aún se ve a las mujeres llevando jarras de agua sobre la cabeza o los hombros, y a los hombres llevando "botellas" de cuero de cabra con agua, de una manera muy parecida a la de los antiguos hebreos. Y numerosas cisternas aún conservan el agua de lluvia.

Los asaltos en el oriente medio


Práctica entre tribus de árabes del desierto. Cuando no hay un gobernante fuerte entre las tribus árabes del desierto que sea capaz de conservar la paz entre dichas tribus, entonces algunas de ellas pueden volver al viejo pasatiempo de asaltar a otra tribu. Seleccionarán primero una tribu que esté bien aprovisionada de ganado y mercancías, enviarán primero exploradores a familiarizarse ellos mismos con la tribu que desean asaltar. Organizarán sus fuerzas a fin de llegar allí en determinada noche en que no haya luna. Vendrán a hurtadillas. Uno de los hombres o jóvenes se acercará a las tiendas para atraer la atención de los perros, luego este joven correrá en otra dirección para atraer a los perros lejos de las tiendas. Cuando el lugar ya ha sido limpiado de los perros, entonces los hombres se abalanzan desde distintas direcciones, desatando los camellos, arrean el ganado y las ovejas, robándose todo lo que pueden de algún valor para llevarlo a sus tiendas o darlo a su jefe. Esto se hace entre el griterío de las mujeres. Los hombres que se les opongan, son vencidos. Pero los asaltantes tendrán mucho cuidado dc no herir a las mujeres dc ni derramar sangre. La religión mahometana permite los asaltos, pero no permite que se pierdan vidas en el proceso. Si se derrama sangre, entonces principia una "riña de sangre” y esto es una cosa muy seria, porque a veces se sucede de generación a generación. La tribu toma empeño en matar a tantos como los que fueron muertos en el asalto.

Práctica en los días del Antiguo Testamento. En el libro de los Jueces, bandas de gente del desierto a quienes se llamaban "Los niños del Oriente", eran una constante amenaza para los israelitas. Cuando estos campamentos de pastores se acercaban a las orillas de los terrenos de agricultura, se planeaba un asalto contra la cosecha de Israel, o algunos de sus ganados, rebaños, u otra mercancía de valor. La Escritura dice de esta gente: "Pues como los de Israel habían sembrado, subían. . . los orientales contra ellos; destruían los frutos de la tierra. . . y no dejaban qué comer a Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos” (Jueces 6:3, 4). Los ladrones que moraban en tiendas eran conocidos en los días de Job, porque él dice de ellos: "Prosperan las tiendas de los ladrones” (Job 12:6). El profeta Abdías dice de los ladrones que roban por las noches: "Si ladrones vinieren a ti, O robadores de noche. . . ¿No hurtarán lo que les bastase?” (Abdias 5). Estos ladrones de tiempos antiguos son en varios modos similares a los asaltantes árabes de tiempos modernos. Estos últimos nos ilustran el método usado por los primeros.

La Venganza de muerte en la época

La antigüedad de esta costumbre. El derramamiento de sangre durante un asalto da principio a una riña de sangre, la que puede prolongarse por muchos años. La base para esta riña es una cos¬tumbre o ley que es común entre los pueblos semíticos. La unidad social entre estos pueblos es la tribu o el clan. Los miembros de cualquiera tribu tienen la obligación de castigar a quien quiera que haga mal a un miembro de su clan. La sangre de un miembro que haya sido asesinado de su tribu "clama. . . desde la tierra” (Gén. 4:10), y el hombre pariente más cercano tiene la obligación especialmente de vengar su muerte. En tiempos antiguos en lugar de que el Estado ejecutara al asesino, venía a ser la obligación de su pariente vengar la muerte de su familiar. La ley de Moisés reconocía este derecho del pariente, pero protegía a la persona que mataba a otra por accidente y no de propósito, y por eso estaban establecidas lis ciudades de refugio, a donde tal persona podía huir y recibir justicia. "Estas seis ciudades serán para acogimiento a los hijos de Israel, y al peregrino, y al que morare en ellos, para que huya allá cualquiera que hiriere de muerte a otro por yerro” (Núm 35:15). Pero estas ciudades de refugio no protegían a un asesino que lo fuera realmente. Pues él era entregado al pariente para que ejerciera la venganza. El vengador de sangre (i. e., el pariente) él mismo debía matar al asesino: "cuando lo encontrare, él le matará" (Núm. 35:19).

Aplicación del principio en tiempos bíblicos. Las tribus árabes beduinas en la actualidad se gobiernan a sí mismas de acuerdo con las antiguas Costumbres y leyes. Toda la tribu participa con el pa¬riente en la responsabilidad de vengar la sangre derramada. Estos viejos reglamentos necesitan conocerse para poder tener un entendi¬miento de lo que aconteció en el libro 2 Samuel, capítulo 21. Una hambre vino a la tierra de David por tres años consecutivos, y cuando David preguntó al Señor la causa de ello, el Señor le contestó: "Es por Saúl, y por aquella casa de sangre; porque mató a los Gabaonitas” (2 Sam. 21:1). El rey Saúl había quebrantado el convenio que Israel había hecho con los gabaonitas, y había cruelmente asesinado a mu¬chos de ellos. Como una tribu oriental, esta banda de hombres sin¬tióse obligada a vengar el crimen de Saúl, pero no halló oportunidad para hacerlo. De acuerdo con la ley del pariente, comúnmente acep¬tada entre ellos, ya que el culpable estaba muerto, cierto número de sus descendientes deberían pagar la pena por el crimen. Así la muer¬te de siete hombres descendientes de Saúl reconciliaba por el pe¬cado de Saúl, en lo que interesaba a esta tribu.

La Esclavitud en Tiempos Bíblicos

La esclavitud entre los mismos judíos. Los judíos podían ser alquilados por sus propios hermanos como sirvientes, pero no se les permitía ser “esclavos de cautiverio” (Lev. 25:39, 40). En lo con¬cerniente a uno de esos alquilados como sirviente, el Señor ha dicho: “No te enseñorearás de él con dureza; mas tendrás temor de tu Dios” (Lev. 25:43). Tal esclavitud era de ordinario tenida con los pobres a causa de las deudas que el hombre no podía pagar (Ex. 22:2, 3). Tal esclavo hebreo podía ser redimido por sus parientes en cualquier tiempo (Lev. 25:48, 49). Si no era redimido, era puesto en libertad después de seis años de trabajo y se le enviaba con presentes y ganados y frutos (Deut. 15:12-14). Un esclavo he¬breo podía, por amor a su amo, optar no ser puesto en libertad en el año séptimo, y así convertirse en esclavo a su amo por toda su vida. Se observaba la siguiente costumbre en tales casos: "Entonces to¬marás una lesna, y horadarás su oreja junto a la puerta, y será tu siervo para siempre” (Deut. 15:17).

La esclavitud con amos hebreos y esclavos advenedizos. La Mayor parte de estos esclavos eran los capturados en tiempos de guerra vease Núm. 31:26 y Deut. 21:10) Algunos eran traídos de los mercados de esclavos extranjeros (Lev. 25:21). Los extranjeros que vivían en la tierra podían llegar a ser esclavos por la misma razón que los hebreos, a través de pobreza o hurto. Tales esclavos eran tratados como propiedad del amo (Lev. 25:45). Hay indicaciones, sin embargo, que algunos de ellos fueron libertados bajo ciertas con¬diciones, y algunos escritores tienen la opinión que fueron libertados bajo la ley del Jubileo.

Protección a los esclavos. FI Código Mosaico tiene varios regla¬mentos que protegen los derechos y privilegios de los esclavos. Por ejemplo, la ley del esclavo fugitivo era favorable a los esclavos y fue elaborada para protegerlos de la opresión (Deut. 23:15, 16) Todos los privilegios religiosos de que gozaban los israelitas libres, estaban asegurados para sus esclavos, incluyendo el descanso del sábado (Ex. 20:10), el derecho para asistir en las fiestas nacionales (Deut. 16:10, 11), y el derecho para participar en las reuniones dcl pueblo para oír la lectura de la ley (Deut. 31:1043).

Por qué la ley mosaica permitía la esclavitud en lugar de abo¬lirla. Cuando la ley fue dada en el Monte Sinaí la esclavitud era universal entre las naciones del mundo. No sería práctico terminar con ella de una sola vez. Más bien, las leyes fueron dadas para pre¬venir que los peores abusos y males de ella, existieran entre los judíos. W. M. Taylor ha dicho lo siguiente respecto a la ley de la esclavitud, divorcio, etc.

“Es notable, sin embargo, que dondequiera que se toleran asuntos dudosos, por causa de estar muy profundamente arraigadas para ser removidas mediante una prohibición inmediata, la legislación en relación con ellas es de tal carácter como para mitigar los males, y preparar el camino para su final represión".

La sabiduría de tal política se ve en la influencia actual de la legislación mosaica sobre la esclavitud de los judíos. Debido a esta influencia, la esclavitud entre los judíos mismos había desaparecido casi por completo para el tiempo de Cristo y sus discípulos.

LA ESCLAVITUD BAJO LOS ENEMIGOS DE ISRAEL


Muchos de los judíos experimentaron la esclavitud bajo gobiernos extranjeros en tiempos de las cautividades. Fueron hechos cau¬tivos en guerra por los fenicios quienes los vendieron a los griegos (Joel 3:4-6). Los filisteos también los dominaron y los entregaron a Edom (Amós 1:6). Cuando los asirios conquistaron Samaria, mu¬chos de los judíos fueron llevados a la tierra de Asiria para servir como esclavos de las gentes (2 Reyes 17:6). Cuando Jerusalén fue destruida, los babilonios se llevaron muchos hebreos a Babilonia como esclavos en esa capital extranjera (2 Crón. 36:20). En fecha posterior, los comerciantes asirios vinieron a este campo para con¬seguir esclavos judíos (1 Macabeos 3:41. en el Apócrifa). Y en los días de la supremacía de Roma muchos judíos sirvieron como esclavos en el Imperio. Pero la esclavitud bajo la dominación gentil fue con seguridad en todo diferente a la esclavitud bajo la ley mosaica.

Los amos fueron crueles en su mayoría y los esclavos eran oprimidos por lo general, grandemente.

LA ESCLAVITUD EN EL IMPERIO ROMANO


Carácter y extensión de la esclavitud. En el primer siglo la vida humana ciertamente se cotizaba ésta muy bajo, porque se ha esti¬mado que la mitad de la población del Imperio, o cerca de sesenta millones de gentiles, eran esclavos. Los propietarios de esclavos se hicieron brutales, y los esclavos mismos no tenían esperanza, pues muchos de ellos estaban corrompidos. La mayor parte de estos escla¬vos habían sido conquistados en guerra. Algunos de los cautivos eran mas educados que sus captores. Sucedió así que algunas veces los esclavos griegos se convirtieron en maestros de escuela para los familiares de sus amos.

La ley romana y el esclavo. Bajo la ley romana, el esclavo no tenía los derechos, o tal protección como la que se disfrutaba bajo la ley hebrea. El amo podía mandar crucificar a un esclavo por cualquiera razón. Augusto César mandó crucificar treinta mil esclavos durante su reinado. Un esclavo que robaba podía ser marcado en la cara por su amo con las letras C. F. que representaban las palabras Cave Furem que querían decir "he aquí al ladrón". Y en el caso de esclavos que se escapaban, si eran aprehendidos, su amo podía marcarlos, aumentarles la labor acostumbrada, o podía mandarlos matar si así lo deseaba. La ley le permitía ser reinstalado con misericordia, por la intercesión de un amigo especial del amo. El apóstol Pablo era amigo de Filemón y fue quien intercedió en favor del esclavo escapado, Onésimo. La Epístola a Filemón es el ruego de Pablo a su amigo en favor del esclavo convertido. Sin duda Filemón dio a Onésimo su libertad después de recibir la carta de Pablo.

Actitud de los apóstoles hacia la esclavitud en el Imperio Romano. No trataron de quitar ese mal terrible inmediatamente. Esto habría sido una tarea sin esperanza, y tal pretensión habría sido sin duda aplastada por la mano de hierro de Roma. Más bien ellos se satis¬facían con predicar los principios cristianos, y predicar el evangelio de la liberación del pecado de tal manera que el resultado llegara a ser la abolición de la esclavitud humana a través del poder conquistador de Cristo. La carta de Pablo a Filemón sin duda ha hecho más para dominar la esclavitud que cualesquiera otro documento escrito.

Uso en el Nuevo Testamento de la palabra "esclavo" con relación a Cristo. En vista de la manera cómo eran tratados los esclavos con frecuencia en el primer siglo, es interesante que los apóstoles una y otra vez se llamaron a sí mismos los esclavos de Cristo. Pablo se refiere a él mismo (Rom. 1:1 y Fil. 1:1), Santiago, Pedro y Judas hacen lo mismo (Sant. 1:1; 2 Ped. 1:1; Judas 1). Ser esclavo de Cristo era ser libertado para Dios (1 Cor. 7:22). Por supuesto, algu¬nos de estos esclavos del primer siglo eran tratados como amigos en quienes se depositaba la confianza, amando ellos realmente a sus amos y sirviéndoles fielmente. Este es el cuadro de los verdaderos creyentes con relación a Cristo. Cristo es nuestro Dueño, y nosotros sus esclavos amantes y voluntarios.

Atletismo Griego y Espectáculos Romanos



Después de la victoria de Alejandro Magno, los juegos y los de¬portes gimnásticos de los griegos se fueron introduciendo en Palestina, y en Jerusalén se construyo un gimnasio. Estos eventos atléticos agradaron a los gentiles, pero eran repugnantes a los Judíos piadosos, porque eran de un carácter desmoralizador. Los que tomaban parte en estas contiendas, lo hacían desnudos. Bajo el gobierno de los Macabeos estos espectáculos se acabaron, pero Herodes el grande los restauró, construyendo un teatro en Jerusalén, y en otras par¬tes. Los romanos tenían muchas de las costumbres atléticas griegas, pero llegaron a darle una importancia especial a sus espectáculos de gladiadores.

LOS JUEGOS OLIMPICOS GRIEGOS

Carácter de los juegos olímpicos. Aunque los cuatro principales juegos griegos eran: Los Isthmicos, los Nemean, los Phythian, y los Juegos Olímpicos, los últimos eran sin duda los más celebrados.

Tenían lugar cada cuatro años en Olympia en honor del dios Zeus. El evento daba principio con una presentación especial de ofrendas a varios dioses y héroes. Después de esto había cuatro carreras cor¬tas para determinar al vencedor; luego se hacían las carreras largas; y luego venia una contienda de quíntuplo naturaleza que incluía saltos, carreras, tejos, lanzamiento de lanza, y lucha; luego había las carreras de carros, boxeo, carreras con armaduras, y contiendas entre heraldos y trompeteros.

Preparación para los juegos olímpicos. Los que tomaban parte en las competencias estaban bajo reglas muy rígidas, que principiaban con una dieta prescrita para sus comidas en los hogares, y por treinta días antes de principiar los eventos, todos residían en un lugar donde pudieran estar en constante supervisión. Tenían que confor¬marse con la abstención de golosinas, a ejercitar sus cuerpos regu¬larmente, y a obedecer todas las reglas de los juegos cuando se celebraran los eventos. El apóstol Pablo se refiere a esta disciplina propia cuando escribe a los corintios: "Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene” (1 Cor. 9:25). Y al joven Timoteo dice: "Y aun también el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente” (2 Tim. 2:5).

Trofeos para los vencedores en los juegos. Cuando se terminaba un evento atlético, un heraldo proclamaba en voz alta el nombre del vencedor y la ciudad de donde procedió. Se le entregaba un ramo de palma por los jueces, entregándose los premios el último día de los juegos. Llegó a ser costumbre el dar a los vencedores una corona hecha de hojas de lo que se consideraba ser un árbol sagrado, el olivo silvestre. Pablo se refiere a la naturaleza incorruptible de la co¬rona del cristiano, en contraste con un premio de los juegos griegos el cual perece. "Y ellos, a la verdad, para recibir una corona co¬rruptible: mas nosotros, incorruptible” (1 Cor. 9:25). Pedro abun¬daba en el mismo pensamiento cuando escribió: "Vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 Pedro 5:4).

Alusiones a las carreras en las Epístolas. Pablo se compara a un corredor olímpico cuando escribe: "Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús" (Fil. 3 :14). En cuanto a su despedida, él declara: "He acabado la carrera” (2 Tim. 4:7). El escritor de los Hebreos mira la carrera cristiana como es¬tando frente a una multitud de espectadores: "Por tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de tes¬tigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta” (Heb. 12:1).

Alusiones a la lucha y boxeo en las Epístolas. Al escribir acerca de la competencia del cristiano con los poderes de Satanás, Pablo lo asemeja a un partido de lucha, tal como era parte de la activi¬dad del festival de Juegos Olímpicos. La contienda era entre dos hombres y cada uno procuraba arrojar al suelo al otro hombre, y cuando uno de ellos lo conseguía primero, arrojándolo al suelo, mante¬nía abajo al oponente con las manos en el cuello, y era declarado vencedor. Cuando Pablo escribió a los romanos "que me ayudéis con oraciones por mí a Dios” (Rom 15:30), el deseaba que pusieran en sus oraciones tal energía como un luchador ponía sus esfuerzos para vencer cii la contienda Al escribir a los corintios Pablo claramente se refiere al boxeo El dice de esta manera "Peleo no como quien hiere al aire antes hiero mi cuerpo y lo pongo en servidumbre” (1 Cor. 9:26, 27). El pensaba tener su cuerpo bajo control, porque sí uno lo hiciera, entonces seria descalificado para ser un obrero cristiano efectivo.

Alusiones a varias ideas atléticas en el Nuevo Testamento. El apóstol Pablo era adicto a hacer uso del atletismo para ilustrar la verdad. A los filipenses les habló de "combatiendo juntamente por la fe del evangelio” (Fil. 1:27). Las palabras "combatiendo junta¬mente" quieren decir "actuando como atletas en concierto”. En el lenguaje del atletismo moderno, él pensaba en la importancia del "equipo espiritual" en el trabajo de la Iglesia. Y cuando Pablo pen¬saba en dar una cariñosa reprensión a dos mujeres de Filipo que no tenían las mismas ideas, también las cumplimentaba refiriéndose a ellas como "las que trabajaron juntamente conmigo en el evangelio” (Fil. 4:3). Aquí también la referencia es a los atletas. Estas mujeres eran atletas espirituales. El decía que habían trabajado juntamente con él, como los jóvenes trabajaban juntos para ganar una contien¬da atlética. Judas escribió a sus lectores, insistiendo "que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3). El usaba otra palabra atlética.

ESPECTÁCULO DE LOS GLADIADORES ROMANOS

Una de las principales formas de diversión de los romanos dc la primitiva era cristiana fue condenar a los criminales, especial¬mente a los cristianos, a pelear con los leones, osos, elefantes o tigres en el anfiteatro del Imperio, delante de grandes multitudes de es¬pectadores. Las multitudes urgían a las bestias arrojándoles dardos o gritando en un mal espíritu, para luego ver a las pobres víctimas hechas pedazos por el animal. Pablo se refiere a esta práctica cuando dice: "Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias” (1 Cor. 15:32). Se cree sin embargo, que Pablo estaba comparando sus mas amargas experiencias en Efeso (Hechos 19), con tal con¬tienda en el anfiteatro, porque él mismo era ciudadano romano, y los romanos no permitían que un ciudadano fuera sujeto a degene¬ración tal como pelear con las bestias. El escritor de los Hebreos compara las experiencias de sus oidores a lo que sucede en la arena. "Por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo” (Heb. 10:33).

Los romanos tenían una costumbre en la arena, a la cual Pablo se refiere. A menudo permitían a los hombres que peleaban con las bestias en la mañana, tener armadura y equipo para pelear contra los animales. Pero en el último evento que se realizaba cerca del mediodía, los hombres que estaban desnudos y sin ninguna armadura o defensa eran traídos soltando a los animales sobre ellos Así al relatar el sufrimiento de los apóstoles, Pablo dice: “Porque a lo que pienso, Dios nos ha mostrado a nosotros los apóstoles por los postreros, como a sentenciados a muerte Porque somos hechos espectáculo al mundo, y a los ángeles, y a los hombres” (1 Cor 4: 9).

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