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Bienvenido a OR.Ser Judío no es pertenecer a una religión, es una misma forma de vida ante Di- y ante los demás...¡.La religión Islàmica domina la vida cotidiana. Ellos no hacen división entre lo secular y lo sagrado. La Ley Divina, la Shari´a, debe tomarse muy en serio.".. Somos una fuente de información con formato y estilo diferente.
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Los Movimientos del Medio Oriente utilizan la religión como elemento de cohesión política y social

"El islamismo no es un movimiento irracional"
Por Jaime Rosembergs
Génesis de un movimiento
"La década del setenta fue fundamental para el mundo musulmán. Fue en esos años cuando comienzan a producirse grandes cambios en materia demográfica, social y económica. Quienes habían nacido en la década del cincuenta llegan a cumplir veinte años, y representan una gran masa de jóvenes, ampliada por el crecimiento demográfico y los adelantos médicos que permitieron reducir la mortalidad infantil en casi todos los países musulmanes.
Estos jóvenes, que se trasladaron a los grandes centros urbanos y a los llamados conurbanos, comienzan a transformarse, de a poco, en una inédita mayoría. Tuvieron acceso a educación sistemática, y no conocieron en forma sustancial la etapa colonial, por lo que un inglés no representaba un "ocupante" para un joven egipcio, ni un francés lo era para un argelino de menos de veinte años.
Este cambio tuvo consecuencias directas en lo político: los gobiernos, que antes justificaban su autoritarismo por la necesidad de luchar unidos contra la potencia colonial, debieron hacer frente a demandas de legitimidad, provenientes de jóvenes con ambiciones, y expectativas de ascenso social. La frustración de esas ambiciones dio lugar a la creación del nuevo movimiento islámico".
Nace una estrella
"El Islamismo nace de la frustración de estos jóvenes urbanos, cansados de gobiernos con retórica socialista con la que justificaban sus abusos. Aparece una nueva-vieja política, que lucha por la igualdad y la justicia, contra la corrupción y el autoritarismo. La solución que comienza a implementarse descarta copiar los modelos occidentales, y retoma los viejos modelos islámicos de organización, a los cuales se pliegan movimientos en distintos países".
Bases y fundamentos
"Para los nuevos movimientos islámicos, conceptos como Estado y Nación pasan a ser parte del enemigo idólatra y pagano, por lo que es necesario erradicarlos, y basarse en nuevos paradigmas, sostenidos por la creencia religiosa musulmana. Elementos de la historia como la Guerra de los Seis Días en 1967, la muerte de Nasser pocos años después y la masacre de palestinos en 1970 son la bisagra que separa el fin del nacionalismo árabe, y el surgimiento del movimiento islámico en el Medio Oriente y buena parte de Africa".
Anatomía de un movimiento
"Estos grupos, que empiezan a ganar cada vez mayor fuerza, y que comienzan a implementar la Sharia (ley islámica) para hacer justicia y buscar la igualdad, pueden a su vez subdividirse en tres grandes vertientes.
La primera está constituida por los "jóvenes urbanos pobres" que mencionamos anteriormente, a los que se suma una poderosa clase media que comienza a crecer en la escala social, y a ocupar parcelas de poder antes reservadas a la familia gobernante, sea rey, sha o presidente. En tercer lugar, la llamada "Intelligenzia islámica", formada por profesionales que interpretan las leyes sagradas a su manera, dejan de lado las visiones "sociales" y se unen a los otros dos grupos formando un poderoso conglomerado social y político.
La experiencia iraní
"Uno de los primeros experimentos exitosos de esta amalgama fue la revolución iraní, que en 1979 tomó el poder del país. Allí, la Intelligenzia pudo unificar las distintas ideologías, de la mano de un líder carismático como el ayatollah Khomeini, a pesar de que los shiítas representan un porcentaje minoritario de la población musulmana en el mundo. Khomeini fue lo suficientemente sabio como para unir a diversas ideas, entre ellas a los seculares, en pos de lograr la toma del poder".
Argelia y un proyecto fracasado
"En Argelia se llevó adelante un movimiento similar, que fracasó básicamente por falta de unidad y cohesión.
La situación previa a la revolución ayudaba bastante: poder militar dictatorial, un país potencialmente rico con innumerables problemas económicos, imposibilidad de participación real.
En 1989, un año en el que se expanden distintos movimientos islámicos como los de Afganistán, Sudán y el Movimiento de Resistencia Islámico Hamas en Palestina, el Frente Islámico de Salvación hace su irrupción en el escenario político argelino. En 1990 gana su primera elección local, apoyados básicamente por los jóvenes urbanos, pero aquí no hay una sola voz, sino dos. Por un lado, aparece un dirigente de clase media como Madani, acostumbrado a ir a su trabajo en un Mercedes Benz; por el otro, un maestro de escuela como Bellach decía que debía extirparse todo vestigio de influencia francesa, muy presente en distintos ámbitos de la vida del país. La falta de unidad permitió el golpe militar de 1999, y ni siquiera la guerra civil iniciada en 1992 pudo unir a los distintos grupos radicales que luchaban por la hegemonía".
Los porqué de la derrota
"En los últimos años, hemos asistido a la caída de la mayoría de estos sistemas. En Irán, donde resultó relativamente exitosa, hay hoy una oposición desde dentro, encabezada por el presidente Mohammed Khatami, y demandas sociales de cambio muy fuertes. En Sudán la experiencia fracasó, en Afganistán no tenemos precisamente un producto de exportación, en Turquía desapareció casi todo vestigio, y en Argelia tenemos sólo guerra civil.
El éxito o fracaso de estos movimientos dependió, en todos los casos, de su capacidad para generar unión o división en su mismo seno. En cualquier caso, no se trata de movimientos irracionales, sino de grupos que utilizan la religión como elemento de cohesión política y social."
La fuente: el autor es un periodista argentino, egresado de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

60 años en la zona del Oriente Árabe más de una docena de guerras o enfrentamientos relacionados con la existencia de Israel

Desde la declaración de independencia del estado de Israel pasaron, tal vez, los 51 años más convulsivos y terroríficos de la historia de la humanidad, con unos porcentajes en bajas humanas, en destrucciones masivas de ciudades enteras y en crímenes de estado jamás conocidos -por su alto número y variable herramienta de liquidación - a lo largo de la historia de la humanidad. Este infame periodo de la historia de la humanidad, debería ser analizado y estudiado de forma exhaustiva por historiadores objetivos y científicos desinteresados, para poder saber qué fue lo que ocurrió con detalles documentados en este intervalo de la historia de la humanidad. La cifra superior a 120 millones de seres humanos muertos en este periodo por causa de distintos conflictos.
Las dos guerras mundiales
Dos guerras mundiales provocadas por el capitalismo y sus potencias coloniales, lo requiere y lo urge porque seguimos, al día de hoy, cosechando conflictos y guerras cuyas raíces radican en la errática situación política creada entonces (acuerdo de Sykes-Picot de 1916 y Conferencia de Yalta 1945), y entre estos conflictos, está la creación del estado de Israel. Un estado ficticio y artificial creado en base a mitologías y leyendas talmúdicas llenas de controversias, pero que en realidad, y hoy en día lo sabe hasta el más inculto en política internacional, es un estado colonial en toda regla y con toda una sociedad militarizada al servicio de los intereses económicos y geo-estratégicos del centro del capitalismo, un estado intruso y extraño en el área geográfica donde fue implantado por la fuerza, y donde, y pesar del paso de 60 años de su existencia, sigue siendo rechazado por la inmensa mayoría de los pueblos árabes y musulmanes, incluidos aquellos pueblos cuyos gobiernos firmaron acuerdos de paz con Israel hace treinta años ya. Es un estado-herramienta para partir al mundo árabe y musulmán en dos, impidiendo cualquier avance y progreso en sus distintos ámbitos, y entre otros servicios, tendría que: salvaguardar a los regimenes totalitarios.

Las potencias coloniales

Las potencias coloniales antes de abandonar físicamente el espacio geográfico árabe, en aras de garantizar el sistemático expolio de los gigantescos recursos naturales del inmenso mundo árabe y subordinar sus mercados, monopolizándolos y repartiéndoselos entre las antiguas y nuevas potencias coloniales e imposibilitar cualquier desarrollo industrial, tecnológico y económico en sus respectivos países.

En el mencionado periodo (entre 1897 a 1948), entre otros importantes acontecimientos, hemos de recordar: el triunfo de la revolución bolchevique en Rusia (octubre de 1917), la creación en Italia por Mussolini de la agrupación político-militar "Los Fasci di Combattimento" (mayo de 1919), la creación del "Partido Nacional Socialista Obrero Alemán" liderado por A. Hitler (1921), el ascenso al poder de los militares en Japón liderados por Makoto (mayo de 1932) y la invasión japonesa de China (julio 1937). Y en España, en 1939, vencieron los militares golpistas liderados por el general Franco después de una cruenta guerra civil que duró tres años.
La organización sionista, en coordinación con los sectores más reaccionarios del centro del capitalismo, necesitaba provocar oleadas de inmigrantes judíos hacia Palestina para crear y construir su pretendido estado-nación, donde los judíos autóctonos de Palestina entonces (a principios del siglo XX), no alcanzaban el 6% de la población. Ello, requería de un cambio profundo del mapa político y social en Europa y en el mundo, requería de movimientos ultra nacionalistas y racistas favorables a limpiezas étnicas, requería de crisis económicas galopantes, requería de convulsiones internas y sociales y requería de guerras intercontinentales capaces de cambiar los mapas políticos y de hundir viejos imperios, con el fin de encontrar las condiciones políticas internacionales idóneas para favorecer la emigración y el asentamiento de millones de judíos europeos y de todo el mundo en Palestina, reeditando así, la conquista del Nuevo Mundo por parte de las potencias coloniales europeas, con sus genocidios y sistemáticas limpiezas étnicas, pero esta vez en el Oriente Árabe, en Palestina.

Los palestinos siguen fuera de sus casas y aldeas
Hoy, 6 décadas después, los palestinos seguimos viviendo las trágicas consecuencias de aquel terrible crimen cometido por las potencias coloniales. Más de seis millones de palestinos siguen fuera de sus casas, sus aldeas y sus pueblos. Viven una interminable guerra de genocidio y de exclusión por parte de un estado modelo: en exterminio permanente, en practicar sistemáticamente el terror desde el estado, en llevar a cabo una metodológica política de limpieza étnica y en disfrutar de una impunidad sin límites. Efectivamente, Israel es un estado único en no cumplir con las leyes y convenciones internacionales, ni con las resoluciones de NNUU, ni con el Tribunal Internacional de Justicia, ni con la Convención de Ginebra sobre Derechos Humanos. Durante estos nefastos 60 años, hubo en la zona del Oriente Árabe más de una docena de guerras o enfrentamientos relacionados con la existencia de Israel, siete de los cuales fueron directamente con Israel. Dos guerras, donde el centro del capitalismo actual (EEUU) y sus aliados, intervinieron directamente en el conflicto (las dos guerras contra Iraq). Los demás, fueron enfrentamientos instigados o provocados por el centro del capitalismo, en sintonía con su aliado sionista estado de Israel, entre países o pueblos vecinos con el objetivo de debilitar la acción de la resistencia. A lo largo de estas 6 décadas de continuos enfrentamientos, ha habido más de cinco millones de bajas humanas (ya sea por acción directa de la guerra o como consecuencia de ella), más de 12 millones entre refugiados o desplazados, cientos de aldeas y pueblos arrasados o borrados totalmente del mapa, cientos de miles de casas destruidas y muchos millones más de vidas humanas mutiladas, destrozadas y quebradas para siempre
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Si el conflicto árabe israelí es acerca de un estado palestino, siempre ha existido la solución obvia de dos estados que viven en paz uno junto al otro. El conflicto es más fundamental, y por lo tanto, aún más difícil de resolver, y se trata realmente del rechazo árabe a la presencia y existencia misma de un Estado Judío, y probablemente a los judíos en general, en Oriente Medio. Y así la Carta de Hamas llama al asesinato de todos los judíos, en todo el mundo. Y las raquetas de Gaza siguen haciendo blanco contra civiles israelíes, incluso después de la evacuación israelí. Y las amenazas de genocidio y de un segundo Holocausto, junto a la negación del primero, emanan desde Irán. Y el mundo árabe está inundado del antisemitismo más rabioso y pernicioso. ¿Y si la guerra dirigida contra Israel es realmente la guerra mundial de la tiranía fundamentalista contra la libertad y la democracia? Entonces efectivamente, todos aquellos que creen, con las mejores intenciones, que están defendiendo a una víctima vulnerable, están, de hecho, siendo cómplices de una de las peores injusticias de la historia de la civilización humana. Se habrán puesto del lado de las fuerzas de la muerte y la destrucción, del miedo y del prejuicio. ¿Y si el mundo está tomando partido contra el único bastión de libertad y democracia en Oriente Medio, poniéndonos en peligro a todos, porque el destino de los judíos suele ser un signo que presagia el futuro? Hitler persiguió primero a los judíos, y después atacó al mundo. Los atentados suicidas empezaron en Jerusalém, y de allí emigraron a Nueva York, Bali, Madrid, Londres y Nairobi. Necesitamos claridad para entender estos tiempos tumultuosos. Necesitamos también una visión de paz y reconciliación entre árabes y judíos. El conflicto en Oriente Medio es entre hermanos, y ésa es la verdadera tragedia. Somos todos hijos de Abraham; los judíos son los hijos de su hijo Isaac, y los árabes, de su hijo Ismael. El Talmud nos dice que, aunque los hijos de Abraham lucharon durante muchos años, cuando Abraham fue enterrado en Hebrón, Isaac e Ismael se reconciliaron en su tumba. Roguemos a Dios merecer ver el día en que una vez más un hermano se reconcilie con el otro en Oriente Medio. Por el Rabino Warren Goldstein, Gran Rabino de Sudáfrica
Movimiento numérico
La inmigración de los supervivientes del Holocausto y la de los refugiados judíos que habitaban en países árabes, en algunos casos desde antes de la arabización, duplicó la población judía en Palestina al año de haberse declarado la independencia de Israel. Durante la década siguiente aproximadamente 600.000 judíos orientales, una cifra equivalente a la de refugiados palestinos, huyeron o fueron expulsados de territorios árabes, en los que algunas comunidades judías llevaban viviendo desde hacía casi 2000 años, y se refugiaron en Israel (adicionalmente unos 300.000 judíos emigraron a Francia y a los Estados Unidos, quedando una ínfima población judía en los países árabes, principalmente en Marruecos y Túnez. En total unos 900.000 judíos se convirtieron en los otros refugiados que se menciona en la resolución 242 de la ONU.

Hace sesenta años David Ben Gurión declaro El Estado de Israel


El 14 de mayo de 1948 el pueblo judío registró en su historia un acontecimiento soñado durante años por generaciones enteras: la conformación del Estado de Israel. Este hecho se produjo luego de muchos años en los que el pueblo judío sufrió persecuciones y fue víctimas del exilio ante la ausencia de una nación donde Los niños y jóvenes judíos pudieran crecer sin las ideas de antisemitismo y los prejuicios padecidos por sus ancestros.
El Antecedente Historico
e 1917, el resultado del Holocausto o la Sh favorable en las Naciones Unidas, hicieron que el 14 de mayo de 1948 Israel pudiera declarar su constitución como Estado.Fue en 1947 cuando la Asamblea general de la ONU votó el plan de partición del protectorado británico en Palestina. Los judíos lo aceptaron, los árabes lo rechazaron.
Terminó ocupación británica sobre Palestina
Los ingleses fueron los que tomaron esas tierras pertenecientes a los palestinos en la época de la colonización europea en el siglo XIX y más concretamente en el año 1889 las entregaron con el propósito de establecer un Estado Judío.
El 14 de mayo de 1948, día en que terminó e! mandato británico sobre Palestina, un grupo de personas reunidas en el Museo de Tel Aviv, luego de aprobar una declaración leída por David Ben Gurión declararon oficialmente el Estado de Israel. El nuevo estado fue reconocido por Estados Unidos y tres días después por la Unión de Repúblicas Socialistas.
Al marcharse los británicos, las fuerzas Judías estaban preparadas para atacar la ciudad antigua, pero fueron detenidas en el último momento por la
llegada de la legión árabe jordana, se estableció una administración militar en la ciudad amurallada y en Jerusalén Oriental. Las Naciones Unidas lograron la tregua en julio de 1948 cuando la ciudad ya estaba dividida entre Israel y Jordania.
Abdallah de Jordania se coronó como rey de Jerusalén en la ciudad antigua. Asimismo Jerusalén oriental y Cisjordania fueron declarados territorio jordano y el 13 de diciembre el parlamento aprobó la unión de Jordania y Palestina.
El rey dio a los habitantes de Jerusalén oriental y Cisjordania la ciudadanía jordana. Israel y Jordania firmaron un acuerdo en el que definían las líneas de separación como fronteras entre los dos estados. Jerusaién quedó partida por más de dos kilómetros y medio de frontera fortificada, vallas de alambre y terraplenes. Personal de las Naciones Unidas, los clérigos, diplomáticos, y pocos turistas eran los únicos los autorizados para pasar de un lado a otro.
Durante la década de 1950 los israelitas habían comenzado una política que buscaba hacer de Jerusalén Occidental capital del país aunque esto no estuviera estipulado en la legislación internacional.
Jerusalén Occidental estaba conformada por una serie de barrios, cada uno de ellos habitados por un grupo étnico o religioso distinto que tenía su vida independiente; era una ciudad dividida en grupos.
Israel y ios países árabes se enfrentaron a la posibilidad de una nueva guerra en mayo de 1967. El día 13 de ese mes, los soviéticos informaron a Siria que Israel estaba a punto de invadir su territorio, una situación que no era cierta. El presidente de Egipto respondió a esta supuesta amenaza desplazando a 100.000 soldados a ia Península del Sinaí y cerrando el golfo de Aqaba a la marina de Israel.
Israel atacó a Egipto, Siria y Jordania, que le preparaban una guerra el 5 de Junio de 1967. La serie de combates que sucedieron al ataque inicial se
conocieron como la Guerra de los Seis días que terminó el 10 de Junio de 1967 con !a victoria de Israel. El triunfo permitió a los judíos conquistar el Sinaí la Franja de Cisjordisnia, las Colinas de Golán, y la parte oriental de Jerusalén-
Desde entonces en la zona se siguen produciendo conflictos por la ocupación de los territorios ocupados y que aún no han logrado resolverse a pesar de los intentos por lograr una negociación. La violencia se ha intensificado a raíz de los ataques terroristas palestinos que han cobrado centenares de vidas y han motivado una respuesta militar intensa por parte de Israel.
Los enfrentamíentos no han cesado aún en ¡a región y la tensión no se ha alejado de la zona hasta la actualidad. En septiembre de 2000 se produjo la Intifada- levantamiento palestino- Razón por la cual se han incrementado los ataques terroristas, suicidas y la incursión de tanques
La ciudad de Jerusalén fue dividida en 1949
Después de la I Guerra Mundial Jerusalén era la capital del territorio de Palestina bajo el gobierno de Inglaterra por acuerdo de la Sociedad de las Naciones Unidas. El nuevo estado de Israel fue sacado de Palestina en 1948, y en 1949 Jerusalén fue dividida por un acuerdo entre Israel y Jordán, en dos partes: la ciudad vieja que era árabe y la nueva que perteneció a Israel, y que era la capital de este pais.
En1956 hubo guerra entre los israelitas y los árabes, y bajo la presión de las Naciones Unidas, los Estados Unidos y Rusia, se termino la guerra.
Otra vez en 1967 las naciones árabes procuraron destruir a Israel, pero Israel en una guerra relámpago de seis días obtuvo la victoria sobre sus enemigos; el resultado fue que Israel se quedo con territorio que antes era de los árabes, parte del cual es la antigua ciudad de Jerusalén que pertenecía a los árabes, y ahora toda la ciudad esta en manos de los judíos.
La ciudad tiene muchos edificios hermosos, residencias, hoteles, tiendas, escuelas, hospitales y templos. Es muy moderna, es la ciudad más sagrada de todo el mundo, y sin disputa es la más importante de la historia bíblica.

Hace sesenta años un sentimiento estaba despertándose entre los árabes

Palestina es un pais pequeño que ha variado en tamaño en diferentes periodos, pero en su totalidad era de más o menos 321 Kms de largo y de 80 a 160 Kms de ancho, con un área total de 3.108 Kms². En este pais pequeño ocurrieron la mayor parte de los eventos del Antiguo y del Nuevo Testamentos. Los quince siglos que vivieron ahí los patriarcas, reyes profetas y sacerdotes de Israel y también el recuerdo de la vida de Jesús y de sus primeros seguidores, quienes vivieron y trabajaron allí, lo han hecho el pais más sagrado del mundo.
Uno casi no podría hallar un pais más escabroso. Hay numerosas montañas, collados, llanuras y valles. Esta condición produce una gran variedad de terrenos, y también muy grande diferencia en el clima, como lo indica el monte de Hermón, con su cima cubierta de nieve a 2.806 ms de altura en el norte; y el mar muerto a más de 396 ms. bajo el nivel del mar mediterráneo en el sur las estaciones se dividen en caliente, lluviosa, seca o tiempo de sembrar y de cosechar.
Con tantos montes que tiene el pais esta desolado y no produce tanto como en años pasados; la apariencia es de un pais desbastado y olvidado, si no condenado. Solamente quedan las memorias sagradas. El viajero se impresiona con el hecho de que quedan muy pocas reliquias de arquitectura y arte para relatar la orgullosa historia de una civilización que ocupo este territorio.
Estos datos corresponden mas o menos a los años 1939; pero en los últimos años ha habido muchos cambios. Muchos judíos han vuelto a su tierra y están haciendo florecer los lugares desiertos; los arqueólogos han tenido muchos hallazgos importantes; y en Junio de 1967 los judíos recobraron muchas de las posesiones que habían tenido en años pasados, incluyendo toda la ciudad de Jerusalén, en una guerra relámpago.

Palestina ha tenido varios nombres.

1. Canaán. Llamada así por el hecho de que sus primeros habitantes fueron descendientes de Canaán, y se usaba este nombre para designar al pais entre el mar mediterráneo y el rio Jordán (Jos. 14:1, 2); la tierra al este del Jordán en aquel tiempo era conocida por Galaad, Deut. 34:1.

2. Tierra de Israel. Este nombre fue usado después que la tierra había sido distribuida entre las tribus, y designaba la tierra que ellos ocuparon.

3. Tierra prometida. Llamada así por el pacto que Jehová hizo con Abraham y sus descendientes, de que se las daría como posesión, Gen. 15:18.

4. Tierra santa. En los primeros tiempos se uso este término porque se pensaba que la tierra pertenecía a Jehová y fue hecha sagrada por la presencia de su templo en su frontera, Zac. 2:12, y porque más tarde fue escenario del nacimiento, la vida, los viajes, la muerte, la resurrección y la ascensión de Jesús.

5. La tierra de Jehová. Refiriéndose a la posesión soberana de Dios del pais concedida a Israel, Lev.25:23.

6. Judea. Este nombre primeramente fue aplicado al territorio del Reino del sur, pero después del cautiverio babilónico fue aplicado a toda la tierra.

7. Palestina. Derivado de los filisteos, quienes antes habitaban en la frontera sudoeste; principalmente se ha usado este nombre desde el tiempo de Cristo.

En el tiempo de Cristo Palestina estaba compuesta de cinco distritos políticos, tres al lado oeste del Jordán y dos al este.

1. Judea en el sur: en ella estaba Belén, el lugar donde nacieron David y Jesús; Cesárea era la capital romana edificada por Herodes el grande, y Jerusalén la capital nacional y religiosa de los hebreos. Como se podía esperar estaba habitada por el linaje más puro, y de mas cultura y más aristocracia.

2. Samaria, en el centro estaba habitada por una raza mestiza que se conocía por samaritanos, quienes odiaban a los judíos y eran odiados por ellos. Su ciudad más importante en aquel tiempo era Siquem, donde estaba situado el templo samaritano.

3. Galilea, al norte. La ciudad principal era Capernaum aunque había muchos otros pueblos alrededor del mar de Galilea y en el territorio cercano a ella. La población era principalmente judía, aunque había muchos gentiles, pero todos eran rudos y sin cultura.

4. Perea, al sur y al este del mar muerto y del rio Jordán. Casi toda la gente era judía y vivía en el campo, habiendo muy pocas ciudades.

5. Basán en el distrito del norte, al este del Jordán. Aquí la mayor parte de los habitantes eran gentiles y, por supuesto de religión pagana. A veces era llamado Decápolis, o sé lugar de diez ciudades.

Jesús pasó la mayor parte de su ministerio en Judea y Galilea. Palestina es mencionada frecuentemente en la Biblia bajo cualquiera de estos nombres.
La Guerra Mundial I otra vez cambio a Palestina en un campo de batalla. En 1918 las tropas inglesas echaron fuera a los turcos y ocuparon la tierra. En 1917 el gran estadista científico ingles Chaim Weizmann persuadió al gobierno ingles a que promulgara un decreto favoreciendo el establecimiento de un hogar nacional judío en Palestina. Este decreto fue llamado “declaración de Balfour”. Después de la guerra. La sociedad de las Naciones ratifico o aprobó la declaración de Balfour. En 1922 esta sociedad nombró al gobierno ingles para gobernar este pais.


Los Árabes en su lucha dentro del territorio Palestino

Miles de judíos llegaron de diferentes países a establecerse en Palestina. Los primeros colonizadores sionistas desecaron los pantanos reconstruyeron las ciudades, y el pais empezó a florecer.pero un sentimiento nacional estaba despertándose entre los árabes de Palestina. Ellos no querían que Palesti una fuese el hogar nacional de los judíos, ellos querían que Palestina fuese un estado árabe, entre tanto el terror de los nazis en Alemania forzó a un gran numero de judíos alemanes a que buscasen refugio en Palestina.
En 1936 los árabes empezaron a pelear contra los judíos en Palestina. Parece que los ingleses no podían parar estas guerrillas. Esto duro tres años. Al fin en 1939 los ingleses cedieron a la mayor parte de las demandas de los árabes. Los ingleses decidieron virtualmente parar la inmigración judía a Palestina. Para los judíos esto significaría el fin del pais nacional, y ellos se opusieron a esta política inglesa. Muchos judíos inmigrantes fueron llevados a Palestina ilegalmente. Las dificultades entre los judíos y los ingleses constantemente se hacían peores.
Cuando la Guerra Mundial II estalló, los judíos de Palestina se unieron con los aliados ayudando a pelear en contra de los nazis. Cuando la guerra termino volvieron a su lucha en contra de la política inglesa en Palestina.
En 1947 el gobierno ingles pidió a las Naciones Unidas que resolvieron el problema de Palestina. Después de investigaciones las Naciones Unidad decidieron dividir a Palestina en dos estados independientes, un estado judío y un estado árabe. También decidieron que la ciudad de Jerusalén fuese internacional.
Los judíos aceptaron este plan de división, pero los árabes lo rechazaron. Hubo ataques en contra de los judíos en muchas partes. Bandas de árabes de países vecinos se unieron con los árabes de Palestina.
En Mayo de 1948, el gobierno ingles sobre Palestina termino y los sionistas de Palestina proclamaron el nuevo estado de Israel. En este mismo día el 14 de Mayo de 1948, los estados árabes de Egipto, Irak, Jordania, Líbano, Siria y Arabia Saudita se unieron en un ataque contra Israel, que termino en un desastre para los árabes. En enero de 1949 fue pactado un armisticio, pero la paz no vino con él.
Continuaron guerras pequeñas esporádicamente y en Octubre de 1956 otra crisis hizo erupción, cuando los israelitas tomaron la región del Sinaí que pertenecía a Egipto, y las fuerza inglesas y francesas se unieron en atacar a Egipto con el propósito de quitarles el dominio del Canal de Suez, que había sido nacionalizado por Nasser. Las Naciones Unidas, los Estados Unidos y Rusia presionaron hasta que terminó la guerra.
Además de la hostilidad de los árabes militantes nacionalistas hay otros problemas que impiden la paz; uno es el problema de establecer a miles de árabes refugiados, y la actitud de los árabes que se niegan a reconocer el territorio de Israel, el nuevo estado, ganado por su reciente victoria militar.
En junio de 1967 las naciones árabes se levantaron otra vez contra Israel para destruirla completamente. Pero Israel en una guerra de seis días venció a sus enemigos. Todavía existen los dos problemas que se mencionan en el párrafo anterior, y ha surgido otro: Israel no quiere ceder nada del terreno que tomó, especialmente la parte de Jerusalén.

El sufrimiento como identidad Palestina por sesenta años

El Nacionalismo palestino frente al Estado de Israel
El sufrimiento como identidad
Andrés Criscaut
A sesenta años del nacimiento del Estado de Israel, el sionismo ha sido bien estudiado. No es el caso de la identidad de Palestina, construida, a pesar de otros nacionalismos árabes, en base a sucesivos fracasos. El éxito de Israel contrasta con la irresolución de la “cuestión palestina”, sometida a los avatares de la descolonización del siglo XX.
En términos generales, los nacionalismos israelí y palestino tienen varias similitudes: fueron ideados por elites alejadas de la zona anhelada; se formaron en un contexto colonial; cristalizaron en ausencia de una estructura estatal y vieron como potenciales ciudadanos a poblaciones diseminadas en diásporas y muy disímiles entre sí. En su gran mayoría, israelíes y palestinos fueron –y son– refugiados, desplazados, migrantes y/o sobrevivientes; personas que han padecido o ejercido de alguna manera la violencia o la discriminación a la largo de sus vidas.
El sionismo, una de las variantes del nacionalismo judío que homologó a las diversas judeidades en la idea de un ser israelí, es un caso bien estudiado. Pero recién ahora se está comenzando a investigar y a entender desde un punto de vista académico la otra cara de la misma moneda: ¿quiénes son, qué creen ser, y cómo son vistas esas personas que se denominan “palestinos”? Este retraso se debió en primer lugar a la dificultad de Occidente por entender las múltiples identidades y superposiciones de lealtades que se presentan en casi todos los nacionalismos de los países árabes. Para los ciudadanos occidentales, con una larga tradición de sistemas estatales que fomentan y sostiene identidades (escuelas, museos, fechas patrias, etc.) es difícil entender que para un palestino su identidad es mucho más compleja, móvil y simultánea (árabe en algún contexto, musulmán o cristiano en otro, de Naplús o de Jaffa, y finalmente palestina). A su vez, hasta fines de los años ’60, cuando se diluyó la idea del pan-arabismo, el concepto de un Estado-Nación en el mundo árabe también había sido visto con temor y sospecha, como una más de las imposiciones del colonialismo europeo. El auge relativamente reciente de un nuevo pan-islamismo (otra fuente poderosa de representación), mucho más radical y anti-occidental, aún se encuentra en plena evolución en el mundo árabe.
Otro factor importante es haber entendido la historia del nacionalismo palestino como un subproducto o una simple reacción –y por lo tanto, menos legítima– de una de las más poderosas y efectivas narrativas nacionales: el sionismo-israelismo. La primera ministra israelí, Golda Meir, supo decir: “no hay nada que pueda entenderse como palestinos… ellos nunca han existido”.
Por ejemplo, en un kibutz del norte de Israel, adolescentes judíos de todo el mundo juegan a ver quién sabe más de “israelidad”. Cuál es el nombre del nuevo ministro de Defensa, cuántos escaños tiene la Knesset, qué equipo de Tel Aviv ganó la última final de básquet, y cuántos y cuáles son los países que limitan con Israel. Alguien responde “cuatro: Líbano, Siria, Jordania y Egipto”, y todos aplauden esta respuesta. Pero otros no, y menos aun los palestinos, quienes han padecido una de las mayores políticas de “no existencia” o de “obliteración” de la historia.
Lo fascinante de la narrativa palestina fue que logró afianzarse casi exclusivamente en hacer del fracaso una fuente constante de identidad, haciendo de la derrota una victoria. En ese sentido, el nacionalismo palestino no es menos real o más ficticio que cualquier otro tipo de nacionalismo, pero sí podría decirse que pudo desarrollarse “a pesar” de los otros nacionalismos de la región, especialmente del israelí y del jordano.
Política de la negación
Al igual que todos los nacionalismos que se generaron en Medio Oriente durante el siglo XX, el palestino fue un producto de la injerencia extranjera. Paradójicamente, casi todos los procesos de descolonización estuvieron basados en las ideas de independencia, libertad y autodeterminación, influidas por el proceso de modernización al que se vieron arrastrados los pueblos colonizados. Así, el Mandato británico sobre Palestina significó un arma de doble filo, ya que a la par del control y la explotación, también representó una unificación política y administrativa sin precedentes. El sistema secular y centralizado del Mandato desarticuló ciertas lealtades religiosas y sectarias tradicionales, modelando y asentando las bases para el posterior desarrollo de un pensamiento nacional moderno. Al mismo tiempo que los británicos acentuaban y perpetuaban el antiguo sistema de patronazgo, clientelismo y favoritismo entre los árabes, la administración moderna generaba nuevos actores, necesidades y marginalidades que constituían un desafío para las nuevas elites palestinas.
Como todas las sociedades de estructura tradicional de Medio Oriente, los árabes de Palestina se vieron sumergidos en el gran vendaval de cambios que produjeron las fuerzas políticas y económicas de la modernidad de principios del siglo XIX, y la consolidación del mercado mundial y del capitalismo. Los profundos procesos de politización y control administrativo articularon una suerte de islam secularizado, que también involucraba en forma muy activa a los árabes cristianos, los primeros en entrar en contacto con las nociones europeas de nacionalismo y patriotismo en las escuelas misioneras o a través de otros contactos con europeos (1). Esto comenzó bajo el Imperio Otomano y se profundizó con las administraciones de Inglaterra y Francia en la zona.
Pero al caso palestino se le sumó un factor ausente en todos los otros procesos de construcción nacional del mundo árabe: una doble amenaza. El proceso “natural” de explotación, saqueo y dominio imperial se vio acompañado por una colonización judía, altamente modernizada en los cánones europeos, que competía por el mismo espacio geográfico y por los mismos factores de producción.
El nacionalismo palestino no es una simple reacción al proceso de construcción sionista de un Estado judío, pero sin él su evolución hubiera sido sumamente diferente. Los sionistas hicieron de la política de negación de la población autóctona uno de sus lineamientos ideológicos. La consigna “un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo”, así como una política económica que excluía la mano de obra árabe a favor de un “trabajo judío” redentor, son tan sólo algunos ejemplos.
Por otro lado, Inglaterra mantuvo durante todo su mandato sobre Palestina una evidente política de favoritismo hacia los judíos, ya que dentro de la lógica de “civilización o barbarie” que guiaba al Imperio no había dudas cuál de estas dos comunidades debía ser civilizada y cual no. Un claro ejemplo de esto fue cuando Inglaterra tomó posesión del Mandato sobre Palestina tras el desmembramiento del Imperio Otomano, luego de la Primera Guerra Mundial. Una modificación de su Estatuto incluyó la aprobación de permitir un asentamiento judío en la zona (declaración de Balfour), pero aclarando que esto no debía perjudicar a las otras poblaciones “no judías”. La población autóctona era definida por la negativa, pese a que los árabes representaban casi el 90% de la población del Mandato. El historiador israelí Ilan Pappé explica así esta falsa paridad: “Si los británicos hubieran llevado a cabo elecciones democráticas para representantes y autoridades locales, como hicieron en Egipto o en Irak, el carácter árabe de Palestina jamás hubiese sido puesto en duda” (2).
Durante ese período, la idea de una identidad particular palestina era compartida por una elite muy reducida de profesionales árabes urbanos, muchos de ellos cristianos, educados en escuelas de carácter europeo y favorecidos por la prosperidad del dominio del Mandato. Pero la gran mayoría de la población palestina se encontraba en el macizo central montañoso, conocido hoy como Cisjordania, y veía su tradicional vida campesina de fellaheen cada día más complicada por la colonización judía.
Esta pauperización persistente del interior montañoso del país contrastaba con el auge de la planicie costera, cuya pujante economía se orientaba al voraz mercado europeo, y donde comenzaba a delinearse asimismo una clase social de jóvenes trabajadores árabes marginados, desclasados y desempleados, los shabab. El conflicto comenzaba a perfilarse en sus múltiples facetas: autóctonos contra foráneos, ricos contra pobres, campo y ciudad, modernidad versus tradición... árabes contra árabes.
Esta segmentación dentro de la misma sociedad palestina era fomentada por los británicos en su política de “divide y reinarás” favoreciendo y potenciando las lealtades locales de los pueblos y de los clanes en detrimento de un incipiente sentimiento nacional palestino.
Un pueblo sin líderes
Antes de la Primera Guerra Mundial existía una identidad arraigada que cementaba en términos pre-nacionales a la población con la región: una percepción de Palestina como lugar sagrado para musulmanes y cristianos, como centro de peregrinaje y de codicia para los europeos, dentro de una tradición política de patriotismo local. Esta identificación con el pueblo o la aldea nunca ha desaparecido del todo en las múltiples identidades árabes de la zona, a tal punto que muchos de los palestinos de los campos de refugiados aún siguen identificándose con los lugares de donde fueron expulsados sus padres o abuelos, pese a que jamás hayan estado allí y que muy probablemente ya ni siquiera existan.
Pero varios cambios políticos producidos en las décadas de 1920 y 1930 impondrían un fuerte viraje de adaptación y de reorganización identitarios en la región para todas las colectividades árabes. Durante la Primera Guerra Mundial, Inglaterra venció a los turcos otomanos en Medio Oriente gracias al apoyo de los rebeldes árabes, a quienes prometió como contrapartida la creación de un gran Estado árabe independiente. Sin embargo, los acuerdos con los franceses tenían prioridad. En 1920, Francia expulsaba de Damasco al rey Faysal, poniendo fin al sueño de una “Gran Siria” (Siria, Jordania, Líbano y Palestina), al que muchos de los incipientes nacionalistas palestinos adherían con fervor. Dos años después, los ingleses pusieron en práctica lo que se puede considerar la primera división de Palestina, creando un gobierno de beduinos hashemitas semi autónomo, pero funcional a los intereses de Londres, al otro lado del río Jordán.
Así, donde antes no había casi diferencias, ahora existían fronteras, pasaportes, visas, monedas y aduanas. Donde antes había una población árabe casi indiferenciada, ahora había sirios, transjordanos y judíos. Los árabes de Palestina, tanto urbanos como campesinos, se vieron por primera vez solos y ante una colonización judía que creció de 12.500 personas en 1932 a 66.000 en 1935, cuando se intensificó la huída de la Alemania nazi.
Entre 1936 y 1939 se produjo una revuelta espontánea –similar a la ocurrida en la última década con las dos Intifadas– compuesta básicamente por campesinos y marginados de los centros urbanos, conocida como la Gran Revuelta árabe de Palestina, y que tomaría por sorpresa a la pequeña elite de dirigentes palestinos (sólo un 9% participaron, y menos de un 5% digirió acciones armadas o de guerrilla) (3).
El levantamiento, si bien fue disparado por los desafíos y las inequidades ante el creciente enclave judío en el Mandato, tuvo una orientación abiertamente antibritánica, ya que la Corona era responsable directa de ese desequilibrio. Pero en su etapa final terminó siendo una verdadera guerra civil entre palestinos (4). La revuelta puso en serios aprietos a la administración del Mandato, que desplegó más tropas en la pequeña zona de Palestina que en todo el subcontiente indio.
A pesar de obtener una restricción limitada de la migración judía por parte de Londres, la revuelta resultó en un fracaso total desde el punto de vista palestino: la represión británica, una de las más brutales de todas sus colonias, dejó un saldo de 5.000 muertos (10% de los varones adultos), entre 15 y 20.000 heridos y la casi total desaparición y destierro de los líderes urbanos y dirigentes campesinos. A su vez, ratificó para los británicos la imposibilidad de ejercer el mandato por mucho tiempo más bajo esas condiciones, mientras que para los judíos constituyó la certeza de que no habría posibilidad alguna de evitar el conflicto con los árabes. Este fue el primer paso para la militarización de la sociedad judía, que tras la revuelta mantendría a más de 15.000 personas entrenadas en la disciplina militar y con experiencia en la logística del combate.
Durante la revuelta, los líderes campesinos palestinos obligaron a usar en las “zonas liberadas” la kafiya (el pañuelo negro y blanco que diferenciaba a los campesinos de las montañas de la elite ciudadana, que usaba el fez o sombrero redondo otomano), posteriormente utilizado como símbolo por excelencia de la identidad palestina. Como explican los historiadores Baruch Kimmerling y Joel Migdal: “En el momento en que la política británica estaba tomando decisiones cruciales para el futuro de Palestina, los palestinos se encontraron a sí mismos sin los grupos que habían definido hasta entonces su sociedad, que habían modelado el movimiento nacional, o que habían sido los portavoces de sus asuntos locales e internacionales. La dirigencia había comenzado un exilio que duraría hasta hoy” (5).
Otra de las características que perdurarían por mucho tiempo fue que, a partir de ese momento, los británicos dejaron de negociar directamente con los palestinos y comenzaron a tratar el conflicto local a través de los gobiernos árabes de los países vecinos. La representación palestina se encontró entonces ante un vacío de líderes, que fue llenado con árabes no palestinos. Esto sería una constante en varias etapas de la historia palestina, en las cuales las elites dejaron en manos “extranjeras” varios elementos cruciales de su destino. Como ejemplo, la “opción jordana” (una posible solución con Israel a través de la mediación de Amman), recién finalizó en 1988, cuando Jordania dejó de reclamar la soberanía sobre Cisjordania.
De derrota en derrota
Cuando Naciones Unidas, inaugurando una línea política de resolución de conflictos a través de la división –India-Pakistán, Corea, Vietnam, etc.– decidió la creación de dos Estados, uno judío y otro árabe, en el territorio de la Palestina británica, la suerte ya estaba quizás echada. El historiador israelí Benny Morris denominó al período que va de 1937 y 1948 “la neutralización política y militar de los árabes de palestina” (6). En 1947, cuando llegó el momento de luchar para llenar el espacio de poder dejado por los ingleses, los palestinos ya eran un pueblo derrotado, con una marcada desventaja frente a la estructura casi estatal y muy bien organizada de los judíos.
Ese año, gran parte de los 1,3 millones de árabes de Palestina se convirtieron en refugiados y/o se vieron afectados por la primera guerra árabe-israelí.
En 1948, siguiendo un arreglo tácito entre el rey de Jordania y el gobierno judío, las tropas jordanas invadieron la margen occidental del río Jordán, conocida como Cisjordania, y núcleo central de lo que debería haber sido el Estado de los árabes de Palestina. Por su parte Egipto se apoderó de la franja de Gaza. Para los israelíes, 1948 fue el año en que los judíos ganaron la “Guerra de la Independencia” y crearon el Estado de Israel. Para los palestinos, fue el año de la Nakba (El Desastre), el año que perdieron Palestina y su sociedad fue devastada.
Entre 1948 y 1964, cuando se creó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), muchos llegaron incluso a creer que los palestinos habían desaparecido del mapa político como actores independientes, e incluso quizás como pueblo. Sin embargo, la derrota del ’48 inauguraría una nueva cultura del refugiado y de la dispersión conocida como Ghurba, la fantasía de un Paraíso Perdido, de una vida pueblerina apacible volatilizada; la de ser simples víctimas de una conspiración internacional. Esto sería un nuevo factor que redefiniría a los múltiples fragmentos de la comunidad palestina: los refugiados en los campos de Naciones Unidas; los que fueron “jordanizados”; los que permanecieron en Cisjordania, o los que se transformaron en palestinos-israelíes.
Esta traumática y prolongada experiencia los identificaría con la visión común de una realidad de sufrimiento en el exilio y de un destino de redención y justicia puesto en el retorno al Paraíso Perdido. Como aclara el historiador Rashid Khalidi: “lo que ahora los palestinos comparten es algo mucho mayor de lo que los separaba: todos han sido desposeídos, ninguno es dueño de su destino, todos están a merced de autoridades hostiles, distantes y frías. Si hasta 1948 la población árabe de Palestina no había estado segura de su identidad, ahora la experiencia de la derrota, de la privación y del exilio garantizó que ellos supieran muy pronto lo que significa su identidad como palestinos” (7). Así quedó inaugurada una nueva narrativa histórica que haría de toda derrota o error un triunfo y, en cierta medida, absolvería a los palestinos y a sus dirigentes de cualquier tipo de responsabilidad sobre su propio destino. La imagen recurrente de esta nueva etapa es la del sumud; el que resiste.
A partir de ese momento las colectividades palestinas dispersas y fragmentadas se vieron ante el desafío de forjar estructuras institucionales representativas, pero siempre sometidas a poderosas fuerzas centrífugas o de “despalestinización”. Las dos primeras son las que afectaron al casi 80% de la población palestina que permaneció, de alguna u otra manera, dentro de los límites de la Palestina del Mandato.
Los palestinos israelíes fueron sometidos a un férreo sistema de “judaización”, de control y de cooptación. Con una evolución marginal dentro de la sociedad israelí, en cierta medida lograron articular, a través del Partido Comunista Israelí, la idea de ser parte de la causa palestina, pero siempre dentro de su intento por alcanzar todos sus derechos dentro de la sociedad israelí (8).
Por su parte, Amann pondría en práctica durante sus casi 20 años de control en Cisjordania un fuerte aparato para evitar el nacionalismo palestino y “jordanizar” a los palestinos, que forman casi un 75% de la población total del reino hashemita.
Pero el gran reservorio identitario será preservado en las particulares características de la sociedad de los campos de refugiados. Una nueva generación de palestinos será formada a través del patronazgo de Naciones Unidas, en donde un sistema educativo que en 1980 cubría a casi el 95% de los niños y empleaba en su gran mayoría a palestinos, generará una nueva clase dirigente altamente politizada, dinámica y con una gran noción del poder de la educación y los medios como factores de concientización. Al universo simbólico palestino de desarraigo, resentimiento y desesperanza, se agregarán la imagen del fedayin, el guerrero mártir, así como la posterior representación del shahid o niño de las piedras de la primera Intifada. A su vez se irá formando en la diáspora palestina en los países árabes una clase dirigente de profesionales que logrará, con el tiempo, canalizar políticamente a las sociedades de refugiados.
La construcción de la unidad
Cuando en 1968 el grupo Fatah de Arafat, una de las tantas organizaciones guerrilleras que luchaban por la causa palestina, toma la dirección de la Organización de Liberación Palestina (creada por la Liga Árabe y por el presidente egipcio Nasser como una fachada para enfrentar indirectamente a Israel y también testear el compromiso del “britanizado” rey de Jordania con la causa del panarabismo), comenzará la institucionalización definitiva de la identidad palestina.
Varios fueron los factores que hicieron de Fatah-OLP el único representante de los Palestinos. El primero, la presentación de una plataforma política lo suficientemente amplia y difusa como para aglutinar al amplio abanico de actores y estamentos de las comunidades palestinas: desde ricos comerciantes en Jordania hasta guerrilleros maoístas en el Líbano, pasando por paupérrimos refugiados en Gaza, estudiantes universitarios en El Cairo o campesinos en Cisjordania. El segundo, ser la primera organización en tener como prioridad única y particular la liberación de Palestina y el retorno de los refugiados, idea a contracorriente de la gran unidad árabe del momento.
Pero, paradójicamente, el gran catalizador y homogenizador de la identidad palestina sería la victoria israelí de 1967 en la “Guerra de los Seis Días”; la humillación y la evidente ineficiencia de los gobiernos árabes. Tras la invasión de Gaza y Cisjordania (llamada por los palestinos la Naksa, La Tragedia), los israelíes pondrían nuevamente a la gran mayoría de la sociedad palestina bajo una misma unidad administrativa, tras dos décadas de separación. Un año después de la derrota del ’67, la OLP, con la ayuda del ejército jordano, logró derrotar a los israelíes en un enfrentamiento en un campo de refugiados: en la “batalla de Karama” la OLP logró el reconocimiento y la adhesión de casi todas las colectividades palestinas.
La historia palestina seguiría su curso con importantes fluctuaciones (acuerdos de paz; reconocimiento de Israel; declaración de independencia; aceptación de un Estado sólo en Gaza y Cisjordania; creación de Estados dentro de Estados en Jordania y Líbano; apoyo a Saddam Husein; Intifadas; surgimiento del islam político, etc.) pero ya no habría dudas de qué es ni quiénes son los palestinos.
Pero hablar de “Catástrofes” y “Tragedias” -sin duda las hubo para los palestinos- es también entender la historia como un desastre natural que simplemente acontece, libre de cualquier tipo de responsabilidad y dimensión humana. Los palestinos existen, pero lo que aún no queda tan claramente definido, más allá de su narrativa “quijotesca” o su panteón de heroicas derrotas, es la “dimensión” que tendrá su identidad. Les queda el desafío de demostrar que, así como han dado un claro ejemplo de la posibilidad de estructurar una identidad no “a pesar” sino “gracias a” los intentos de evitar y silenciar el surgimiento nacional, también son capaces de mostrar cómo y qué implica construir un nuevo país en el mapa del siglo XXI. A.C. © LMD ed. Cono Sur
Notas
1. Dos de los diarios más importantes que fomentaron el nacionalismo palestinos, Filistin y al-Karmil, fueron fundados, dirigidos y escritos mayoritariamente por árabes palestinos cristianos.
2. Ilan Pappé, A History of Modern Palestine, Cambridge Univesity Press, Londres, 2004.
3. Bayan Nuweihid al-Hout, “The Palestinian Elite during the Mandate Period”, Journal of Palestine Studies, nº 9, Berkeley, 1979.
4. Baruch Kimmerling y Joel Migdal, Palestinians: The
Making of a People, New York Free Press, Nueva York, 1993.
5. Ibid.
6. Benny Morris, The Birth of the Palestinian Refugee Problem 1947-1949, Cambridge University Press, Londres,1987.
7. Rashid Khalidi, Palestinian Identity, The Constructions of Modern National Consciousness, Columbia University Press, Nueva York, 1997.
8. Joseph Algazy, “El traumatismo persistente de los árabes-israelíes”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, octubre de 2005. Este artículo ha aparecido en la edición en español de Le Monde Diplomatique de mayo de 2008. Andrés Criscaut es periodista especializado en política internacional. Colaborador en Israel y Palestina de Amnesty International, Rabbis for Human Rights y Machsom Watch durante el año 2007.

























Los Judíos siempre historicamente han tenido conflicto con sus vecinos

Es interesante notar que los distantes antepasados de los judíos, que han tomado el control de la Palestina Británica para crear el estado de Israel después de la Segunda Guerra Mundial, están cercanamente relacionados con los antepasados de las poblaciones árabes que ellos desplazaron y aún oprimen en los territorios ocupados de Gaza y de Cis Jordania. Ambos descienden de tribus semitas que emigraron de la Península Arábica. Sus idiomas están íntimamente relacionados y comparten más genes entre ellos que ninguno de ellos comparte con los indoeuropeos o los asiáticos. Ellos son primos que observan muchas costumbres antiguas idénticas como la circuncisión, la matanza ritual de animales, desdén por el cerdo, etc.
Cerca de 3500 años a.C, una primera ola de tribus nómadas semitas emigró hacia el este de los desiertos de Arabia a los valles fértiles de los ríos Tigres y Éufrates donde absorbieron a los no- semitas sumerios y desarrollaron la lengua y la cultura akadiana que evolucionó para formar las civilizaciones de Asiria y Babilonia.
Una segunda ola que emigró hacia el norte alrededor de 2500 años a.C dio origen a los cananitas que poblaron las tierras bajas entre el río Jordán y el Mediterráneo, a los fenicios que se establecieron en la costa del actual Líbano y se instalaron a lo largo de la costa este del Mediterráneo y los Amoritas que ocuparon Siria y controlaron gran parte de la Mesopotamia desde más o menos 1900 a.C hasta 1600 a.C. Cerca de 2000 años a.C, una de las tribus cananitas, los Jebusitas, construyeron un asentamiento llamado Urshalein destinado a convertirse en Jerusalén 1000 años más tarde.
Los acontecimientos y las fechas de este periodo permanecen vagas porque las historias bíblicas frecuentemente entran en conflicto con otras fuentes (egipcias, mesopotamias, etc.). Las leyendas bíblicas relatan que Abrahám primero se trasladó desde Ur en Mesopotamia del sur a Harán an Mesopotamia del norte y luego a Canaán, para convertirse en el fundador de la comunidad hebrea posiblemente ya por 1900 a.C. Cuando estuve investigando muchas fuentes para delimitar la fecha del nacimiento de los hebreos, me quedé asombrado al descubrir que los llamados "hebreos" Abrahám y los patriarcas deben haber hablado un idioma akadiano de Ur porque el idioma Hebreo no existía en esa época. El Hebreo solamente apareció en el siglo XII a.C como un dialecto que había evolucionado del Fenicio.
Hacia el año de 1700 a.C, Egipto estaba desorganizado entre el Medio y el Nuevo Imperio. Las tribus semitas, (probablemente amoritas de Siria), invadieron el norte de Egipto gracias a novedosos carros de guerra tirados por caballos y establecieron el reino de Hicsos en Avaris en el delta del Nilo. Los hicsos controlaban toda Palestina y partes de Líbano y Siria. Más tarde fueron seguidos por otras tribus semitas, entre las que se encontraba la tribu del José bíblico, quien probablemente entró a Egipto hacia 1650 a.C. Alrededor de 1550 a.C, sin embargo, Amosis I, de Tebas al sur, conquistó a los Hicsos, esclavizó a los semitas que permanecían en Egipto, sometió a Canaán al control egipcio y se convirtió en el primer faraón de la decimoctava dinastía.
Alrededor de 1370 a.C, el décimo faraón de la decimoctava dinastía Amenofis IV cambió su nombre por el de Akenatón, abandonó a los antiguos dioses, trasladó su capital a Amarna, a medio camino de Memfis, para distanciarse de la corrupta clase sacerdotal de Tebas e impuso un nuevo culto monoteísta al dios sol Atón. Después de la muerte de Tutankatón, el hijo que tuvo con su esposa Nefertiti, la clase sacerdotal restableció a los dioses antiguos, pero el monoteísmo había alcanzado el norte donde Moisés y los semitas esclavizados que más tarde se convertirían en hebreos, pudieron haberlo adoptado. (¡Es posible que la adopción del monoteísmo por parte de estos esclavos semitas puede haber sido datada en un período anterior para atribuírsela a las figuras legendarias de Abrahám y los patriarcas de la misma manera que el nombre de "hebreo" se le ha atribuido a ellos pese al hecho de que el idioma hebreo nació siete siglos después!)
Hacia 1250 a.C, durante el reinado de Ramsés II, los esclavos cautivos "hebreos" se las arreglaron para escapar de Egipto bajo el liderazgo de Moisés. Debió ser por esta época cuando empezaron a hablar hebreo. O ellos mismos desarrollaron el Hebreo del Fenicio, lo que implica que el José de la Biblia y su tribu eran fenicios, o los esclavos que escaparon aprendieron Hebreo de otras tribus nómadas que se unieron a ellos para conquistar la tierra de Canaán. Su invasión fue combatida por los filisteos en el suroeste, por los cananitas y amoritas en el centro y por los fenicios y arameos en el norte, pero en algún momento cerca del año 1000 a.C, las 12 tribus hebreas confederadas de la "gente escogida por Dios", se unieron para formar una monarquía bajo sus reyes Saul y David, y se las arreglaron para conquistar Jerusalén y la tierra que su dios Yaveh les había prometido.
Los victoriosos hebreos inicialmente toleraron el culto a otros dioses. Alrededor del 960 a.C, Salomón, el hijo de David hizo construir un gran templo,
por expertos artesanos enviados por el rey Hiram de Tiro, con el modelo fenicio para rendir culto a Yaveh. También construyó templos más pequeños para los dioses paganos de sus esposas menores. Sin embargo, esa mentalidad abierta no perduró y pronto se crearon fricciones entre las 12 tribus hebreas lo que condujo a su división en el año 930 a.C; 10 tribus se unieron al reino de Israel con Samara al norte como capital y las dos tribus restantes formaron el reino de Judá alrededor de Jerusalén en el sur.
La tierra prometida de Canaán que los romanos más tarde llamaron Palestina, no obstante era un cruce de caminos que en su mayoría estuvo gobernado por no hebreos como los egipcios, los asirios, los caldeos, los babilonios, los persas, los macedonios (Alejandro Magno), los romanos, los egipcios ptolomeos,los seléucidas de Siria, los árabes, los cruzados, los mongoles, los turcos otomanos y finalmente por los ingleses. ¡ Yaveh podría haberlo hecho mejor en lo que a regalos se refiere!
En el año 721 a.C el rey asirio Sargón II aplastó al reino de Israel, que dejó de existir, y deportó a sus 10 tribus a Mesopotamia donde desaparecieron en el olvido como esclavos (las 10 tribus perdidas de Israel). En el año 586 a.C el rey caldeo Nabucodonosor II invadió la región, destruyó el templo de Jerusalén y lanzó al exilio, a Babilonia, a los hebreos del reino de Judá donde, una vez más esclavizados, enriquecieron su cultura con elementos babilonios tanto que reemplazaron el idioma Hebreo por el Arameo que era la lengua local
.
Para ese entonces, el monoteísmo había reemplazado a la vieja religión politeísta de los medos en las altiplanicies al este de Babilonia. Mitra, el dios de la justicia y los contratos y los dioses menores fueron reemplazados por el dios único Ahura Mazda. La nueva religión, introducida por Zaratustra, fue expandida por cantos poéticos llamados "Gathas" escritos en Avesta, una antigua lengua indoeuropea. La fecha generalmente aceptada para la introducción del monoteísmo en esta parte del mundo es alrededor de
600 a.C pero algunos lingüistas la ubican mucho antes por la edad más antigua de la lengua Avesta. Los modernos zoroastras parsis aseguran que data de 1700 a. C ¡y algunas referencias extremas incluso mencionan 4000 años a.C!. Éste es sólo un ejemplo más que muestra lo poco confiable que puede ser la historia religiosa después de haber sido transmitida primero verbalmente, luego escrita y reescrita durante siglos por auténticos creyentes. Por lo tanto también es posible que los hebreos adoptaran el monoteísmo durante su cautiverio en Babilonia al mismo tiempo que abandonaron el idioma Hebreo para hablar Arameo en algún momento alrededor del año 550 a.C. Por supuesto que haciendo unos pocos malabarismos con las fechas se puede argumentar que el monoteísmo fue llevado a los egipcios y a los Medos por los hebreos pero yo consideraría más probable que los esclavos tomasen la religión de sus amos y no lo contrario. De cualquier modo, esto hoy en día no tiene mayor importancia que el notar que otros también han pensado en monoteísmo.
No estoy tratando de ser innecesariamente irreverente con el antiguo testamento . Pienso que el escepticismo es necesario cuando se usa cualquier "escritura sagrada" como referencia de hechos históricos. ¡Hay motivos para ser cauteloso cuando los cristianos te dicen que Jesús nació de una virgen, caminó sobre el mar y volvió a la vida tres días después de su muerte! . Probablemente hay la misma cantidad de "hechos históricos " cuestionables en el Corán y en otras escrituras musulmanas. ¡Ni Jesús ni Mahoma podían leer ni escribir y no tenemos prueba de que sus palabras fueron registradas fielmente!
En todo caso, el rey persa Ciro, que era zoroastra pero toleraba todas las creencias, conquistó Babilonia, Asiria, Canaán y Egipto alrededor del año 536 a.C. Él puso en libertad a los hebreos, que ahora hablaban Arameo y les permitió retornar a Jerusalén donde reconstruyeron su templo en el 515 a.C. Los judíos de hoy en día son descendientes de estos súbditos del reino de Judá que regresaron. No sé porqué los sionistas escogieron llamar a su patria "Israel" puesto que sus ancestros no venían del reino de Israel. ¡Lógicamente debió haberse llamado "Judá" ya que los auténticos "israelitas" desaparecieron en Asiria hace 13 siglos! Del mismo modo, ellos podrían haber decidido resucitar el Arameo que sus ancestros hablaron durante un periodo (550 a.C- 150 d.C) igual al que hablaron Hebreo (1250a.C-550 a.C).
En el 336 a.C Alejandro Magno derrotó a los persas que todavía dominaban la región y ésta pasó a las manos de sus sucesores los ptolomeos de Egipto y los seléucidas de Siria. Alrededor del año 165 a.C, los judíos se rebelaron bajo el liderazgo de los macabeos y lucharon contra la dominación extranjera hasta que lograron la independencia cerca del año 130 a.C después de la desintegración del reino seléucida. Entonces, el imperio romano atacó a Jerusalén y sometió a los judíos en el 63 a.C. Después del advenimiento de Cristo, los romanos, enojados por las continuas batallas contra los zelotas y los terroristas sicariis, destruyeron el templo en el año 70 d.C y expulsaron a los judíos de Jerusalén en el año 135 d.C, quienes entonces empezaron a emigrar a Europa.
Los romanos que se habían convertido al cristianismo bajo el mandato de Constantino en el 313, fueron sustituidos por persas zoroastras en el año 614 durante dos décadas antes de que los musulmanes árabes, semitas de la Península Arábica, conquistaran Palestina en el año 634. Los árabes la conservaron, excepto por dos cortos intervalos de invasión por parte de los cruzados cristianos y los mongoles paganos entre los siglos XI y XIII, hasta que la tomaron los turcos musulmanes del Imperio Otomano en 1516.
En Europa, los judíos que habían inmigrado se reagruparon en comunidades cerradas y evitaron el casarse con sus anfitriones cristianos para mantener la pureza racial de "los escogidos por Yaveh". Esta arrogancia racial no les hizo ganar amigos y su aislamiento religioso-racial voluntario produjo un rechazo recíproco que con frecuencia condujo a la discriminación, a la represión y a los pogromos. Fueron expulsados de Inglaterra en 1290, de Francia en 1392, de España en 1492 y de Portugal en 1497. Establecieron sus propias comunidades bien diferenciadas entre los árabes en toda África del Norte y entre los cristianos en Europa, particularmente en Italia, Alemania, Suiza, Polonia, Lituania, Rusia, Hungría, Turquía, Dinamarca, Suecia y Noruega pero permanecieron categóricamente fieles a sus antiguas creencias tribales y se rehusaron a integrarse como lo hicieron sus primos libaneses que actualmente son bien aceptados en todas partes.

Todos los musulmanes no son árabes ni todos los árabes son musulmanes

Los palestinos son árabes y los árabes son aquellos que hablan árabe como su lengua nativa y los que se identifican ellos mismos como árabes.
El mundo árabe no corresponde al mundo musulmán. Hay comunidades árabes no musulmanas importantes y de hecho, la mayoría de los musulmanes viven en grandes países no árabes como Indonesia (170M), Pakistán (140M), Bangladesh (100M), India (100M), Turquía (100M), Irán (100M) y muchos países del África sub- Sahara. También hay significativas comunidades musulmanas árabes y no árabes en Europa, Asia y las Américas. En total, hay más de mil millones de musulmanes de cuales 90% son sunni y 10% shia. Árabes cuentan por solamente 25% de esa cantidad.
El mundo árabe se extiende desde Irak y los estados del Golfo en el este hasta la costa atlántica de Marruecos en el oeste y desde Siria en el norte hasta Sudán en el sur. Esta vasta región comprende desiertos, montañas escarpadas y fértiles valles ribereños. Es el hogar de beduinos nómadas, granjeros campesinos, peones asalariados agrícolas, trabajadores industriales, artesanos y profesionales de todos los negocios y servicios asociados con ciudades en auge como Rabat, Cairo y Beirut. Hoy en día alrededor de 250 millones de personas viven en los 17 países independientes que forman el mundo árabe. Estos son: Marruecos, Argelia,Túnez, Libia, Egipto, Sudán, Yemen, Omán, Los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein, Kuwait, Arabia Saudita, Irak, Jordania, Siria y Líbano. Los palestinos son árabes pero aún tienen que alcanzar la total independencia nacional.
Los historiadores están de acuerdo en que los antiguos semitas, los asirios, babilonios, cananitas, amoritas, fenicios, hebreos y , más tarde, los mismos árabes emigraron de la Península Arábica. Las olas migratorias comenzaron en el tercer milenio a.C y terminaron con las conquistas musulmanas del siglo VII d.C. Estas personas hablaban lenguas basadas en estructuras lingüísticas similares, y
los idiomas semitas modernos, el Árabe, el Hebreo y el Amárico (el idioma de Etiopía) mantienen importantes similitudes. Estas migraciones semitas hacia la media luna fértil sin embargo no penetraron las tierras altas en posesión de los autóctonos hurritas y posteriormente de los indoeuropeos hatti, hititas y frigios en el norte (Turquía) y de los elamitas y medos al este (Irán).
La primera ola de emigrantes semitas (3500 a.C), deambulaba por las tierras río arriba de las ciudades-estado ya bien establecidas por la civilización sumeria que era sedentaria y agrícola. Coexistieron pacíficamente con los sumerios durante siglos y desarrollaron la lengua Akadiana, escrita con caligrafía sumeria cuneiforme, que fue usada por los babilonios en el sur y los asirios en el norte por casi 2000 años. Una segunda ola(2500 a.C), trajo a los cananitas que se establecieron en la actual Palestina, los amoritas que ocuparon lo que ahora es Siria y los fenicios que establecieron sus puertos a lo largo de la costa del Líbano actual.
Los
fenicios desarrollaron una gran red comercial marítima con asentamientos por todo el Mediterráneo entre los que estaba Cartago que desarrolló su propio imperio. Los fenicios fueron invadidos por varios imperios cuyos dioses ellos simplemente agregaban a su propio panteón. Adoptaron los antiguos dioses romanos, se convirtieron al cristianismo cuando los romanos lo hicieron y finalmente, de manera pragmática adoptaron el Islam cuando fueron invadidos por los árabes en el 634 d.C. Sus descendientes, los libaneses, han establecido una extendida Diáspora comercial que ha sido bien aceptada en todo el mundo. Ellos nunca han sido expulsados de ningún país ni tampoco han sufrido pogromos como sus primos semitas, los judíos.
Todas estas personas llegaron de la Península Arábica donde una tradición poética común había emergido entre las tribus del desierto ensalzando los valores de un estilo de vida nómada: honor, coraje, lealtad, generosidad y solidaridad tribal. Largos poemas líricos, llamados qasidas, fueron transmitidos oralmente empezando en el siglo VI d.C y luego fueron escritos en el siglo VIII. Esta explosión literaria sembró las semillas de una identidad árabe común que preparó el camino para el surgimiento del Islam.
Los árabes emergieron en el escenario histórico mundial en el siglo VII d.C con el profeta Mahoma y el surgimiento del Islam. Mahoma nació en La Meca en la parte occidental de la Península Arábica, un importante cruce de caminos en las rutas comerciales que conectaba a Yemen en el sur, el Mediterráneo al norte, el Golfo Pérsico al este y África a través del puerto de Jeddah en el Mar Rojo al oeste. El mensaje espiritual y social de Mahoma, basado en la unidad de Dios, fue aceptado primero en la pequeña comunidad de Medina pero pronto reemplazó a los diferentes dioses venerados por las diversas tribus del desierto. La popularidad de su mensaje y la debilidad de los imperios bizantino y sasánido al norte contribuyeron al éxito de una notable serie de conquistas árabes. En los 20 años que precedieron la muerte de Mahoma en el 632, los árabes musulmanes gobernaron un territorio que se extendía desde Egipto al oeste hasta Irán al este.
Los árabes y el idioma árabe jugaron un papel central en la expansión del Islam. El Corán es el libro sagrado de los musulmanes quienes creen que éste es la palabra de Dios tal y como fue transmitida a Mahoma en árabe por el arcángel Gabriel. El hecho de que los musulmanes crean que el Corán son las palabras de Alá convierte al árabe en un idioma sagrado para ellos. Los árabes dominaron las instituciones islámicas hasta que el control religioso pasó a las manos persas de la dinastía Abasí en 750 d.C. El Islam. se convirtió entonces en la religión tanto de árabes como de no-árabes, y los elementos árabes se redujeron en importancia en tanto que las culturas no-árabes, particularmente la persa, la india y la griega, contribuyeron a la aparición de una nueva civilización islámica universal.
La mezcla y combinación voluntaria de árabes con otras poblaciones produjo un florecimiento cultural y científico que alcanzó su apogeo entre los siglos VIII y X d.C cuando el árabe era el idioma de la política y la literatura desde el Atlántico hasta la frontera occidental de China. Musulmanes y no-musulmanes de los más diversos orígenes étnicos tradujeron textos filosóficos del griego al árabe, adaptaron cuentos del sánscrito y copiaron los estilos de las antiguas cortes persas. Los científicos islámicos hicieron descubrimientos pioneros en medicina, astronomía, matemáticas y mecánica. Ellos inventaron el álgebra, demostraron la circulación de la sangre, desarrollaron el astrolabio y fueron los primeros en usar un compás magnético para navegación. Hoy en día el Islam mantiene un billón de adherentes en todo el mundo. La gran mayoría de musulmanes son no-árabes pero el idioma árabe conserva su estatus especial ya que los musulmanes en todas partes estudian árabe clásico para recitar el Corán.
Las sociedades árabe y musulmana tienen mucho más en común con Europa y Occidente que lo que algunos occidentales de mente cerrada aseguran. El Islam. reconoce las tradiciones judia y cristiana y los árabes cristianos y los judíos siempre han sido miembros integrales del mundo árabe. Hay muchos ejemplos históricos de colaboración entre musulmanes, cristianos y judíos tales como el florecimiento cultural que tuvo lugar en Andalucía entre la conquista árabe en el siglo VIII y la caída de Granada en favor de los españoles en 1492. La civilización árabe produjo muchos de los logros científicos y culturales que, una vez transmitidos a Europa, ayudaron a preparar las bases para el Renacimiento. Dos de los más destacados filósofos de esta era fueron andaluces contemporáneos: el musulmán Ibn Rushd, mejor conocido en Latín como Averroes, y el judío Maimónides (Moche Ben Maimon), quien escribió en Hebreo y en Árabe. Otros innumerables indicios del intercambio cultural e intelectual a través del Mediterráneo son evidenciados por el gran número de palabras de origen Árabe encontradas en el Español e incluso en el Inglés y el Francés.
Las relaciones entre los estados cristianos de Europa y los estados musulmanes del Medio Oriente y África del Norte no obstante han estado salpicadas por guerras y hostilidad desde la Batalla de Tours en el 732, que detuvo el avance de los musulmanes hacia Europa, pasando por la derrota de las fuerzas bizantinas en Manzikert en 1071 y las cruzadas que siguieron a continuación, hasta la derrota de los Otomanos en las puertas de Viena en 1683. Para el siglo XVII, el equilibrio político se había inclinado gradualmente en favor de los poderes europeos, un proceso que iba a culminar con la colonización europea de la mayoría del mundo árabe. Comenzando a finales del siglo XVIII y continuando con la disolución del Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial, los ingleses y los franceses se dividieron la mayor parte del mundo árabe entre ellos mismos, a los ingleses se les concedió un "Mandato" sobre lo que ahora es Palestina, Jordania e Irak y Francia obtuvo Líbano y Siria por medio del Tratado de Versalles en 1919. Fue en ese momento cuando los palestinos de hoy en día obtuvieron su nombre, antes, eran simplemente árabes que habían vivido allí por más de 13 siglos.
El petróleo descubierto en Irán estaba controlado por los ingleses, los descubrimientos en Irak fueron compartidos un 75-25 por los ingleses y los franceses y los Estados Unidos intervinieron para agarrar su parte de las riquezas petroleras del Medio Oriente después de la Segunda Guerra mundial. Se llevaron la mejor parte, Arabia Saudita. Desde 1928, las mayores compañías petroleras del mundo se unieron en un cartel para minimizar la competencia entre ellas mismas. Las "Siete Hermanas" lograron enormes ganancias pagando regalías mínimas a los propietarios de los recursos. Por supuesto, esto creó resentimiento contra el control y el poder occidental. Las imágenes estereotipadas de los atrasados árabes musulmanes en los medios Americanos y la visión de América como el "Gran Satán" en la imaginación de muchos árabes hoy en día tienen sus raíces en la violenta historia de la explotación colonial y en el papel dominante de los Estados Unidos en el Medio Oriente luego de la desintegración de los imperios inglés y francés después de la Segunda Guerra Mundial.
El nacionalismo árabe moderno tomó muchas formas pero alcanzó el clímax de su poder psicológico y político durante los años cincuenta y a comienzos de los sesenta bajo el liderazgo del presidente egipcio Gamal Abd al- Nasser cuando desafió al antiguo gobernante colonial de Egipto, Gran Bretaña, al nacionalizar el Canal de Suez en 1956. La derrota por parte de Israel en 1967 no obstante fue una derrota catastrófica para Nasser, para el nacionalismo árabe y para el secularismo. Desde la victoria de la revolución islámica en Irán en 1979, los movimientos políticos islamitas se han vuelto cada vez más populares en el mundo árabe ya que son vistos como la única defensa disponible contra el neocolonialismo occidental. Su influencia por lo general ha estado limitada al contexto de sus respectivos países pero el movimiento Al Qaeda podría ser el precursor de una movilización internacional contra la agresión americana-israelí en el Medio Oriente.
Económicamente, los países árabes y sus habitantes abarcan el espectro desde las poblaciones más ricas hasta las más pobres del mundo. Tienen acceso a muy diferentes recursos naturales. Kuwait, Bahrein, Qatar, Los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Brunei se clasifican arriba en la lista de producto interno bruto per capita en el mundo mientras que Yemen y el Sudán están cerca del final de la lista. Las desigualdades económicas y sociales han también contribuido a los conflictos políticos a dentro de los estados árabes. Muchos países árabes están dominados por regímenes autocráticos retrógrados, un hecho que aviva el resentimiento popular contra los americanos que los apoyan mientras que, por otro lado de su boca, predican democracia y derechos humanos, aparentemente sin notar la contradicción. Las presiones políticas y las acciones militares de fuera de la región contribuyen a las dificultades sociales, económicas y políticas. Israel, con material contundente y apoyo financiero de los Estados Unidos, continúa negando las demandas palestinas por un estado independiente con violentas consecuencias para las dos poblaciones. Hay rivalidades y diferencias regionales pero el sentimiento nacional árabe se mantiene fuerte.
El apoyo popular a los palestinos y el resentimiento hacia la campaña americana en contra de Irak son expresiones de este sentimiento en todo el mundo árabe.

Otro que considera la democrácia un elemento cultural del medio y próximo oriente


¿Es el Islam compatible con la democracia?por Daniel Pipes

Existe la impresión de que los musulmanes sufren de manera desproporcionada a consecuencia del gobierno de dictadores, tiranos, presidentes impuestos, reyes, emires y diversas formas de hombres fuertes más -- y es precisa. Un análisis cuidadoso de Frederic L. Pryor, del Swarthmore College, en el Middle East Quarterly ("¿Son menos democráticos los países musulmanes?") concluye que "En todos los países excepto los más pobres, el islam está asociado a derechos políticos inferiores".
El dato de que los países de mayoría musulmana son menos democráticos hace tentador concluir que la religión del islam, su común denominador, es en sí misma incompatible con la democracia.
Yo discrepo de esa conclusión
. El desaguisado musulmán de hoy en día, en su lugar, refleja más las circunstancias históricas que los rasgos innatos del islam. Dicho de manera diferente, el islam, al igual que todas las religiones pre-modernas, es de espíritu antidemocrático. No menos que las demás, sin embargo, tiene potencial para evolucionar en un sentido democrático.
Tal evolución no es fácil para ninguna religión. En el caso cristiano, la batalla por limitar el papel político de la Iglesia Católica se prolongó dolorosamente demasiado. Si la transición arrancó cuando Marsiglio de Padua publicaba en el año 1324 el Defensor pacis, se necesitaron otros seis siglos para que la Iglesia se reconciliase por completo con la democracia. ¿Por qué debería ser más fácil o más tranquila la transición del islam?
Hacer al islam consistente con las costumbres democráticas exigirá cambios profundos en su interpretación. Por ejemplo, el antidemocrático Derecho del islam, la sharia, se encuentra en el corazón del problema. Desarrollada hace un milenio, presupone dictadores autócratas y súbditos sumisos, pone el acento en la voluntad de Dios en lugar de la soberanía popular, e insta a la jihad violenta para expandir las fronteras del islam. Además, concede privilegios antidemocráticamente a los musulmanes sobre los no musulmanes, a los varones sobre las mujeres, y a las personas libres sobre esclavos.
Para que los musulmanes construyan democracias en pleno funcionamiento, básicamente tienen que rechazar los aspectos públicos de la sharia. Atatürk hizo precisamente eso en Turquía, pero otros han ofrecido enfoques más sutiles. Mahmud Mohamed Taha, un pensador sudanés, se desembarazaba de las leyes públicas islámicas reinterpretando el Corán de manera fundamental
.
Los esfuerzos de Atatürk y las ideas de Taha implican que el islam está en permanente evolución, y que considerarlo inamovible es un error grave. O, en la viva metáfora de Hassán Hanafi, profesor de la filosofía en la universidad de El Cairo, el Corán "es un supermercado donde uno coge lo que quiere y deja lo que no quiere".
El problema del islam no es tanto ser anti-moderno como que su proceso de modernización apenas ha comenzado. Los musulmanes pueden modernizar su religión, pero eso exige cambios importantes: desaparece el emprender la jihad para imponer el gobierno musulmán, la ciudadanía de segunda clase para los no musulmanes, y la pena capital por blasfemia o apostasía. Entran las libertades individuales, los derechos civiles, la participación política, la soberanía popular, la igualdad ante la ley y las elecciones representativas.
Dos obstáculos se interponen no obstante en el camino a estos cambios. Especialmente en Oriente Medio, la afiliación tribal conserva una importancia supina. Como explica Philip Carl Salzman en su reciente libro Cultura y conflicto en Oriente Medio, estos vínculos dan lugar a un complejo patrón de autonomía tribal y centralismo tiránico que obstaculiza el desarrollo del constitucionalismo, el estado de derecho, la ciudadanía, la igualdad entre los sexos y otros prerrequisitos de un estado democrático. Hasta que este arcaico sistema social fundamentado en la familia sea superado, la democracia no podrá hacer verdaderos progresos en Oriente Medio.
A nivel global, el poderoso e irresistible movimiento islamista obstruye la democracia. Busca lo contrario a la reforma y la modernización -- a saber, la reinstauración de la sharia en su totalidad. Un jihadista al estilo de Osama bin Laden puede explicar este objetivo de manera más explícita que un político del estamento como el Primer Ministro de Turquía Recep Tayyip Erdoğan, pero ambos pretenden crear un orden integralmente antidemocrático, por no decir totalitario.
Los islamistas responden a la democracia de dos maneras. En primer lugar, la denuncian por anti islámica. El fundador de la Hermandad Musulmana, Hasán al-Banna, consideraba a la democracia una traición a los valores islámicos. El teórico de la Hermandad Sayyid Qutb rechazaba la soberanía popular, al igual que Abú al-A'la al-Mawdudi, fundador del partido político de Pakistán Jamaat-e-Islami. Yusuf al-Qaradawi, imán de la cadena de televisión Al-Jazira, sostiene que las elecciones son heréticas.
A pesar de este desprecio, los islamistas no tienen problema ninguno en utilizar las elecciones para ganar poder, y han demostrado ser captadores ágiles de votos; hasta una organización terrorista (Hamas) ha ganado unas elecciones. Esta trayectoria no convierte a los islamistas en demócratas, sino que indica su flexibilidad táctica y su determinación a la hora de hacerse con el poder. Como ha explicado
Erdoğan reveladoramente, "La democracia es como un tranvía. Cuando llegas a tu parada, te bajas".
El trabajo duro podrá hacer democrático al islam un día. En el ínterin, el islamismo representa la principal fuerza antidemocrática del mundo.
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Es una posición de análisis parad -y-mático,y por lo tanto es ambigüo considerarlo objetivo.
¿Usted que opina?.

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